InicioManizalesLa molécula de Dios en un estado de trance divino

La molécula de Dios en un estado de trance divino

Fumo suavemente y durante unos segundos contengo el humo en mis pulmones hasta sentir que se esparce desde mi cabeza, pasa por los pies e impregna todas las células. Cierro los ojos. Escucho cómo se quema el picadillo en la pipa, la carburación se vuelve más aguda y mi alma se desintegra al ritmo de la respiración. Me dejo fundir rendida por la magia de la unidad; mi cuerpo reposa en un estado de trance. Regreso a la fuente de la vida, a una consciencia universal e infinita. Me envuelven un sinfín de fractales, toroides, figuras caleidoscópicas, colores intensos, geometría sagrada, un lenguaje espiritual. Van y vuelven. Todo sucede muy rápido pero la sensación es delicada, arrulladora. Un éxtasis puro, como acabando de nacer.

Llevaba varios días preguntándome qué significaba o qué era la consciencia, qué se sentía expandirse, ser ilimitado. Veía pinturas de los artistas psicodélicos contemporáneos: Amanda Sage y Alex Grey, y la manera en la que integran sus experiencias con sustancias al arte, son autores visionarios. En el libro Sacred mirrors, el autor de temas espirituales, misticismo y bioquímica Ken Wilber examina las 21 obras de Alex Grey y el viaje hacia su naturaleza, desde la mirada del pintor, y hace referencia a la teoría de la filosofía perenne. Expresa que los hombres y mujeres poseen tres modos de conocimiento diferentes: el ojo de carne, que revela el mundo material y sensual; el ojo de la mente, que delata lo simbólico y el mundo conceptual. Por último, el ojo de la contemplación, que manifiesta el mundo espiritual, trascendental y transpersonal. Esta fue la inspiración final para dar el salto y experimentar con la dimetiltriptamina.

Ocurrió en una tarde de amigas. Caminamos por la finca, tomamos el sol y visitamos el mirador; una de ellas había llegado de México hace una semana y nos preguntó si estábamos preparadas para la changa (o xanga). Una medicina etnobotánica extraída de la planta mimosa hostilis y semillas de peganum harmala, que contienen DMT(dimetiltriptamina) de manera orgánica, principio activo de la ayahuasca.

Strassman se inspiró en la metafísica budista del Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte, donde el maestro chino Sogyal Rimpoché cuenta que al día 49 de gestación la glándula pineal se activa en el embrión y este es el tiempo que toma el alma en reencarnar.

Esta molécula (DMT) no solo está de manera natural en plantas y animales, sino también en los seres humanos. Cuando nacemos y morimos la liberamos. En la antigua ciencia de los yoguis, llamada Pranayama, usan las técnicas de respiración del yoga para establecer una conexión profunda con la mente y se cree que con el Kumbhaka, que es la retención de aire después de inhalar durante la meditación, el ayuno, la danza y el canto, se libera DMT. Ese día vimos el documental DMT: The spirit molecule (2012), compartimos información y escuchamos música como ceremonia previa. Encendimos fuego y nos sentamos a ver la noche. Preparamos la changa en la pipa y el resto se dio en un silencio cómodo. Cada una con cada una y comenzó la travesía.

Glándula sagrada

El doctor y psiquiatra estadounidense Rick Strassman fue el primero en estudiar los efectos de las drogas psicodélicas en humanos. En su investigación N,Ndimetiltriptamina documentó, desde 1990 hasta 1995, las experiencias de 60 voluntarios administrándoles dosis de DMT. Los resultados mostraron que este alteró de forma significativa la actividad cerebral, redujo las ondas alpha (dominantes en el cerebro cuando estamos despiertos), y produjo la aparición de ondas delta, que suelen darse durante el sueño o estados profundos de meditación.

Los hallazgos los registró en el libro DMT: The Spirit Molecule, donde también teorizó sobre la glándula pineal, responsable de producir esta molécula, tras cinco años de investigación en la Universidad de Nuevo México. Allí plantea que el DMT está relacionado con el componente visual de los sueños y las experiencias cercanas a la muerte. Strassman indica que al fallecer ocurre una alteración profunda en la conciencia; se desliga de su identificación con el cuerpo… una sensación similar a la de fumar changa.

Por su parte, el candidato a doctor por el Colegio Imperial de Londres y autor principal en un estudio de DMT, Christopher Timmermann, declara que los seres humanos son capaces de sintetizar esta sustancia naturalmente en el cuerpo, entonces en situaciones extremas, como experiencias cercanas a la muerte, habría se da una descarga considerable de esta molécula en el cerebro. Y el quiropráctico y autor de textos de neuroquímica, Joe Dispenza, llama en su libro Sobrenatural a la glándula pineal “una antena capaz de sintonizar frecuencias superiores”, y explica que es el sexto chakra y es considerada sagrada.

Experiencia humana

No sé si exactamente es un lugar, pero está fuera del espacio tiempo. No hay momento para preguntarse qué se está viviendo, solo sé que estoy aprendiendo, ¿qué soy? y agradecer por la oportunidad de expansión. Las capas del ser humano se rompen, no hay nada con lo que pueda identificarse. El efecto de la changa dura entre 15 a 20 minutos y al terminar retorno a mi cuerpo, como si me colocaran de nuevo ahí, de una manera sutil.

Es una recreación visual de las pinturas de  Alex Grey
Pintura de Alex Grey, es una de sus 21 obras de Sacred Mirrors. Foto por: Luna Giraldo

Mónica, otra psiconauta, recuerda cómo fue su experiencia con esta sustancia. Cuenta que estaba en un viaje de amigos donde también había chilenos, italianos, alemanes y un mexicano que le dio a probar esta “medicina”. “Nos fuimos a un lugar más tranquilo donde me aseguró que esa experiencia iba a cambiar positivamente la percepción de mi vida. Nos sentamos y me explicó que debía sostener el humo por el tiempo que más pudiera en mi pecho y luego de dos o tres caladas a la pipa cerré mis ojos. Escuché el chasquido de los dedos del mexicano y un silbido se apoderó de mi mente. Me brotaron lágrimas de felicidad y una risa incontrolable se dibujó en mi rostro. Me sentía tan afortunada de estar ahí. Muchos colores comenzaron a manifestarse en una danza infinita de mandalas y una explosión de emociones. A medida que iba despertando escuché la voz del mexicano decir: ‘Qué hermoso viaje, lo ha tomado con mucho amor’”.

El uso de plantas alucinógenas y sus derivados, como la changa, forman parte de la experiencia humana desde hace milenios. Sin embargo, solo hasta hace poco la ciencia occidental ha visto la importancia curativa y espiritual que estas sustancias han tenido en la formación de los pueblos primitivos y culturas avanzadas. Hoy se exploran para tratar enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad o las adicciones y, en algunos casos, tener la oportunidad de “soñar despiertos”, como llegó a calificar la experiencia del DMT Robin Carhart-Harris, jefe del Centro de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres.

Cuando el libro Plantas de los dioses, de Richard Evans y Albert Hofmann, se publicó en 1979, marcó un antes y un después en la etnobotánica y la etnofarmacología. En los ritos religiosos de antiguas civilizaciones, estas plantas enteógenas eran motivo de veneración y temor, como elementos sagrados ancestrales. Resalta que las investigaciones recientes aumentaron el interés en los posibles usos de plantas biodinámicas, ya que la mente del hombre, al igual que el cuerpo, necesita agentes correctivos y curativos.

Lo más leido

Senador Mario Castaño

El paso por El Matutino del hoy detenido senador Mario Castaño

0
Ayer, martes 7 de junio, a la salida del Congreso, fue capturado el senador caldense liberal Mario Alberto Castaño Pérez por agentes del CTI...