jueves, septiembre 16, 2021

La presencialidad en el aula, un intento de disminuir la virtualidad

Poco a poco estudiantes, docentes, empleados, funcionarios y otros ciudadanos vuelven a encontrarse en las universidades, en sus aulas, pasillos, oficinas, unidades deportivas, bibliotecas, cafeterías… Con la nota Las distracciones, uno de los mayores desafíos al estudiar en línea publicada el 21 de octubre de 2020, se hizo una retroalimentación y avance del tema, frente a la situación actual que viven los estudiantes en las jornadas académicas.

La educación mediada por la virtualidad fue una medida de emergencia que se implementó para evitar perder el semestre o año escolar. Esto generó situaciones complicadas, desde el manejo de dispositivos y plataformas digitales hasta que tan eficaz era el aprendizaje con esta metodología. Pero ahora esto cambió con la resolución 777 de 2021 que publicó el Ministerio de Salud, el cual a partir de los nuevos lineamentos reactivó las clases presenciales en los colegios y universidades desde el 15 de julio.

Expertos, docentes y alumnos coinciden que la virtualidad limita la interacción, el diálogo directo entre las personas, genera distracciones y no favorece la práctica a campo abierto; por este motivo, la enseñanza y aprendizaje se les dificulta a la mayoría. “Era evidente el agotamiento de universidades, estudiantes y profesores con el tema virtual”, dijo Mónica Brijaldo, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Javeriana.

La intervención de los estudiantes no fluye de la misma manera desde un computador que en el aula de clases. Uno de los mayores desafíos cuando se estudia en línea son las distracciones, desde una notificación del correo electrónico o redes sociales, intervenciones de los familiares en el espacio de estudio, hasta el teléfono que suena.

Distracciones que destruyen la productividad y concentración en un instante. Sin embargo, es momento de regresar a clases presenciales, así lo decidió el Ministerio de Educación en la primeras semanas de julio del presente año, ya que coincidía con las segundas dosis de la vacuna contra la Covid-19 a profesores.

Aunque las clases mediadas por la virtualidad permitieron que se siguiera desarrollando la enseñanza, es claro que la educación presencial tiene mayor beneficios en el aprendizaje de los estudiantes. Según María Belén García, psicóloga clínica, en el aula se da la posibilidad de que todos los estudiantes puedan participar, acercarse de una manera más amena al conocimiento, disminuyendo las desigualdades sociales. Allí no habrán problemas técnicos o mala conexión a internet.

“La verdad es ya hacia falta volver a la presencialidad, habían muchos temas que quedaban inconclusos o no se potenciaban al máximo por lo que los veíamos virtuales. Ahora podemos ser más partícipes de las clases y compartir con nuestros compañeros que hace tanto no veía”, comentó Nathaly Gómez, estudiante de la Universidad de Caldas.

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