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Estudiantes de la UM nominadas al VII PNPEU Orlando Sierra Hernández

Maria Camila Contreras Vélez y María José Rincón Ramírez son estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales y son las autoras de Los cohetes no tocan vida, entrevista publicada en UmCentral en 2021, en la edición especial de perfiles de Página Historias cotidianas y actualmente nominadas al Premio Nocional de Periodismo Escrito Universitarios, Orlando Sierra Hernández. 

Maria Camila Contreras Vélez y María José Rincón Ramírez ,estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

LOS COHETES NO TOCAN VIDAS

Un salón de clases decorado con dibujos de Star Wars y logos de bandas de rock es el panorama habitual de Manuel Alberto García Cano, profesor de física del colegio San Luis Gonzaga. Tiene 34 años, de los cuales los últimos 10 los ha dedicado a enseñar. Sus alumnos dicen que sus clases son muy complicadas pero siempre da muchas oportunidades, a lo que él entre risas responde que no está formando físicos o matemáticos, que está formando “grandes personas“. A pesar de que hoy lo caracteriza esa actitud humana con sus estudiantes, no todo fue siempre color de rosa.

Cuando Manuel camina parece acompasado por la Marcha Imperial de Star Wars, anda con la misma seguridad que lo haría Darth Vader aunque sea más pequeño que él. Algunos estudiantes dirían que se asemeja más a Yoda, porque cuando habla logra conectarse con ellos de tal manera que parece que los estuviera guiando para conquistar la Estrella de la Muerte.

En el año 2011 llegó a la institución después de ser rechazado en un primer momento. “Yo pasé la hoja de vida y me dijeron que no, entonces ‘Mancho’ volvió a mandarla y me recomendó, ahí sí pasé”. Germán ‘Mancho’ Quintero es un amigo de infancia de Manuel, sus padres siempre han vivido muy cerca toda la vida por lo que crecieron juntos, tan amigos que compartieron un amor.

“En ese tiempo -2011- llamaba a lista, recuerdo que llenaba un papel que se llamaba el día a día, era muy, muy psicorrígido. Cuando terminaba de hacer eso hacía una clase comunitaria, es decir, que daba toda la parte teórica y automáticamente les ponía un taller que normalmente era de 20 a 25 preguntas y lo que hacía era exigirles de memoria toda la parte matemática”, afirma Manuel García.

Manuel podría compararse con Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory. Es un hombre inteligente, algunos dirían que demasiado, analítico, a veces distante y con poco tacto para ciertas situaciones; hoy es una persona completamente diferente a lo que era hace tres años. Similar a Gru de Mi Villano Favorito después de conocer a sus hijas, eso sí, un poco más canoso pero con los ojos definitivamente más brillantes.

Es un hombre de poca estatura pero con grandes pasiones. La manera en la que habla de sus clases expresa la premisa que le inculcaron los Hermanos Maristas durante sus años de colegio, esa de “para educar a un niño hay que quererlo”. Cuando se cuestiona el porqué ser profesor, sonríe levemente y con mucha seguridad responde que apostarle a la juventud es lo único que nos queda, “para mí ser profesor es una responsabilidad social, una responsabilidad cristiana. Es un estilo de vida”.

Manuel García se ha caracterizado no solo por ser profesor de física, su afición por los videojuegos y la ciencia ficción es algo que siempre lo identifica. Él fue una de las primeras personas en Colombia en adquirir la consola PS5, ”¿A usted qué le hace pensar que la compró el mismo mes que salió? Lo compré dos meses antes y cuando la lanzaron oficialmente al mercado al otro día yo estaba jugando con ella en la sala de mi casa”.

Durante la pandemia pudo dedicarle tiempo a hacer lo que más le gusta, jugar videojuegos. Uno de esos días consiguió el primer puesto en el juego Tetris 99 en el mundo, comenta que realmente fue una pequeña victoria pero que le dio gran alegría, como si hubiera encontrado todas las esferas del dragón.

Durante su infancia vivió en el mismo barrio y aunque comenta que era un lugar muy sano no faltaba el gamín, por ese motivo sus padres preferían que se quedara en casa, entonces para entretenerse le compraron una consola para que jugara. No le llaman mucho la atención los juegos en los que el único fin es “dar bala”, prefiere aquellos que cuentan una historia porque así siente que puede ser alguien más, aunque sea por un rato. Hoy en día tiene en su casa un lugar especialmente reservado para sus consolas, todas conservadas en perfecto estado.

La orden Jedi

Maya Hernández Castaño es de las amigas más cercanas de Manuel, egresada del colegio San Luis Gonzaga, allí se conocieron. Ella cuenta que no hizo muchos amigos durante sus años escolares y que en él encontró un apoyo que quizás no tenía en personas de su edad. Al graduarse, su amistad se fortaleció porque “ya no existía esa jerarquía de poder entre maestro y estudiante y ya podíamos salir a tomar sin problema”.

El miércoles 6 de diciembre del 2017 Maya se confirmó y su padrino fue Manuel. “La verdad no quería hacerlo pero él me hizo ver que realmente no perdía nada y que, por el contrario, ganaba mucho. Por eso sentí que era la persona indicada para ser mi padrino ”, expresa. Manuel cuenta que el día de la confirmación se sintió muy emocionado, casi al borde del llanto.

En el 2019 sus amigos (y exalumnos) le dieron una sorpresa que hasta el día de hoy lo emociona al contarla. Entre ellos hicieron una “vaca” y le compraron los paquetes para viajar a Estados Unidos e ir a la Comic Con. Ese viaje también incluía ir a Disney, especialmente al Galaxy’s Edge, un parque dedicado 100% a Star Wars. Manuel recuerda ese gesto y este momento de su vida con mucho cariño, como si Ben Solo y Rey Skywalker le hubieran devuelto el equilibrio a su Fuerza.

Si estuviera en un incendio y solo pudiera salvar cinco cosas de su casa, ¿Qué salvaría?

– Primero a mi gatica, pero de las colecciones lo primero que salvaría es mi última consola (PS5); el sable de luz que hice en el parque de diversiones de Disney porque es único, tiene mi espíritu y nadie más en el mundo lo tiene. Tercero, salvaría por lo menos dos videojuegos y el Nintendo 64, que es una consola mítica y única que en este momento es casi imposible conseguirla en el estado en que yo la tengo.

¿Por qué considera que los estudiantes pueden llegar a ser mejores amigos que las personas de su edad?

Por la autenticidad, es muy complicado encontrar eso en personas “mayores”. Yo salgo más con mis exalumnos que con mis compañeros de trabajo, porque he encontrado personas muy auténticas y sin máscaras que me valoran por lo que soy.

Si pudiera decirle algo a esos estudiantes que tuvo en sus primeros años de docencia, ¿qué les diría?

– Es fácil, perdón. Discúlpenme, discúlpenme porque muchos se quedaron con esa imagen de que yo era un monstruo. Hubiera hecho muchas cosas distintas si hubiera pensado más en la persona que en el resultado.

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