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Los cadáveres más reconocidos en el anfiteatro de la U de Manizales

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Actualmente los estudiantes asisten en diferentes horarios para realizar sus adelantos en investigaciones y trabajos con los cuerpos, los pueden manipular con todos los cuidados que antes tenían y que ahora, por la pandemia, son más exigentes. Como se puede notar en esta foto, por grupos se puede pasar a recibir la clase, o a hacer lo que necesiten sobre alguna materia.

Pandebono, Rosita y Buitre, son algunos de los cadáveres más reconocidos por estudiantes y profesores de medicina.

Son ocho cuerpos: siete hombres y una mujer. Algunos tienen historia clínica, otros no. Todos son adultos mayores, fallecieron de manera natural y son los más visitados en el anfiteatro de la Universidad de Manizales. 

“Son personas identificadas de las cuales no aparece el doliente para reclamarlos”, explica James Mauricio Muñoz Alzate, auxiliar del laboratorio de morfología de la universidad, quien es el encargado de realizar la preservación de todo el material que se tiene. 

El cadáver lleva unos 15 años en la institución y los estudiantes le apodaron Rosita, la adipocita, ya que tenía mucho tejido adiposo; es decir, mucha grasa. Su cuerpo se ha ido deshidratando y por eso actualmente no se nota mucho. 

Pandebono fue el cadáver número uno. Llegó con un hongo y tenía un olor muy peculiar.

Buitre es el cadáver número siete yle apodaron así por su cabeza. Posiblemente pudo haber fallecido por una fractura y no alcanzó a soldar su hueso. Tiene una platina en el fémur izquierdo.

Según explica Mauricio, en la actualidad es algo tedioso el proceso con medicina legal para adquirir nuevos cuerpos y asegura que no se puede recibir una persona que haya fallecido de manera violenta, por las investigaciones futuras que se deben hacer.

“Lo que se hacía es, fallecía la persona identificada, medicina legal hacía público el deceso a ver si reclamaban el cuerpo; y, si después de un tiempo no lo reclamaban; o se llevaba a fosa común o se donaba a instituciones educativas, en este caso la Universidad de Manizales. Los mandaban con todos los documentos y los certificados de defunción”, afirma Mauricio. 

James Mauricio Muñoz Alzate tuvo la suerte de poderse contactar con los creadores de la solución chilena, uno de ellos, el médico veterinario Ismael Concha. Esta, reduce los índices de formol y así mismo los riesgos tanto en estudiantes como en profesores. Luego de su encuentro pudo comenzar con la aplicación de esta sustancia, en los cuerpos del anfiteatro de la U de Manizales.

Foto por: Mariana Arroyave

Según el Instituto Nacional de Salud de Colombia, en el informe anual de donaciones y trasplantes realizado en el 2018, los municipios que generaron el mayor porcentaje de donantes reales a nivel nacional fueron Bogotá, con un 25,4% (101) de la regional No 1; Medellín, 17,3% (69) de la regional No 2; y Santiago de Cali, 16,8% (67) de la regional No 3.

En el mismo informe, el mapa de donantes reales generados por departamento en Colombia, muestra que, ese mismo año en Caldas, se donaron tres cuerpos. Todos en Manizales.

El cuerpo más antiguo lleva en la universidad 20 años. Un cadáver puede durar a perpetuidad, dependiendo del uso y del trato que se le de. “Si por ejemplo tú tienes una estructura buena y no tienes el cuidado, la vas a dañar; ese cuerpo se va a ir deteriorando y allí es donde se requiere el cambio”, comenta el auxiliar. 

Actualmente los estudiantes asisten en diferentes horarios para realizar sus adelantos en investigaciones y trabajos con los cuerpos, los pueden manipular con todos los cuidados que antes tenían y que ahora, por la pandemia, son más exigentes. Como se puede notar en esta foto, por grupos se puede pasar a recibir la clase, o a hacer lo que necesiten sobre alguna materia.

Foto por: Mariana Arroyave

Algunos de los estudiantes de medicina de la U de Manizales, como Juan Andrés Taborda y Wahip Numa, aseguran que no hay mucho por comentar sobre quiénes fueron estos cuerpos. Señalan que esta información es confidencial y la maneja medicina legal. Sin embargo, recuerdan, como de costumbre, a Rosita, la más reconocida. 

Los cuerpos en el laboratorio se cuidan con una manta húmeda con el compuesto químico, que es la solución que aplican allí; luego un plástico, y por último la lona. Todo esto para protegerlos del ambiente. 

“Como se manejan humedades y diferentes temperaturas hay que protegerlos del ambiente. Afortunadamente el clima de Manizales favorece con estos cuidados de los cuerpos, ya que es más frío. El mantenimiento de ellos se hace periódicamente, no tan seguido, lo que hace que se reduzca el riesgo químico en el laboratorio”, manifiesta Mauricio.

La Universidad de Manizales, envió dos veces a James Mauricio, a dos diplomaturas en la Universidad de Antioquia sobre técnicas anatómicas, entre esas incluida la plastinación, la cual aún están trabajando.

Según estudios epidemiológicos en humanos, han demostrado que la exposición al formol produce cáncer nasofaríngeo, nasal, paranasal y leucemia mieloide.

“Hemos decidido buscar otras estrategias de conservación de esas “momias” y hemos adaptado unas soluciones diferentes, por ejemplo, ahora trabajamos con una solución conservadora chilena la cual lleva a tener índices muy bajitos de formol, un 1%, ofreciendo así ambientes más sanos y seguridad laboral”, expresó Óscar Andrés Alzate Mejía, docente de anatomía y tutor del semillero Morfi de la UAM.

Ella es Rosita. Debido a todo el tiempo que lleva allí sus tejidos se han ido deteriorando. Mientras que las mujeres suelen presentar una acumulación preferentemente periférica de la grasa, los hombres suelen presentar una distribución central o abdominal.

Foto por: Mariana Arroyave

La técnica de la plastinación, sobre la cual aún realizan avances, se elabora con silicona especial. Se envuelve y se captura la estructura para que la silicona se impregne de tal manera que la estructura se pueda manipular sin riesgo biológico y se pueda tener por fuera de un laboratorio. Sin embargo, según Mauricio, se necesitan muchas herramientas que se encuentran en otros países y es un difícil tener acceso a ellas.

“La idea es reducir el índice del formol. Se logró, pero a raíz de esto el proceso para la preparación del cuerpo se hizo más extenso”, afirma el profesor, quien lleva en la universidad aproximadamente 6 años desempeñando esta labor en el laboratorio de morfología.

Un cadáver no es la muerte, es la vida detenida en un instante y para siempre.