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Informe especial: las joyas escondidas de Neira

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Por: Valeria Llano

Autores: Silvana Cárdenas Betancur, Catalina Alzate Quintero, Valeria Llano López

“Colombia es conocido por ser uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, haciéndolo candidato ideal para el ecoturismo”. Eso dice el Sistema de  Información sobre Biodiversidad de Colombia (SIB) y Neira, en Caldas, cuenta con tres espacios reservados para la naturaleza y el ecoturismo. 

El país cuenta con cerca de 56.343 especies registradas; entre ellas 1.921 aves, 26.177 plantas, 803 anfibios, 537 reptiles, 492 mamíferos, 3.435 peces y con 9.153 especies endémicas posicionando a Colombia como uno de los destinos preferidos para el ecoturismo.

Foto por: Valeria Llano López

El departamento de Caldas cuenta con casi 8 mil de estas especies descritas según el SIB y, aunque entre el 90 e inicios del 2000 el turismo era un renglón económico menor por la incidencia tanto de guerrilla como de paramilitares, con el paso de los años, la firma del Acuerdo de Paz y la designación desde el 2011 de 11 de sus municipios como Paisaje Cultural Cafetero por parte de la Unesco, ha hecho que los atractivos naturales se conviertan en un motor económico. 

La importancia de esto se da, ya que según las cifras del UNWTO (World Tourism Organization), el ecoturismo es considerado uno de los sectores de mayor crecimiento en el sector turístico, con un 5% de incremento anual y alrededor del 6% del PIB en el mundo antes de la pandemia por covid-19. Este sector se ha visto seriamente afectado, según Cotelco, el 2019 marcó récord en visitas de extranjeros a Colombia con cerca de 41,2 millones de pasajeros pero en el 2020 el nivel de ocupación hotelera no llegó ni al 20%. Por eso, las iniciativas ecoturísticas se han convertido en una opción viable.

Neira, Caldas, también conocido como la Puerta Amable del Norte Caldense, es un municipio que se encuentra en la cordillera central y es una tierra rica en diversidad ecológica. Cuenta con una población total de 30.513 habitantes; 16.209 en su zona urbana y 14.304 en la rural. Tres joyas de naturaleza y biodiversidad se mantienen escondidas pero, poco a poco, empiezan a convertirse en motores socioeconómicos y turísticos. UniDiario los recorrió.


Los chorros – Las Peñas 

Son unas cascadas localizada en la vereda Las Peñas, la cual está a una hora y media de la cabecera municipal. Su acceso es por medio de una vía que solo permite el paso de camperos y un tramo a pie o a caballo.

Nacen en la parte alta de la cordillera, en los montes de Santa Helena en límites entre Neira y Aranzazu, algunas caídas las calculan hasta en 200 metros. Su afluente da el abasto rural de agua potable al Cardal, Cardalito y Felicia beneficiando a 88 familias, unas 600 personas. 

Foto por: Silvana Cárdenas Betancur

Por este camino, que fue de arriería, entró el comercio a Neira y Manizales desde Medellín. El recorrido ofrece vista al Río Tapias y se sube a la vereda Pan de Azúcar, al llegar allí se emprende un tramo a pie hasta Los Chorros y las cascadas. En los últimos años ha aumentado el número de visitantes, incrementando así la preocupación de los habitantes de las veredas por la contaminación que se puede dar en el agua que los abastece. 

Foto por: Silvana Cárdenas Betancur

“La recomendación que yo le daría a las personas que vienen hacer ecoturismo o naturaleza es que sean conscientes de que cuando vamos a ecosistemas específicos no debemos estar dispersos, hablar duro, dejar basuras o llevar las plantas porque eso impacta de tal manera que pueden llegar a desaparecer estas reservas o crear desbalance en ellas”, asegura Jose Fernando Molina Cárdenas, guía turístico certificado en ecoturismo y avistamiento de aves.  

Debido a las fuertes lluvias el camino se ha visto afectado, pero aún así los turistas siguen llegando a este sitio para apreciar la imponencia de las cascadas.

Ruinas de Cementos de Caldas

Foto por: Silvana Cárdenas Betancur

En mayo se cumplen 24 años desde que la fábrica de Cementos Caldas cerró, convirtiendo sus ruinas en un sitio turístico para los habitantes del municipio de Neira. Se ubica a seis kilómetros de la vía principal del municipio, el lugar se conoce como Alto del Roble. 

La empresa se creó en 1955 por el Grupo Empresarial Antioqueño e hizo parte del desarrollo económico de esta región durante los 30 años que funcionó. Cerró sus puertas en mayo de 1997 y su cierre generó que 350 personas perdieran su empleo. Su declive se dio gracias a la falta de la piedra caliza que es la materia prima del cemento.

Foto por: Silvana Cárdenas Betancur

En agosto de 2015 estos predios fueron donados a las universidades para la ciencia y la tecnología, dando un mayor espectro al reconocimiento de esta reserva histórica. Guillermo Orlando Sierra Sierra, rector de la Universidad de Manizales en ese entonces, dio una declaración para La Patria diciendo: “ Estamos evaluando cuál sería el mejor mecanismo para que esas tierras puedan ser valoradas adecuadamente en términos de un servicio ambiental en el sentido de que allí hay uno o dos nacimientos que proveen de agua a municipios cercanos. Queremos que sea un proyecto que le sirva a Neira. Son varias alternativas”.

Hasta ahora por parte de las universidades no se ha concretado ningún proyecto, pero el turismo sigue creciendo en el sector a través de ciclopaseos, caminatas y pistas de downhilll.

Las camelias- Monos aulladores

Foto por: Catalina Alzate Quintero

A 13  kilómetros de la vía principal de Neira, subiendo por la ruta de las ruinas de Cementos de Caldas, se encuentra el bosque de yarumos, donde viven monos aulladores. Al costado de la carretera, si se observa con cuidado, se pueden ver en las ramas de los árboles.

Los monos aulladores rojos son especialmente importantes porque son grandes dispersores de semillas. Esto quiere decir que a través de sus heces, ellos colaboran con la regeneración de los bosques y promueven que haya una gran diversidad de plantas de utilidad para ellos y a otras especies habitantes en estos bosques.

Sebastian Bustamante Manrique, integrante de la Asociación Primatológica de Colombia, dice que las recomendaciones en caso de visitar el bosque son evitar la deforestación de estos ecosistemas porque los monos dependen netamente de los árboles para su supervivencia; también evitar la captura de los monos, ya sea para consumo o como mascota. Si se quieren observar se debe tener en cuenta no hacer ruido, evitar movimientos bruscos, no lanzar objetos para que ellos se muevan, no ingresar con fauna doméstica y no arrojar basuras.

Según su página web, la Asociación Primatológica de Colombia busca promover la conservación, el conocimiento y el bienestar de los primates en Colombia, por eso se encuentran estudiando dos familias de monos aulladores en los bosques de Neira para identificar cómo los factores nutricionales afectan su comportamiento.

El poder observar estos animales en su hábitat convirtió este sitio en un lugar en el que los visitantes llegan en bicicleta o vehículo. El llamado de las autoridades es a hacerlo con todas las precauciones para mantener el bienestar de los monos.  

“Dentro del municipio se viene visibilizando y caracterizando emprendimientos turísticos ecológicos, aún no se puede determinar si ha mejorado la economía, esto a raíz de que el turismo está muy frenado por la pandemia, es por ello que alianzas tan positivas como lo es el Paisaje Cultural Cafetero y la Asociación de Municipios del Centro Sur hacen acompañamiento para poder hacer de Neira un municipio turístico”, afirma Enrique Morales Grajales, encargado del apoyo al emprendimiento.

Observe aquí un video sobre el recorrido que realizó UniDiario por estos sitios biodiversos.