Inicio Portada “Me apasiona mucho cantar porque puedo transmitir cosas del alma”: Briella Ojeda

“Me apasiona mucho cantar porque puedo transmitir cosas del alma”: Briella Ojeda

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Hoy el frío se apoderó de las calles. La ciudad estaba inhóspita. En medio de la crisis que trajo el coronavirus con su cuarentena, el silencio se hizo provechoso para entrevistar vía telefónica a Gabriela Ojeda Castañeda, cantautora pastusa.

En la terraza de su hogar, Gabriela cuenta sus experiencias con la composición. Un lápiz y una libreta en su mano izquierda. Un café en la derecha. Muchas ideas en la cabeza y el deseo de honrar a su niña interior impulsaron a Briella Ojeda a componer una canción que habla sobre su infancia y la importancia de tenerla presente en la adultez. Los niños de la fundación Pies Descalzos, de Shakira, donde realizó su práctica como diseñadora industrial, generaron una estrecha relación con ella que la llevó a trabajar introspectivamente y la inspiraron a componer esta canción.  

“Muchas veces no se le presta atención a esto. En realidad sí existe una niña que recibe toda esa información que marcará  de alguna u otra manera la adultez”. Afirma mientras cuenta que scout fue una actividad que la hizo comprender que para alcancanzar un objetivo sí o sí hay que “comer mierda”.

…”Mis costras se vuelven insignias para que aprenda a caer bien

sé puro como cual Conjuro de quien no le teme a perder

y el conjuro sigue en pie”

Ese verso de la canción Para Petita define a la cantautora inglesa con raíces nariñenses también conocida como Briella dentro del mundo musical. Criada en medio de los Andes y apadrinada por la fuerza de su vecino, el Volcán Galeras, mezcla las artes en todas las formas posibles.

Es una mujer joven. Tiene 25 años. El cabello muy corto, de aproximadamente 1,80 de estatura. Su actitud siempre puesta para brindarle alegrías al otro. Su hermano, Juan Sebastián, dice que ella es una persona espontánea, que le apasiona cantar y bailar. Llena de energía, con sueños enormes. “Le encanta estar para el otro. Entre todo es muy generosa”, agrega

Su carrera artística empezó tocando “pura chisga”. Interpretando versiones de otros artistas en bares. Hizo tributos a grandes cantantes como Adele. Colaboró en festivales como Estéreo Picnic con la banda Moügli, en Bogotá. 

En su curso como cantante, solo componía sobre los lados de luz de su vida y la inocencia que había en ella. Gabriela buscaba maneras para expresar sus pensares. Sintió que su música no lo hacía completamente. Hasta que viajó para Argentina de mochilera.

¿Cuándo empezó a cantar?

Toda mi familia es de músicos. Fue cuando tenía cinco añitos que me metieron al coro de villancicos del colegio. Con mis amigos siempre estábamos cantando. Luego empecé a presentarme en cualquier lugar donde me permitieran cantar. Siempre me ha gustado mucho el teatro. Eso me conectó con el canto y me permitió llegar a los volúmenes altos de la voz. 

¿Por qué decidió estudiar diseño industrial y no canto? 

Mi familia es de tradición musical, pero cada quien tiene su carrera aparte. Entonces en mi mente la música no era tampoco una profesión. No me tenía la fe. Me presenté al Factor X cuando tenía 10 años y no pasé. Tampoco a Canto Jazz en la Universidad Javeriana, donde ejercí mis estudios. El diseño me apasiona porque me vuelve una persona muy recursiva. Soy muy manual. Ahora lo veo más como si el diseño fuera parte de la música.  

Tan alta como sus proyecciones en la vida, el lanzamiento de Briella Ojeda nació hace 5 años aproximadamente. Siempre ha estado acompañada por músicos como Nicolás Makenzy, Lucio Feulliet, Andrés Guerrero y Nicolás Ospina. Los considera, entre tantos, sus guías en todo el proceso, ya que la han ayudado a crecer

A pesar de llevar una carrera musical en la actualidad, los planes iniciales de Gabriela al graduarse del colegio, en Pasto, no incluyeron al canto como objetivo principal. Durante su adolescencia le daba pena cantar. No le gustaba ser escuchada ni mostrar su voz en público.

¿Piensa seguir con el diseño o con el mundo musical? 

Con ambas. La música llegó a mí como una herramienta para el diseño, posteriormente vi el diseño como algo útil dentro de la música. Por esa razón pienso dedicarme a ambas profesiones. Mi trabajo de grado fue diseñar un sistema de enseñanza de inglés para niños ciegos por medio de canciones repetitivas. La educación en Colombia no es totalmente inclusiva y el método de educación del país tiene muchas carencias. Es ahí donde logré combinar la música con el sistema de enseñanza que, para mí, se complementan muy bien.

El sendero que la condujo hasta el lugar donde ahora está fue gracias a las casualidades. Así como encontró su vocación hacia la música por el diseño. Halló su camino para componer a través de las personas que la vida le pone en él. Su hermano Juan Sebastián menciona que ella tiene aspectos que no se encuentran en otros artistas. Que ella conecta muy fuertemente su vida espiritual con su música. “Todas las letras que ella escribe tienen trascendencia y vienen netamente de su corazón. Es una persona que siempre está explorando para poder jugar con las palabras, con las notas y con su voz”, comenta.

¿En qué se inspira para escribir sus letras? 

En mi vida, en mis historias. Me gusta mucho plantear un tema y hablarlo con las personas. Así surgió Al Gusto. Habla de un amigo mío cuando era chico. Cayó en cuenta que no tener un diente le ayudaría a conseguir dinero y optó por querer quitárselos todos. Mejor dicho, es empalmar algo perfecto, con la letra perfecta, con el sonido perfecto.

Fragmento de Al Gusto:

“El ratón Pérez me dijo: para obtener hay que saber perder,

Molar no es oro, ni plata es colmillo. No fuerces tu suerte mujer

De cambio en cambio vivo, patrón que no quiero perder

Mis ojos… dos amigos, te dicen qué debes ver…”

Hay un antes y un después que marca la historia de Briella como cantautora. La canción titulada Crónicas de un enamoradizo. La compuso sin saber que ganaría miles de visitas en su canal de Youtube, los versos de esta obra hablan sobre las dos caras de un enamoramiento; el amor (LADO A) y el desamor (LADO B).

LADO A

…”Y cual Matrioska se arman la vida creciendo en paciente medida de Amor

Se visten de almas perdidas, buscando salida de aquella obsesión

Y es de amor, compartir ausencias por dos, Y es mejor vivirlas sin ver el reloj”…

LADO B

…”La piel se eriza, los ojos no brillan, la luna me dice ya fue

Que ardan las lágrimas, cupido timbra y le tiro mis piedras a él

Y cual Matrioska desarme mi vida pensando infeliz en la pena de amor,

La mierda que llaman promesa no es más que un invento de aquel soñador”…

Esa canción fue la misma que se volvió viral en su canal de Youtube, háblenos de eso.

Después de volver de mi intercambio en Austria, compuse una canción. Estaba pasando por una relación muy tóxica. Quería recordar las dos caras de la relación que esta persona me regaló. Grabé un videíto muy casero con el Imac y lo subí a mi canal. Un amigo lo vio y lo compartió por redes. Yo no tenía idea que el man estaba suscrito a mi canal. Ese video se regó por toda parte y ahora tiene más de 20 mil vistas. Desde ese momento las personas me dicen “por favor canta” o “no dejes de componer”. Me di cuenta que era bien recibida.

¿Cómo fue la reconexión con la música?

La reconexión musical se dio en 2018. Me fui a Argentina de mochilera. Quería ser libre. Comprendí que no se puede serlo totalmente si no tienes “lucas” para poder moverte. Entonces yo empecé a cantar en las calles, en restaurantes, donde se pudiera. Comencé a practicar mi volumen, mi manera de cantar. Después de viajar seis meses, esa gente me hizo dar cuenta el potencial musical que tengo. Me aseguré muchísimo más de que el camino es la música, sin dejar el diseño atrás.

Al cuarto mes de viaje en Argentina, un señor intentó abusar de ella. En ese momento se dio cuenta que no siempre se vive de paz o de amor.  Eso la llevó a pensar que la manera en que estaba viajando no era la más prudente para cuidar de sí misma. “Decidí volver a Colombia para concretar, componer más y vivir de la música compartiendo, con el diseño como mi herramienta para impulsarme”, declara.

¿La decisión de raparse tiene que ver con ese cambio introspectivo que hacía con la música?

Antes de irme para Argentina yo me sentía una niña. Tenía mi capulsito, mi pelito todo tierno, mis canciones super tiernas. Me estaba enfrascando en una persona que no tenía mi esencia.  En realidad tenía muchas ganas de verme rapada, nunca me había visto desnuda todo el tiempo.

Luego con este viaje y el intento de abuso pensé: si ser bonita, tener senos y ser femenina me va a traer abusos por parte de los hombres, yo no quiero ser mujer. Me volví a rapar. No hay un símbolo de feminidad en ver una mujer rapada. Los señores ya no me veían con gusto y eso me daba tranquilidad.

¿Se considera feminista?

Sí, me considero feminista. Siento que es una lucha hermosa. Tampoco soy radical. De generar odio a los hombre no, nada que ver. El feminismo busca la sanación. Es un movimiento que invita a reconstruirte. A cambiar pilares que la sociedad tiene muy acomodados. Tiene un sesgo bastante grande. Mucha gente cree que las mujeres empoderadas lo hacen por odio a los hombres. No necesariamente piensan que es una lucha igualitaria. Estoy en pro del aborto libre. No comparto la violencia de género. Apoyo completamente el crecimiento de la mujer. Si la mujer no se conoce, imposible que le enseñe al otro a amar o amarse.

¿Por qué vivir de la música?

Porque la música llena, la música es mágica, la música te transforma y te lleva a lugares sublimes. Las canciones tienen la parte técnica y tienen la parte espiritual que al final es lo que le da la vida a la canción. Para mí la música es magia, en eso se resume todo.

Autores: Por María José Martínez Bastidas y Santiago Castaño Valencia

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