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El covid-19 y las tendencias de la moda

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Hay un potencial de aumento de € 160 mil millones por año para la economía industrial que se puede lograr mediante el uso responsable de recursos escasos y la gestión sostenible de la cadena de suministro. Esto equivale al 90% de la agrupación actual de beneficios del sector mundial de prendas de vestir y calzado o el 11% del valor minorista actual. La oportunidad mundial de la economía circular se estima en US$4,5 trillones. Solo en América Latina, con modelos de economía circular, se pueden generar hasta 6 millones de empleos. (Global Fashion Agenda)

¿Existe un cambio en la moda por la pandemia? Hay opiniones encontradas, sin embargo existen similitudes en cada una de ellas. Eugene Rabskin, columnista del portal web Business of fashion, escribió que “es verdad que en épocas de crisis los consumidores evalúan sus necesidades de compra, pero es verdad también que una vez pasada la crisis vuelven a sus hábitos de consumos previos. La moda está basada en el modo de proyectar un status social, mediante símbolos, ‘soy cool, tengo atención, yo tengo esto y tú no lo tienes’.

Pero la industria ha entendido perfectamente cómo manejar estos deseos.

Las personas consumen moda para celebrar cuando se sienten bien y para elevar su imagen de sí mismos cuando se sienten mal y ha sido así por décadas. Es muy cierto eso de que nosotros, los seres humanos, nos olvidamos muy rápido de las cosas”.  

Aunque la tendencia de ahora es utilizar ropa cómoda para estar en casa y fuera de ella, existe esa necesidad de sentir que nada cambió y que nuestra ropa para salir de fiesta puede seguir existiendo dentro de nuestro hogar.  

Según la revista Vogue: “La nueva moda busca la transformación de la realidad, romper con viejas estructuras. Poniendo en tendencia una vestimenta sostenible y reutilizable”. El Pulse Score , explica que la implementación de la sostenibilidad en la industria de la moda, el avance en la industria es únicamente de 6 puntos, queda mucho por hacer. Si el consumo de ropa aumenta de acuerdo con las proyecciones del PIB, se producirán hasta 2,48 billones de artículos de moda en los próximos 30 años (OECD, 2019).

Foto por: Kathryn Hernández

Las modas se determinan por el comportamiento de los consumidores, y algo tan fuerte como lo que nos está tocando vivir, una pandemia, influye en cómo nos vestimos, en los colores que elegimos e incluso en qué vamos a consumir y qué no. “Para las tendencias siempre se realiza una investigación sobre todos los aspectos de política, economía, ambiental… de todo. Por eso todo va a cambiar según lo que pase”, explica Daniela Gómez Cortéz, estudiante de diseño de modas de la Universidad Autónoma de Manizales.
Según la revista Nextlab Institute, este año los consumidores elegirán opciones más cómodas y convenientes para su bolsillo, buscarán productos que no generan distinciones de clase, ni estatus y su consumo se orientará a lo necesario. “El 2021 marcará una temporada en donde el ser humano deja de ser espectador de su realidad y se convierte en un actor de transformación y cambio”.

¿Conservadores o no?

“El tema de la pandemia nos afectó mucho a todos, en todo el mundo, y aunque Manizales es muy conservadora, hizo parte del cambio. Se busca sentirse más cómodo para poder trabajar desde casa, pero a la vez estar presentables más que todo en la parte superior, para las reuniones y las clases. Los colores son más tranquilos. Incluso por ser primavera y verano, uno piensa que son más vivos, pero no, son colores más cálidos, más nude”, recalca Daniela Gómez. 

Por su parte, la universitaria Daniela Gutiérrez Sánchez indica que normalmente se viste elegante y que evita ponerse algo “súper fresco” para salir. “Siempre estoy arreglada. Siento que es algo que nos caracteriza a los manizaleños”. 

A través de un sondeo realizado por la red social Instagram se preguntó cómo se viste un manizaleño. ¿Son muy conservadores? ¿Siguen tendencias? ¿Les gusta vestir colorido o son más bien neutros? 128 personas participaron, entre hombres y mujeres, en un rango de edad de 14 a 32 años, y partiendo de las respuestas se hizo un prototipo que describe la vestimenta de alguien de esta ciudad.

A la primera pregunta sobre si se consideran conservadores a la hora de vestir o les gustaba experimentar con tendencias, un 63% respondió que le gustaba buscar nuevas modas y un  37% que le gustaba ir a lo seguro y cómodo que ya conocían. Un 53% no está pendiente a las tendencias y solo a un 46% le gusta vestir lleno de colores. 

Teniendo en cuenta estos resultados, un jóven manizaleño viste de la siguiente forma: Jeans clásicos, camiseta con una frase motivadora o una palabra en inglés que no entiende del todo, un blazer para no sentirse tan casual, verse un poco serio y con estilo y, finalmente, unos tennis blancos o negros que combinen con todo. 

Se fabrican alrededor de 80.000 millones de prendas al año (The Economist) y alrededor de 20.000 millones de zapatos cada año (Revista Fast Feet Grinded). El consumidor promedio ahora está comprando un 60 por ciento más de prendas de vestir en comparación con el 2000, pero cada prenda se mantiene la mitad del tiempo y en promedio el 40 por ciento de la ropa en nuestras prendas nunca se usa (UNECE, 2018). En 2050 las ventas totales de ropa llegarán a las 160 millones de toneladas, el triple que las ventas actuales (Ellen MacArthur Foundation).

Foto por: Kathryn Hernández

También se les indagó  sobre si creían que su forma de vestir había cambiado por la pandemia y el 58% respondió que “sí, ahora prefiero la comodidad”, mientras que el 42% dice “no, sigo vistiendo igual”. 

Pero ahora los encierros por cuarentenas, toques de queda y pico y cédula cambiaron nuestra manera de vivir, nos hace replantearnos sobre qué queremos llevar. Por eso es que hemos cambiado nuestros tenis favoritos por unos Crocs con pins que describen nuestra personalidad, un jogger que se ajusta a cualquier posición fuera y dentro de la cama, y la típica camiseta que sirve para todo; una que con cualquier chaqueta elegante nos hará ver bien vestidos. Sin embargo, no faltan las personas nostálgicas que quieren recuperar su vida antes del Covid y siguen sacando sus mejores pintas para ir a la cocina a lavar platos.