jueves, octubre 21, 2021

Exposición en el Salmona: la masacre de Trujillo en el lente de Grajales

“Desafortunadamente, la guerra en Colombia no ha sido documentada como debería ser, porque es una guerra invisible… Nosotros documentamos del otro lado, desde el lado humano, desde el lado de la gente que tiene que ver con ser víctima de esos actores que están despojando a la gente de sus tierras, matando a sus familiares”, eso expresa el fotógrafo Rodrigo Grajales Murillo sobre la importancia del fotoperiodismo en los conflictos armados, luego de abrir su exposición Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad.

La exposición se inauguró el pasado jueves 7 de octubre en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Rogelio Salmona de la Universidad de Caldas, y consiste en series fotográficas que presentan a las víctimas del conflicto armado en municipios como Trujillo, Bolívar y Riofrío, ubicados en el departamento del Valle del Cauca. Es un trabajo sobre el conflicto armado y la memoria histórica a través del lente de Grajales. Él sostiene que hay masacres que se hacen visibles, pero no han sido documentadas.

La exposición estará abierta hasta el 18 de noviembre. Foto Luis Felipe Álvarez

En estos municipios durante 1986 y 1994 se cometieron desapariciones forzadas, torturas, homicidios selectivos y masacres que dejaron como resultado cerca de 342 víctimas mortales. Fue una masacre perpetrada a lo largo de esos años. Así lo indicó el Centro de Investigación y Educación Popular –Cinep-. Entre estas víctimas estaba el sacerdote Tiberio Fernández, párroco de Trujillo, desaparecido el 17 de abril de 1990, y encontrado mutilado en el río Cauca, cerca del municipio de Roldanillo, el 23 de abril del mismo año.

En estos poblados, sobre todo en Trujillo, se radicalizó la violencia gracias a la presencia salvaje de grupos armados, de las guerrillas, del paramilitarismo, del narcotráfico, y el mismo Ejército y Policía. El Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por estos crímenes, eso comprueba la participación de las fuerzas públicas en estos actos.

El fotógrafo

El fotógrafo y documentalista Grajales Murillo mencionó que él está incorporado al proceso de las víctimas desde el 2009 y que inició haciendo un reportaje para la revista El Malpensante. “Este trabajo me llevó a conocer la Asociación de Familiares de Víctimas y a partir de ahí encontrarme con ellos. Me sentí muy identificado con su realidad social, política, de luchar por la reparación, por la justicia y la vida digna en la cual ellos vienen luchando desde hace 30 años”. 

La obra Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad fue seleccionada en la convocatoria Narrativas Fotográficas como parte del Festival Internacional de la Imagen 2021 y el proyecto de investigación La Penúltima Verdad, narrativas del conflicto en el Eje Cafetero, de los docentes de Artes Visuales de la Universidad de Caldas y la curadora Zully Sotelo, quienes hicieron real este montaje en el Rogelio Salmona. 

Juliana Soto Vallejo, productora del proyecto La Penúltima Verdad, comentó sobre el trabajo de Grajales: “Él nos enviaba más o menos 117 fotos, donde había muchas series de muchos actos simbólicos y de muchos ejercicios estéticos que él realizó alrededor de todos los actos de resistencia de la comunidad de Trujillo frente a la violencia histórica que han vivido desde el siglo XX”.

La obra cuenta con más de 10.000 fotos, ya que son 12 años de documentación. A la convocatoria se presentaron 117 fotos que para Grajales sintetizaba lo que quería contar, contar pequeños capítulos y montar una narrativa, donde hay documentalismo periodístico y una construcción de imágenes artísticas. 

La exposición estará abierta hasta el 18 de noviembre. Se permite el ingreso de grupos pequeños y se abrió una agenda de visitas guiadas.

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