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La falsa perfección en las redes sociales

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Autores: Isabella Castaño Guzmán y Maryi Lizeth Cortés

Cada día se suman nuevos usuarios a las plataformas digitales y en la era del internet las cifras evidencian que el 49% de la población mundial usa una o más redes sociales. Según un informe de Digital en 2020 : Instagram cuenta con 1.600 millones de usuarios y Facebook se posiciona como el primero en el mundo con 2.449 millones de usuarios, un crecimiento del 7,8% respecto al año pasado. Las preguntas surgen, ¿hasta dónde va esa influencia y qué tanto impacto genera en la sociedad?, podemos apreciar las virtudes del desarrollo tecnológico, logrando comunicación entre comunidades, inmediatez y mayor alcance, pero las consecuencias se han reflejado en los estándares de belleza impuestos en las aplicaciones digitales, donde se muestra un prototipo de mujer u hombre esbelto, sin defectos físicos, con rutinas de ejercicio y alimentación que conducen a un ideal de falsa perfección.  

Esos ideales nacen a través de concepciones de personas que buscan cumplir esos estereotipos y que en algunos casos conducen a malas prácticas alimenticias o situaciones de alto riesgo para la integridad como cirugías estéticas en clínicas clandestinas, percepciones alteradas de la realidad y a veces funcionan como detonantes para la manifestación de enfermedades mentales. 

El psicólogo Luis Carlos Cataño Betancour menciona que generamos una clasificación social con características de lo que queremos o con lo que nos sentimos identificados, y creamos un rechazo con lo que no sentimos compatibilidad. De ahí nacen los prejuicios y los estereotipos. Después aparecen los grupos de amigos y las redes sociales que nos muestran un panorama ideal de lo que debería ser. “Todo lo que aparezca en redes, todo lo que debería ser lo ideal tiene un impacto directo en las emociones, comportamientos y reacciones fisiológicas como la ansiedad”, concluyó Cataño Betancour.

En Junio del 2020, We Are Social en su informe muestra resultados de una penetración en redes sociales del 69% en Colombia, ubicándose en el puesto 18% por encima de portugal. Esto hace que la presencia en estas plataformas incrementa y con ello, la circulación de contenido en la web. 

Foto tomada por StudioArea51

Wendy Lang, una psicóloga argentina mencionaba que los ideales de belleza preestablecidos afectan bastante a la juventud, en la manera en la que nos percibimos, en nuestro autoestima y que se encuentran en todo lado. Desde una revista, un programa de televisión o los juguetes que se comercializan, indicando qué está bien , qué es lindo y qué es “normal”. Querer verse bien y exigirse  entrar en estos estereotipos es una delgada línea que se cruza constantemente, esto en parte desencadena trastornos alimenticios o conductas extremas de idealización.

Realizamos una encuesta sobre la influencia de las redes sociales en la mente y el tiempo de las personas; los resultados arrojaron que Instagram es la aplicación más usada con un 58,3%, seguido por Twitter con un 16,7 y en su mayoría consumen contenido entretenimiento y ocio, con un 37,5%; actualidad y deportes con un 25%; eventos, viajes y moda con un 20,8%. Un dato importante es que el 60% de los encuestados pasan entre 2 y 3 horas al día en las aplicaciones y un 30 % de 4 horas en adelante. Cuando se les preguntó si sus emociones se han visto afectadas por el contenido consumido en las redes, las personas manifestaron sentirse desmotivados o conmovidos por lo que ven en las redes y que han considerado cambiar algún aspecto físico o su estilo de vida motivados por los estereotipos en el mundo digital o por la misma presión social.

Mauricio Pineda Valencia, cirujano plástico, manifiesta que las cirugías estéticas aumentaron en los últimos  20 años promovidas por el cine, las revistas y las películas donde las personas buscan alcanzar esos estándares de belleza. “Puede que las redes sociales sí hayan influenciado, ya que los jóvenes son más sensibles y pueden sugestionarse más fácil”. El caso de Lissette Calveiro, una estadounidense que puede ser un ejemplo de los alcances de las personas por entrar en este mundo de perfección. La chica gastó en ropa, viajes y restaurantes con el ideal de convertirse en una influenciadora, lo que le dejó una deuda por 10 mil dólares.

La Real Sociedad Británica de Salud Pública, realizó en el 2017 una investigación que logró arrojar que Instagram era la plataforma con mayor influencia negativa en la salud mental de los encuestados, ya que percibían unos estándares de belleza que al no ser alcanzados, generaban depresión y ansiedad. El contenido que se sube a las plataformas es manipulado por cada usuario, mejorando o editando ciertas partes de las fotos para cumplir con esos estándares lo que altera constantemente la realidad que percibimos de los demás.

Según la revista Glamour, en una edición del 2016. La población femenina viene implementando una irrupción a los cánones de belleza impuestos por la industria del espectáculo y reforzados por las ahora latentes redes sociales. Desde hace por lo menos cuatro años los ciber usuarios hemos empezado a buscar algo más que perfección en las tendencias que marcan la historia. 

El usuario se ha tornado más ‘crítico’,  busca realidades, su inspiración empieza a radicarse en personas ‘comunes’, “cercanas a lo que son”. La cuestión se desemboca en que lo que se muestra en una red social, por más extenso que sea, no se asemeja a lo que es el mundo tangible. 

A partir de la “realidad” que se muestra por medio de pantallas, comienza la era del ‘Amor Propio’ y la ‘Aceptación’. Dos conceptos que al parecer han mutado y reducido su verdadero significado a un trend llamado “body positive”. En el mundo de los ‘influencers’ es necesario tener un público, una comunidad. Es necesario en este mundo que las personas admiren sus conductas y deseen consumir sus productos. Entonces la contrapropaganda que buscaba generar aversión a las erróneas formas de ver la belleza, se ha convertido en una manera de adaptar el mundo a hábitos malsanos, y querer encaminar a toda una comunidad con hechos que podrían estar funcionando para solo una persona. 

Foto tomada por Ayuda psicológica en línea

Comer bien, comer mal, o simplemente mantenerse en un equilibrio alimenticio no debería ser un tema que se tocara en una plataforma electrónica. Los creadores de ‘contenido de valor’, en su mayoría, son personas que no tienen conocimiento alguno de lo que promueven. Y lo peor de esto es que generalizan las necesidades del individuo. 

Se debe trabajar en construir una conciencia colectiva de auto – aceptación y confianza, aterrizar esos ideales de belleza creados por las redes sociales, donde se entienda que lo que percibimos en esos contenidos de influenciadores no son una verdad absoluta y que las aplicaciones son grandes herramientas mediáticas que si se les da un uso correcto pueden contribuir a un gran avance en comunicaciones tecnológicas, no se debe caer en un colectivo unidimensional de los paradigmas que reflejan esos ideales de perfección, ser autocríticos y sentirse bien sin buscar la aprobación social.

Teniendo en cuenta que la salud mental es un tema que no se debe pasar de largo, la siguiente infografía refleja datos, cifras y casos de suicidio en Colombia y su relación con el internet.

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