lunes, enero 24, 2022

Los mundos de Sofía Gómez: la temerosa, la segura, la poeta, la fotógrafa

“A mí me gustaría que las personas que la vean, sobre todo las mujeres, se cuestionen lo que ven y sienten y se anime a expresar aquello que, de pronto en algún momento, les da miedo decir, porque a veces como mujeres es muy duro decir que nos sentimos vulnerables. Eso en nuestra sociedad es muy castigable”, afirma Sofía Gómez Piedrahíta al referirse a su proyecto artístico que vincula la fotografía con los poemas que escribe en su agenda privada. 

Sofía Gómez fotógrafa
Sofía Gómez, fotógrafa

Sofía está finalizando sus estudios de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales, allí pertenece al Semillero de Fotografía. Como estudiante inició un proyecto poético fotográfico de la mano de Alejandro Jiménez Salgado, profesor de fotografía de la Universidad. Su trabajo le permitió presentar la ponencia Aprendizajes a través de la creación imagen-pensamiento en el 12° Seminario Internacional de Investigación en Diseño (SID) organizado en septiembre pasado por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y en el encuentro académico regional de Afacom realizado en Manizales en octubre.

A continuación Sofía responde unas preguntas sobre su trabajo poético fotográfico.

UMC. ¿Usted cree que las mujeres tienen la participación que se merecen en la fotografía o por ser mujer es más difícil ganarse un lugar?

R. Yo creo que, en general, en todos los espacios, hace falta mucha más participación femenina. Sí hay procesos de participación nuestra y avance, pero ha sido gracias al movimiento feminista, gracias a que nos paramos las mujeres y empezamos a decir “no estamos” o “estamos, pero estamos muy poquito” y no es justo que estemos muy poquito porque tenemos narrativas que contar. Por ejemplo, en el Seminario, ese día, estaba una profesora de México, otra de Colombia y yo, pero de resto estaban hombres. 

Sofía Gómez. Foto: Fernanda López
Sofía Gómez, la estudiante. Foto: Fernanda López

Esta experiencia es solo mía, entonces si no nos abren esos espacios a nosotras las mujeres, nadie la habría escuchado y nadie se habría dado cuenta de que a veces las mujeres nos sentimos así solas en la calle.

UMC. De hecho usted en la ponencia dijo: “En mí existen varias Sofías, solo que, en este proyecto de introspección, les permito ver una de ellas” ¿Qué faceta de usted quiso evidenciar?

R. Yo muestro a esa Sofía aterrada por el mundo de afuera y esa Sofía que se oculta pero también se revela un poco. Yo en otros espacios suelo ser muchísimo más segura de mí misma, suelo conversar muchísimo más, me apropio de los lugares… Pero esa otra Sofía, que yo nunca había mostrado, es aquella que trata de sobrevivir en el ambiente del mundo. De hecho es algo muy loco, porque soy una Sofía cuando estoy en la calle del centro sola, pero soy otra cuando estoy acompañada. Eso cambia todo. Yo la verdad nunca había mostrado mis poemas, y menos en los que yo revelara temor. Muchas personas ni creen que eso me suceda, pero depende de los contextos. 

UMC. ¿Cree que hay diferencias entre la perspectiva fotográfica de una mujer y la de un hombre?

R. Completamente. De hecho en el proyecto yo expongo en un enfoque basado en el hecho de que soy mujer. Cuando empecé a mirar mis agendas privadas, noté que tenía cinco o seis poemas dedicados a cómo me sentía cuando me encontraba sola en la calle. Sentía que, de alguna manera, estar sola en la calle, sin ningún propósito, me hacía vulnerable. 

Si estaba en la carrera 23, esperando alguna cita o haciendo una diligencia, me escondía en una cafetería o en una librería y escribía mis poemas. Por ejemplo, el primero con el que arrancamos el proyecto trata de una vez que me metí en alguna de esas cafeterías, pedí un café y me pongo a escribir. Es una suerte de “carta de rescate” que le escribo a mamá, diciéndole que estoy en la calle y que estoy asustada. 

Cuando ya estabamos investigando y buscando referentes, descubrí a Catalina Ruiz-Navarro, una mujer súper importante en el movimiento feminista colombiano, quien escribió el libro Las mujeres que luchan se encuentran (editorial Grijalbo) y donde precisamente habla de eso, de lo común que es que las mujeres nos sintamos vulnerables en las calles. Entonces, en el proyecto quise exponer una de tantas Sofías que tengo dentro, porque tengo una Sofía muy segura de sí misma, pero cuando está sola en la calle se convierte en alguien temerosa de lo que pueda pasarle.

Entonces, claramente es una mirada muy distinta de la que puede tener Alejandro siendo hombre, porque posiblemente él en la calle se sienta muy distinto. 

Sofía Gómez, segura.
Sofía Gómez, segura.

UMC. ¿Cuáles eran las principales reflexiones que usted y Alejandro querían dejar en los espectadores de la ponencia?

R. A mí me gustaría que las personas que la vean, sobre todo las mujeres, se cuestionen lo que ven y sienten y se anime a expresar aquello que, de pronto en algún momento, les da miedo decir, porque a veces como mujeres es muy duro decir que nos sentimos vulnerables. Eso en nuestra sociedad es muy castigable. Siento que este proyecto es una ventana para que muchas más chicas se animen a expresar cómo se sienten en el mundo.

Puede que las fotos y los poemas no les gusten, eso no me interesa, porque es una experiencia mía y no tiene que gustar, pero tal vez puede animar a que las personas hablen de lo que quieran.

También me gustaría crear la reflexión de que en la escuela de periodismo existen las posibilidades de crear cosas muy distintas a la noticia, y que existe la oportunidad de explorarnos a través de la fotografía, la poesía, la literatura, etc.

UMC. ¿Usted cree que una persona que estudia diseño tiene una perspectiva diferente a una persona que estudia periodismo?

R. Sí claro, cada disciplina tiene enfoques diferentes. Yo en este proyecto me enfoqué más en la parte literaria, la parte del texto, la parte de la comunicación y todo el intercambio social. De hecho Alejandro es artista plástico y con él completé esa parte técnica. Entonces fue una mezcla de esas dos miradas diferentes. Sin embargo, yo creo que es un proceso de cada individuo y de lo que se va viviendo. Otros proyectos estaban más enfocados en el diseño y el nuestro estaba más enfocado a la foto y a lo que comunica.

UMC. ¿Qué la motivó a ingresar al Semillero?

La cámara. Foto: Fernanda López
La cámara. Foto: Fernanda López

R. Yo antes de ingresar a la carrera hice un diplomado en fotografía y siempre me ha interesado, junto con el cine. Ha sido un interés que viene de hace mucho antes. 

Cuando estaba en el taller de Prensa II, donde por primera vez en la carrera se habla de fotografía conceptual, el profesor Alejandro empezó a contactar a algunos estudiantes con el propósito de formar un semillero en el cual pudiéramos investigar, tocar temas más libres y hacer un abordaje más personal. Ahí vi la oportunidad de poder volver a practicar el tema de la foto, pero no tan periodística, sino más conceptual y de creación.

UMC. ¿Cómo fue ese proceso?

R. Estando en el Semillero hicimos una revista. En ella, hice una parte editorial. Luego, Alejandro nos propuso escribir un artículo sobre un tema que escogiéramos, entre los que estaban: la ciudad efímera, el yo mismo y la muerte. Yo decidí escoger el tema del yo mismo, porque me llamó la atención una frase de una investigadora y una fotógrafo que decían “para investigar, investigarse uno mismo”. Luego, se me ocurrió que mi proyecto podría tratarse de unos poemas que yo escribo en mis agendas privadas. 

UMC. ¿Cuál es el siguiente paso que quieren dar con el proyecto?

R. En este momento tenemos seis fotos que solo involucran dos lugares. En el texto y los poemas hay 4 lugares, es decir, nos falta tomar fotografías en los otros dos lugares. Ya hemos tomado fotos en una librería y en un café, falta el cable aéreo y la buseta. Esos son los cuatro espacios que seleccionamos.

Por otro lado, yo que ya empecé a investigar sobre artes plásticas, quiero intervenir las fotos que ya tomamos. Por ejemplo, coger estas fotos que están en digital, imprimirlas y hacer un collage o experimentar. En ese proceso ya estoy decidiendo qué va a pasar.

Yo, como tal, tengo la meta personal, de exponer este proyecto en una galería como la del Centro Colombo Americano o la del Banco de la República para que las personas vayan y puedan verlo grande y leer los poemas.

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