lunes, noviembre 29, 2021

Rostros y otras estampadas del barrio Cervantes

En el barrio Cervantes encontramos rostros y otras postales que develan en algo el sentir de sus habitantes en la conmemoración de los 10 de años de la tragedia que el 5 de noviembre, por culpa de un alud, mató a 48 vecinos del barrio. Estas son las historias gráficas:

Melba y sus matas

Melba Delgado. Barrio Cervantes
Doña Melba Delgado. Foto: María José Castaño Acevedo

Las flores en su matera saludan al nuevo día desde la ventana y, desde ese mismo ventanal, doña Melba Delgado se asoma y libera una sonrisa acompañada de pétalos de palabras: “Muchas gracias por alegrarnos la tarde”, eso expresa a los visitantes, aunque luego narra lo triste que fue vivir la esta tragedia.

Ella perdió a más de 42 amigos con quienes creció en Cervantes. Dice que verlos morir y no poder hacer nada fue lo más doloroso. Narra que junto a su esposo los llevaron al hospital y al regresar ya no podían ingresar a sus casas por un año. “Nos robaron todo, el tiempo que estuvimos pagando arriendo en otro barrio sirvió para que los vándalos nos robaran las cositas de la casa”.

No obstante doña Melba tiene la energía suficiente para saludar desde su ventana al nuevo día, juntos a sus plantas.

Virgen, protégelos

La Virgen en el Cervantes. Foto: Mariana Corredor
La Virgen en el Cervantes. Foto: Jennifer Alejandra Ramírez Álvarez.

Que la Virgen de Fátima cuide a los idos y proteja a los que se quedaron sin el amor de los suyos. En la ladera de la montaña fue levantado por mujeres, entre ellos La Mona, su altar rodeado de globos blancos. Lo hacen cada año. Ellas son devotas de la Virgen de Guadalupe, pero en esta ocasión son acompañadas por la Virgen de Fátima.

Don Óscar, el defensor

Puerta Henao, coordinador del Comité Pro Damnificados del barrio Cervantes
Óscar Puerta Henao, coordinador del Comité Pro Damnificados del barrio Cervantes. Foto:

Contra los muros desnudos y deteriorados que antes eran las paredes limpias y cálidas de algunos hogares, está don Óscar Puerta Henao, coordinador del Comité Pro Damnificados del barrio Cervantes. Él asegura que el Estado los ha dejado abandonados después de 10 años de aquel 5 de noviembre. “Debido a la tragedia muchas personas tuvieron que irse al extranjero a buscar nuevos horizontes ya que nadie se pronuncia y el abogado que teníamos desapareció”, puntualiza quien tiene su horizonte en el barrio de su alma. Don Óscar sigue en pie de lucha por los suyos.

Un nuevo andar

Nuevos pasos. Foto: Mariana Corredor Lucuara
Nuevos pasos. Foto: Mariana Corredor Lucuara

Los niños de hoy no vivieron la tragedia, pero sí han escuchado versiones de lo que ocurrió. Hace 10 años, los niños de entonces que hoy tienen entre 15 y 25 años, corrían por estas calles y por sus casas, ingresaban a ellas alegres y salían de nuevo a correr. Los niños de hoy juegan entre los escombros y el pastal de lo que quedó.

Leonel en su casa ausente

Leonel Méndez Hortúa. Foto: Mariana Corredor
Don Leonel Méndez Hortúa visita su antigua casa. Foto: Mariana Corredor

“En estos escombros que están detrás de mí, vivían mi hermano José; su esposa Ana Quintero, el yerno Luis Fernando Taborda, la hija Gloria Lucía Méndez y el nieto, Santiago Taborda… ninguno sobrevivió, todos se fueron”, eso narra Leonel Méndez Hortúa.  “El muro que ve ahí estampado era el patio. No vivía acá, pero amaba a mi hermano mayor José, yo me mantenía aquí”.

Capilla María Reina

Capilla María Reina de barrio Cervantes. Foto: Juan José Giraldo
Foto: Vanessa Ortiz
Capilla María Reina de barrio Cervantes. Foto: Juan José Giraldo
Capilla María Reina de barrio Cervantes. Foto: Juan José Giraldo

En el interior de la parroquia María Reina del barrio Cervantes se reúnen cada domingo la comunidad para orar. Este fue uno de los lugares donde se recolectaron donaciones para las familias damnificadas de la tragedia. La Iglesia sirvió apoyo psicológico y espiritual, además habitantes de otros barrios realizaron actos simbólicos en honor a las víctimas. Sus paredes guardan aún muchas lágrimas por quienes se fueron.

Jaime, la fortaleza

Don Jaime en su casa. Foto: Daniela Moncada
Don Jaime en su casa. Foto: Daniela Moncada

Jaime Alberto Ramírez estuvo bajo los escombros de su casa desde la madrugada del día 5 de noviembre del 2011 hasta las 11:00 de la noche. Afirma que nunca perdió el conocimiento durante este tiempo, sin embargo, a causa de las tantas horas que estuvo atrapado y la presión de una columna en su pierna izquierda tuvo que ser amputada por los médicos. Ahora vive sin ella, rodeado de su familia con la que ha superado este hecho con vigor y fortaleza.

Santa misa

El altar para la eucaristía. Foto: Jennifer Alejandra Ramírez Álvarez.

En este lote había una casa en la que vivía parte de la familia Taborda, cinco de ellos murieron aquel 5 de noviembre. La santa misa en homenaje a estas víctimas se realizó allí, en lo que hoy es naturaleza y escombros.

Fanny, la solidaridad

Fanny Zuluaga Serna. Foto: Foto: Andrea Morales García.
Fanny Zuluaga Serna. Foto: Foto: Andrea Morales García.

La Virgen, el ángel, Jesús y doña Fanny Zuluaga Serna oran por el barrio Cervantes. El altar es la casa de Dios y la casa de doña Fanny sirvió de albergue de algunos damnificados de la tragedia del 5 de noviembre. Allí les brindó desayuno, almuerzo, consuelo y amor. Asegura que fueron momentos muy difíciles donde la solidaridad debía hacer ruido.

Hoy, en este altar, ella rinde homenaje a quienes murieron ese día. Ella se encarga de mantenerlo aseado, lavado, pintado, libre de malezas porque allí viven ellos, los que se marcharon.

Un espacio de andares

Calle del barrio Cervantes. Foto de: Nicolàs Cortés
Calle del barrio Cervantes. Foto: Nicolàs Cortés

En la zona afectada por el derrumbe, por donde corrió la tierra, no se puede construir. La mayoría de estos lotes pertenecen a la Alcaldía de Manizales que se los compró a sus dueños para que ellos pudieran migrar y establecerse en otro lugar. Hoy por hoy, este lugar se ha convertido en depósito de basuras, sitio de recreo para mascotas, lugar de tránsito. Por sus grietas la vida vegetal pretende reinar.

Rodrigo, desesperanzado

Rodrigo Agudelo. Foto: Silvana Duque
Rodrigo Agudelo. Foto: Silvana Duque

A Rodrigo Agudelo Cardona no le gusta recordar porque “porque uno ver de un momento a otro un derrumbe encima y todas las casas tapadas, uno no sabe ni qué hacer y ver tantos vecinos sepultados…”. Dice que la vida en el Cervantes ya no es igual, la gente no es igual, “la gente va viniendo pero con temor y pues no como antes que esto era muy poblado, pero ya no”. Cree que el caso judicial contra el Estado como responsable de la tragedia “está más perdido que embolatado, hay que esperar a ver qué dice un juez de Bogotá, a ver qué solución va a dar”.

La casa de Claudia

Casa de Claudia Jaramillo. Foto: Mariana Corredor
Casa de Claudia Jaramillo. Foto: Mariana Corredor

Para cualquier visitante este es un lote abandonado, unos muros de ladrillo a la interperie, maleza que invade los espacios. Pero para Claudia Patricia Jaramillo Acosta, empleada en Emergía, es la casa de sus padres, aunque no la veamos.

“No entiendo por qué cuando el barranco se vino no siguió derecho, sino que todo se concentró acá, en este lugar. Como ya sabía la distribución de la casa, yo sabía dónde estaba mi mamá, mi papá, mi hermano y yo les decía a los rescatistas: ´mi mamá está en la cocina y mi papá en la habitación con mi hijo´. No me creían. Al final los encontraron ahí, en esos lugares. Yo me enloquecí, no sabía qué hacer, los perdí a todos, menos a mi hijo mayor que no se encontraba ahí, al igual que yo”.

Claudia relata que los vecinos eran muy unidos, “tomaban mucho, los 24 y los 31 de diciembre, ahora todo es solo soledad, llenos de vacíos”.

Magola y sus ángeles

Magola García. Foto: Silvana Duque
Magola García. Foto: Silvana Duque

Ella está pensionada y hace 30 años vive en el Cervantes. Magola García Usma cuenta que ese 5 de noviembre, a eso de las 6:00 a.m., se sintió un temblor y gritos de personas, así que salió corriendo con su esposo hacía la calle para prestar ayuda. Hoy, en su casa, está rodeada del Sagrado Corazón de Jesús y sus ángeles, que la protegen y hace que su vida tenga paz.

Nuevos habitantes

Edificio de interés social. Foto: Juan Sebastián Parra.
Edificio de interés social. Foto: Juan Sebastián Parra.

Este edificio de apartamentos de siete pisos fue construido años después de la tragedia. Es un intento de generar un nuevo entorno urbanístico en este punto del barrio Cervantes. Algunos habitantes, como Claudia Jaramillo, Óscar Puerta y Héctor Fabio Zapata consideran esta edificación como una falta de respeto por lo ocurrido en el terreno.

Héctor y su cruz

Héctor Fabio: Foto: Silvana Duque
Héctor Fabio: Foto: Silvana Duque

La naturalidad con que Héctor Fabio Zapata, taxista de profesión, narra su historia asombra, sin embargo, acepta lo doloroso que es para él recordar dicho suceso. Él perdió a su mamá, un hermano, una hermana, una sobrina y dos primos, y a otro hermano le amputaron una pierna.

El sonido de la explosión, la nube de humo y los gritos lo alentaron para socorrer a su familia. Ocho días antes del 5 de noviembre de 2011 había sido su boda y desde la casa de su esposa vio cómo la casa de su madre se destruía. Aquí está al lado de la gran cruz que se levantó por donde corrió la tierra.

Testigo desde las alturas

El cable aéreo sobre Cervantes. Foto: Foto de: Juan Sebastián Parra
El cable aéreo sobre Cervantes. Foto: Foto de: Juan Sebastián Parra

El cable aéreo fue testigo de la tragedia y es testigo de cómo los habitantes del barrio Cervantes intentan salir adelante. Desde su altura los integrantes de los cuerpos de socorro pudieron dimensionar la tragedia y saber en dónde enfocar su trabajo de búsqueda.

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