jueves, septiembre 16, 2021

Personas de hierro y fuego

Son las 09:00 horas y el equipo de la Estación Principal de Bomberos de Manizales está relajado. La mañana es cálida y la ciudad se encuentra en calma. 10:00 horas, se activa la alarma para incendios en la estación y los bomberos tienen menos de un minuto para ponerse su traje: pantalón, chaqueta y casco. Entre ellos está Johan Serna, encargado de manejar la Móvil 14, y quien hace parte del equipo desde hace tres años. El camión que los transportará al lugar de los hechos. 

10:05 horas. Llegan al barrio Sierra Morena y el incendio crece sin control. Después de casi seis horas de trabajo logran controlarlo, lastimosamente once viviendas fueron afectadas. Serna y un compañero ingresan a las casas para corroborar que las llamas estuvieran apagadas, pero en una de ellas se topan con una silla de ruedas a medio quemar y con el cuerpo calcinado de Marta Elena Hurtado, de 81 años. Fue la única persona que no pudo escapar del infierno vivido ese 19 de febrero del 2020. Ese recuerdo, como otros varios en el baúl de la memoria de Johan, sigue plasmado. 

Esas son algunas de las cargas silenciosas que llevan a sus espaldas. 

Según la página oficial, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Manizales se creó el 12 de octubre de 1925 luego de que los incendios de 1922, 1923 y 1924 redujeron a cenizas una gran parte de la ciudad. El 1 de noviembre de 1925 se oficializó esta institución bajo el mando del capitán Roberto Zuluaga.

Entran dos, salen dos
En la Estación Principal de Bomberos de Manizales, ubicada al frente del Centro Comercial Fundadores, hay 15 profesionales, entre maquinistas, APH (Atención Pre-Hospitalaria) y tripulantes de máquina. Todos al mando del teniente José James Bedoya. Ellos son sus segundas familias. Pasan tiempo juntos, se cuidan, comparten más que con su propia sangre. El lema de este grupo es “Entran dos, salen dos” y el mayor temor es que a la hora de abordar una emergencia no puedan cumplir este pacto. 

Como toda labor, esta también tiene sus altibajos. La pérdida de una persona o de los enseres de una vivienda durante una emergencia los puede afectar emocionalmente. Las largas jornadas pueden funcionar de barrera para ese cansancio físico y mental; por fortuna, la Alcaldía les brinda ayuda psicológica continua para que puedan liberar esas cargas y no tener consecuencias a largo plazo. La diferencia entre ser bombero oficial y bombero voluntario es que el primero es un encargado de la Alcaldía y el segundo es alguien que nace con la pasión por esta labor y deciden servir a la comunidad. 

Carro de bomberos y 4 personas paradas

La vida en un minuto
El sargento Alexánder Osorio está preparado para la primera línea de fuego, es decir, se encarga de los incendios estructurales y forestales. Menciona que es bombero por  vocación y empezó su labor a los 16 años siendo voluntario en Neira, Caldas. “Uno inicia siendo bombero voluntario pero debe pasar por dos cursos: Bomberos 1, donde se le enseña toda la parte teórica  y Bomberos 2, que es todo lo práctico a la hora de abordar una emergencia”, comenta Osorio.

Con la voz entrecortada, Alexánder recuerda uno de sus primeros rescates; uno que no podrá olvidar y por el que nadie le gustaría pasar. Era voluntario y a eso de las 9 de la mañana lo llamaron para atender un accidente vehicular. Cuando llegó al lugar se dio  cuenta de que el auto estaba aplastado y había una familia atrapada. En el momento en que lograron ver a las personas que estaban al interior del vehículo reconocieron a un compañero de la unidad, era otro bombero. 

La estación
La central C1 cuenta con un vestidor donde cada uno guarda sus botas, pantalón, casco y su chaquetón, hechos de una capa Nomex especial para incendios. Estos accesorios soportan temperaturas de hasta 260 grados centígrados y pueden pesar hasta 50 kilos, por lo tanto un bombero a la hora de entrar en acción lleva casi 100 kilos a sus espaldas si se suman las mangueras, hachas y demás elementos. 

La institución en Manizales cuenta con tres ambulancias que prestan servicio las 24 horas, y está la móvil 14 que almacena hasta 1000 galones de agua y está destinada solo para incendios. Es una máquina bomba que cuenta con todas las herramientas necesarias para atender una emergencia de fuego.

En la estación C1, de Fundadores, los bomberos están 24/7 y solo se relevan por turnos de 24 horas. Tienen cinco alarmas las cuales cumplen un código que todos en la institución deben conocer. Si suena un timbre es que necesitan al oficial al mando de mayor jerarquía; cuando se escuchan dos timbres seguidos y largos es cuando se necesita a todo el personal; tres timbres, se requiere de la ambulancia (la más frecuente); si se escuchan timbre y sirena intercalados es rescate en cualquier modalidad. Cuando es timbre y sirena repetidos, uno sobre otro, es un incendio. 

Lectura de una emergencia 
La cabeza de todo este cuerpo es el teniente Bedoya, quien empezó su carrera hace 35 años. Al inicio, en 1985, solo era aspirante, luego fue voluntario y empezó a subir de rango en la institución, preparándose con cursos y capacitaciones. 

El trabajo principal del teniente es realizar una lectura de cada emergencia para saber cómo abordarla, debe tener en cuenta si es un incendio incipiente o declarado; es decir, si es menor o ya está marcando mucho territorio, para posteriormente hacer un ataque directo. Es un juego a dos bandas, mientras piensa la mejor alternativa para salvar vidas, no puede olvidar la seguridad de su equipo. 

casco, ropa de bomberos

Ha vivido la evolución bomberil: los equipos, los entrenamientos; también las emergencias. Cuando habla de todos estos cambios enfatiza que muchas emergencias del pasado se hubieran podido evitar o haber tenido la oportunidad de salvar más vidas. Resalta la catástrofe de Armero, en 1985, donde fue uno de los bomberos que vivió la escena del rescate de Omayra Sánchez. Con voz temblorosa comenta que es una situación que lo ha marcado de por vida y, bajando la mirada, dice que con los equipos que tienen actualmente podrían haber rescatado a esa niña de 13 años. 

Los bomberos no solo se encargan de los incendios, también realizan rescates, control de líquidos en las carreteras, etc… En el 2020, Smith y sus compañeros acudieron a un operativo en la zona de la Panamericana, por el Río Chinchiná. “Uno sabe que está buscando un cuerpo y uno siempre está pensando que se trata de un hombre adulto, un joven o hasta un anciano, pero nunca cree que lo que se encontrará es un bebe de ocho meses de gestación. Uno al cual habían dado a luz y arrojado al río”. En ningún momento de los cursos de capacitación lo prepararon para vivir escenas como estas. La práctica supera a la teoría. 

Un bombero no solo queda marcado en su piel con quemaduras y golpes, sino que sus mentes y corazones quedan tanto con quienes salvan como con quienes se van. Sobre sus hombres están los 50 kilos de equipos y los fantasmas del pasado. ¿Qué los mueve?, el llamado a ser personas de hierro y fuego: duras cuando deben serlo y flexibles para dar la mano. 

Periodista: Sara Quintero

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