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Monólogo para una actriz rebelde, impetuosa e indomable

Laura Díaz y Laura Aguilar, estudiantes del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales ganaron anoche uno de los galardones del Premio Nacional de Periodismo en la categoría Estímulos al Periodismo Universitario, por su crónica Monólogo para una actriz rebelde, impetuosa e indomable, publicado en la revista Página.

Este Premio es el más importante que se entrega en Colombia en el mundo del periodismo. UMCentral presenta esta crónica perfil

Monólogo para una actriz rebelde, impetuosa e indomable

Por: Laura Aguilar-Laura Díaz

Preludio: en secreto tras bambalinas

Mientras camina con sus zapatillas de media punta negras alrededor del escenario, sintiendo cada paso que da como el latido de su corazón, Liliana Teatro le agradece con besos y halagos a las tablas que se han convertido en su refugio. Este es el ritual más sagrado que hace antes de que los asistentes, que cada jueves son testigos de la
comedia o la tragedia, entren en pequeños grupos por el garaje que los dirige al corazón de su hogar: el escenario.

Entre murmullos, risas y copas de ron, el público de Actores en Escena espera el monólogo de Liliana Díaz Orozco, quien antes de salir a escena, evita el contacto con espectadores, familia y cualquier tipo de entrevista, pues necesita su momento de introspección y concentración.

Liliana en el teatro realizando la obra
Liliana se caracteriza por vincular su fuerza interior en cada uno de los personajes que interpreta, “ella es una mujer muy fuerte, con toda la actitud y todo lo que desarrolla, lo hace con gran”, expresa su hijo Alejandro Arias Díaz. Así mismo, su hermana mayor, Mélida, afirma que: “es una persona guerrera, luchadora y muy leal, quien esté  entre sus amigos, es bendecido, pues da mucho por los demás”. Foto por: Laura Aguilar-Laura Díaz

Leonardo Arias camina por el centro del lugar entre los espectadores hasta el proscenio del escenario. La música deja de sonar y las luces se apagan, excepto el reflector que apunta hacia el codirector de Actores en Escena.

Leonardo

-Hombre de 54 años, estatura mediana, con gafas que acentúan las arrugas de sus ojos. Tez blanca y barba con canas. Su voz, gruesa y potente, proyecta seguridad a los asistentes de la obra.-

“¡Buenas noches a todos y muchas gracias por venir! 

Con su aporte superamos poco a 

poco esta crisis de la pandemia 

 que … ¡ah!  le ha dado tan duro al arte. 

Bienvenidos a este monólogo, interpretado 

por nuestra codirectora, Liliana”. 

Leonardo sale de escena y se apagan las luces.

Liliana reposa en una silla y al fondo enmarcadas en cuadros sus obras de Actores en Escena
Liliana y Leonardo crearon la Fundación Actores en Escena en 1994. Las obras que han marcado su historia se encuentran inmortalizadas en la pared del lugar donde se realizan las clases, encuentros y obras. Bodas de plata, Encuentro en el parque peligroso, Hombres en escabeche, Passport, El cuento del zoológico y La criatura, son algunos títulos que acompañan el arte de esta escuela que también es el hogar de Liliana. Foto por: Laura Aguilar-Laura Díaz

Escena 1: sin filtro

La intensidad de la luz amarilla aumenta en el escenario, mientras Liliana sale a escena con un cigarrillo entre sus dedos. Su cabello negro, crespo y despelucado no se deja manejar por sus manos que continuamente están buscando orden; su voz gruesa y algo ronca, proyecta pensamientos sin filtro, sin importar quién tenga al frente; y su menudo cuerpo trigueño busca moverse constantemente alrededor del escenario.

Liliana

“¡Rebelde, impetuosa e indomable. Eso da libertad!

-Después de tres segundos de silencio mirando al público, sus facciones se tensan y la luz cenital acentúa las arrugas en la piel. Las manos dibujan círculos en el aire narrando su pasado.-

En mi casa dicen que yo siempre he dicho lo que me

 ha dado la gana. ¡Eso no es tan malo! 

Porque en medio de esa frase

 ‘usted hace lo que le da la gana’,

yo siempre pude hacer lo que quise.

Estuve en el monte, volví y empecé a estudiar teatro”.

Aunque ese es el lema de su existencia, Liliana está convencida de que la vida la ha ido cambiando. Hoy, la mujer de 57 años, se considera como una mezcla estricta entre el ímpetu y la pasión. Camina por la vida sin necesidad de alguna escenografía, por simple que sea,  que le sirva de apoyo para sus múltiples papeles, entre ellos, su papel de mujer, mamá, profesora y artista.

Sus pequeños ojos café oscuro son lo primero que llaman la atención por su intenso delineado negro; y su sonrisa, marcada por las arrugas de su rostro, transmite confianza a todo aquel que llega a su hogar: la fundación Actores en Escena. La luz amarilla se desvanece en su cabello, hasta llegar a un rojizo que acentúa la vehemencia con la que Liliana declama con pasión sobre temas femeninos. Su fuerza interior se proyecta con énfasis en las palabras mientras se ubica en ‘boca centro’ del escenario y su cuerpo erguido de frente al público transmite convicción en sus habituales discusiones respecto al tema.

Liliana

“¡Las mujeres somos muy fuertes! Creo que por

 eso es la carga histórica ni la berraca.

No soy feminista porque me parece una vulgaridad.  

El feminismo es machismo, los machos atacan a las

 mujeres y las mujeres a los hombres,

 ¡así nunca vamos a poder salir de ese embrollo tan berraco!

Históricamente las mujeres empezamos a dirigir y 

cualquier macho empezó a pillar y no lo permitió, 

 y nosotras nos la empezamos a creer. 

Hoy eso está cambiando, pero dicen que

 pasarán 10 años mínimo para poder equipararse”. 

Liliana en penumbra haciendo movimientos con su cuerpo en Actores en Escena
“Mi forma de ver el mundo a través del teatro es la forma de la sensibilidad que todos tenemos por el hecho de ser humanos, el problema es que  la ocultamos, no nos permitimos tener esa libertad. Eso es lo bonito del teatro: la libertad de ser tú mismo, la libertad de aceptación. La sociedad siempre señala a las personas: te dice que eres feo, cantas feo, que no sirves pa’ nada. El teatro dice que sirves, que cantas bien, que todo está bien”, expresa con emoción Liliana. Fotos por: Laura Aguilar-Laura Díaz.

Escena 2: antes del teatro

Liliana nació el 19 de febrero de 1964. Hija de Héctor Fabio Díaz y Policarpa Orozco. Fue criada con sus seis hermanas y un hermano en diferentes barrios de la ciudad, pero los que marcaron su juventud son la Enea y la Sultana de Manizales. Nunca supo que su vocación era ser actriz, pero de pequeña se caracterizó por ser espontánea y divertida en su núcleo familiar, aunque tímida con personas externas.  

Su hermana Clemencia la describe como el alma de las reuniones familiares, mientras que Mélida, su hermana mayor, recuerda que de pequeña actuaba y los hacía reír: “Cuando mamá la iba castigar, Liliana hacía unos shows que impresionaban”. 

Aunque siempre se ha caracterizado por ser una mujer disciplinada y psicorrígida, nunca pensó en el futuro. Liliana vivía su día a día de manera impulsiva. 

Termina su diálogo mientras la luz azul se apodera del escenario. Se ubica en el ‘foro derecho’ y saca del baúl una peluca rubia para personificar a Clemencia Díaz, su hermana menor.

Clemencia

“Me acuerdo que en nuestra adolescencia, 

mamá trabajaba en un colegio nocturno.

 Y una noche ella decidió dejarnos encerradas bajo 

llave para que Liliana no se viera con 

el novio que había conseguido. 

Pues igual decidimos volarnos por el patio 

y nos fuimos para una discoteca del barrio. 

¡Allá se vio con el muchacho aquel! 

¿y yo?… ¡Ja! coqueteaba con el mesero. 

 -Recoge su cabello rubio hacia un lado y camina coqueta por el escenario-  

Pero lo bueno nos duró poco, porque 

ahí mi mamá entró a la discoteca y ¡ay! las que

corren pal’ baño. 

Lili y yo terminamos encima de la tasa del sanitario 

y mi mamá gritando por toda la discoteca:

-risas- 

‘¡Liliana! ¡Clemencia! ¡Yo sé que están aquí!” 

La luz azul se desvanece al igual que uno de los muchos recuerdos de su etapa indomable. Guarda la peluca en el baúl.

Las prohibiciones por parte de sus padres para seguir en el teatro, representaron un reto para demostrarles que sí era posible vivir del arte y que no todos los teatreros eran “marihuaneros, mechudos y promiscuos”, como les decían. En su último grado de bachiller pedagógico empezó a incursionar en el teatro. Se graduó y comenzó a trabajar en una escuela rural, a la que se llegaba en bus hasta Mesones y “de ahí para allá, a lomo de mula”, recuerda su hermana menor.

Durante 17 años disfrutó la docencia en el magisterio, hasta que, por un cambio legal, era obligatorio ser profesional para seguir en la institución. Este fue su punto de quiebre, pues su pasión se encontraba sobre el escenario, bajo los reflectores y no en una universidad. Para su madre el sufrimiento fue mayor, pues a diferencia de Liliana,  Policarpa se preocupaba por un futuro estable.

“Y así pues, en la familia se le dijo una y otra vez: ‘¡aguántese otro poquito!’ pero ‘cachiaforrada’ como siempre, lo que decía era decisión tomada”, revive Clemencia.

Del baúl toma una camisa blanca y un pantalón de dril para personificar a Héctor Fabio, su padre. Liliana se ubica en el ‘centro izquierdo’ del escenario y los reflectores azules siguen representando su pasado. Con voz fuerte y gruesa alega con sus brazos y empieza a caminar hacia el proscenio del escenario.

Héctor

“¡Liliana! ¿Esa va a ser su decisión? 

¡Qué va a ser de su futuro! ¡De su pensión! 

¡Eso del teatro es de putas, de marihuaneros!

-Su voz se suaviza y dirige la mirada al público, como un padre angustiado- 

¡Lo mejor va a ser que deje de pensar en esas payasadas! 

Su mamá y yo decidimos dejarla encerrada en la casa, 

¡es por su bien!

Y le advierto: 

¡si usted se mete a ese mundo, yo nunca iré a verla!”

Se dirige al baúl y se quita el vestuario de su padre. Ondea su cabello negro y crespo bajo los reflectores amarillos que poco a poco vuelven a personificar a la auténtica Liliana. Un episodio traumático para su vida pero que no representó un obstáculo para lo que realmente le apasionaba.

Liliana sonríe en los camerinos de Actores en Escena.
El camerino de Actores en Escena es el lugar seguro de Liliana, quien no acepta entrevistas, amigos o público dentro de él, minutos de salir a escena. Según lo explica, necesita su momento de introspección, en el que puede gozar de una copa de ron para calmar los nervios que nunca dejan de existir, a pesar de su larga trayectoria sobre el escenario. Foto por: Laura Aguilar-Laura Díaz.

Escena 3: entreacto

Las luces del escenario se apagan y Liliana sale de escena. El público comienza a aplaudir mientras el reflector dirige a Leonardo hacia el ‘proscenio’.

Leonardo

“Liliana es una mujer de carisma y talento desbordante. 

Entregó su vida y alma al teatro de la manera más honesta y pasional

-Se ajusta la chaqueta y con orgullo voltea a ver el escenario –

Ella es una sola en la escena y en la vida real.

No tiene una careta, ni personaje, ni forma de ser sobre el escenario” 

Hace 30 años, para algunos, este arte era pasajero, un pasatiempo, ni siquiera había academias para estudiarlo.pero Leonardo y Liliana, desde ese entonces, han sido su mutuo respaldo y apoyo en esta profesión. El teatro unió la juventud de estos dos personajes que se convirtieron los directores de su propia obra: la fundación Actores en Escena. 

En 1994 este sueño se consolidó, fundaron un lugar para hacer teatro y, dos años después, llegó un nuevo actor a sus vidas: Alejandro, su hijo, quien hasta hoy se ha convertido en el polo a tierra de dos almas visionarias. Desde el 2018 su vida como pareja tomó un rumbo distinto. Entendieron que sus temperamentos y formas de pensar no encajaban, pues como ella lo afirma “en una relación siempre debe haber alguien que afloje más fácil. Pero yo nunca dejé de argumentar mis puntos de vista… y él tampoco”. 

Leonardo

“Y aquí estamos. Aspiro, espero y estoy casi seguro que

 nuestros días van a terminar juntos en el teatro y ahí es donde 

compartimos nosotros porque es nuestra razón de ser.

 El teatro nos unió y con el teatro iremos hasta el final, eso espero”

Hoy, Leonardo y Liliana siguen escribiendo, actuando y dirigiendo juntos. No como esposos, sino como colegas y padres de Alejandro, quien en el peor momento de esta historia evitó que las luces del escenario se apagaran y este proyecto familiar terminara su función para siempre.

Liliana sentada en Actores en Escena
Foto por: Laura Aguilar-Laura Díaz.

Escena 4: amamantar, ensayar, dirigir

Liliana entra a escena.

Liliana

“Yo tuve a Alejandro el 5 de diciembre, 

y el 20 de enero tenía ensayo. 

-Camina afanada en círculos alrededor del escenario-

¡Ya teníamos planeada una obra! Yo seguí;

me tocaba decirle al director: 

-Alza el tono de su voz-

‘¿Será que me puede regalar un momento para amamantar al niño?’ 

Mira con desprecio al público y voltea su cabeza con fuerza- 

¡Eso fue horrible!

Mientras la luz amarilla la enfoca directamente, sube los brazos con fuerza y, sin tenerlo planeado, la tira derecha del vestido negro que lleva puesto se desprende. Rápidamente improvisa y sin olvidar su texto, logra ajustar su atuendo.

-Camina al centro del escenario con cautela-

 A veces se me chorreaba la leche

 en pleno ensayo. Fue muy complicado, pero

 me sirvió para comprobar que uno realmente

 puede hacer lo que uno se permita hacer. 

¡Y por supuesto que  este muchacho 

se enrutó con el teatro! 

Todavía lo recuerdo en el coche chupando y 

mirando los juegos mientras yo estaba en

 las clases con en el grupo”.

Nunca pensó ser mamá, pero vivirlo le ha dado otro rol en su vida, en el teatro y como profesora. Sus estudiantes la admiran por la capacidad de ver lo que ellos mismos no alcanzan a percibir de sí . En cada encuentro los motiva a ser los mejores en lo que hacen y a descubrir su propio nombre, como ella lo encontró cuando descubrió esta pasión. 

Se hace llamar a sí misma Liliana Teatro desde hace más de 30 años que descubrió su amor por este arte. Pero no fue sino hasta el 2020 que vio la verdadera crisis del teatro: la pandemia acabó de demostrar que este no es prioridad para el gobierno.

Escena final: el renacer de Liliana Teatro

El grupo Actores en Escena en presentación.
Liliana afirma que una de las mayores responsabilidades que tiene al ser profesora, es: “mostrarle a los estudiantes qué es todo lo que pueden hacer con las herramientas que brinda el teatro, cómo potencializamos esas fortalezas que tienen”. Según lo explica, ese es el foco de la escuela Actores en Escena.  Sus alumnos la admiran por su pasión, “Nos motiva a ser mejores, en algunos momentos puede ser un poco insoportable pero siempre es en beneficio del grupo”, expresa Catalina, una de sus estudiantes. Foto por: Laura Aguilar-Laura Díaz.

En Colombia, el sector artístico, que  aporta 1,8 puntos del PIB, solicitó la ayuda del Ministerio de Cultura para congelar los gastos de las sedes artísticas y pagos de seguridad social. La respuesta que dieron se basó en reformar las medidas viejas para acelerar la entrega de recursos para el sector. “Con esto nos damos cuenta que no hay educación realmente sobre la importancia que puede generar el arte en una sociedad”, expresa indignada.

Liliana 

“He tenido unos momentos existenciales. 

El año pasado estaba angustiada y me fui por ahí

en la moto. Decidí parar un momento

 y vi un graffiti que decía ‘sigue adelante’ 

-Mira al cielo y mueve sus brazos- 

¡Usted sí es muy grande!”

-Llora mientras el reflector se desvanece-

Alejandro percibe en los personajes de su madre, la esencia de la auténtica Liliana, sin embargo, los ve con un nivel de interpretación tal que, aún siendo actor, logra diferenciar al personaje de la mujer que le dio la vida. Ella lo define como la Santísima Trinidad: el personaje, el actor que lo interpreta y el ser humano. 

La vida de Liliana se resume en esta trinidad. Cuando se acaba la función y los espectadores empiezan a abandonar la sala, ella baja del escenario con la misma convicción de una mujer apasionada por la vida. Odín y Horus, con sus ladridos, la acompañan al segundo piso de la casa, donde su monólogo seguirá en escena personificando sus múltiples yoes en la intimidad de su universo.

También puedes leer: Un mal huésped silencioso en el ser humano

Los invitamos a ver el PDF completo:

Perfiles-2021-01-V7_compressed

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