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El acoso sexual: una expresión viva del machismo

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Isabela Saldarriaga y Aura María Valencia

“Tantas curvas y yo sin frenos”, “Si como camina cocina, me le como hasta el pegado”, “Usted de rojo y yo con este antojo”. Comentarios como estos hacen parte de la cotidianidad de la mayoría de las mujeres. Estas conductas se han normalizado bajo la premisa de que son “halagos”. Sin embargo, entender que esta situación puede desencadenar en ataques, violencia sexual o incluso la muerte, nos lleva a reflexionar sobre la trascendencia de un concepto muy usado, pero poco analizado: el acoso sexual.

El acoso es un problema antiguo del que se empezó a hablar recientemente. Movimientos como el #MeToo, escándalos sexuales que involucran personas importantes, las altas cifras de violencia contra la mujer y feminicidios alrededor del mundo, han prendido las alarmas sobre este fenómeno.

Según un informe de la Fiscalía, que dio a conocer RCN Radio, desde 2019 esta entidad está investigando 3.952 denuncias por acoso sexual en el país. De acuerdo con los investigadores, eso equivale a 7 denuncias diarias, en su mayoría, de mujeres. Son muchas las conductas que pueden ser consideradas como acoso. Según el Código Penal Colombiano, este comportamiento delictivo consiste en: 

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“El que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos a otra persona”. 

Tanto hombres como mujeres o miembros de la comunidad Lgbti están expuestos al acoso o pueden ser acosadores. Según la abogada y socióloga Alejandra Cárdenas, directora de la Fundación Polari, este puede ser un problema que nace desde el machismo

El machismo o el sistema patriarcal se genera gracias a que las instituciones han normalizado ese poder o dominación del género masculino sobre las mujeres. Una de las formas en las que genera esta dominación es por el miedo, que es característico del acoso por el sentido de poder que tienen los hombres a través del temor de sus víctimas”, explicó Cárdenas.

En este sentido, el sociólogo y profesor de la Universidad de Caldas, Manuel Ignacio Moreno Ospina, define el machismo como un grupo de creencias y conductas vinculadas con las prácticas culturales que manifiestan una superioridad del hombre y se traducen en pequeños hábitos desde los entornos familiares hasta los sociales y laborales.

Que al papá se le sirva primero la comida o que a los hombres se les dé el plato más grande, que se crea que las tareas del hogar son propias de las mujeres porque son más débiles y no sirven para trabajar, son ejemplos de lo que Manuel Ignacio define como micromachismos. Estas han sido las prácticas con las que diariamente se sigue fomentando la visión de superioridad de los hombres sobre las mujeres.

Cosas de hombres y de mujeres 

Juan José Fajardo es miembro de la comunidad Lgbti y trabajó en el Observatorio de Género de la Universidad de Caldas. En su tesis “Masculinidades reflexivas: Construcciones antipatriarcales desde Trabajo Social”, habla sobre la masculinidad hegemónica, que es aquella que le enseña al hombre a que debe ser fuerte, grotesco, violento, brusco y que no puede sentir ni demostrar amor ni afecto con otros hombres. Esa masculinidad que busca la dominación de los hombres y la subordinación de las mujeres.

Aunque las más afectadas históricamente por el machismo han sido las mujeres, ellas no son las únicas que lo sufren. “Los hombres también son acosados. No en la misma medida que las mujeres, pero han sido víctimas y hay que reconocerlo. Ellos también se ven afectados por el patriarcado. Que un hombre denuncie que fue acosado o violentado por una mujer es motivo de burla porque nadie piensa que una mujer, por ser débil o inferior a él, pueda generar violencia”, explicó Cárdenas.

¿Por qué los hombres acosan?

Hay muchos tipos de acoso. Existe el acoso laboral, callejero, por redes sociales o moral, entre otros. Este último, según el libro de Marie-France Hirigoyen “El Acoso Moral”, se refiere a la posibilidad de destruir a alguien solo con palabras, miradas o insinuaciones. En cada uno de estos puede haber una relación de subordinación e incluso de placer.

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Sin embargo, como explicó la abogada Alejandra Cárdenas, “los hombres acosan porque han tenido una estructura que los ha protegido y les permite hacerlo. Pero también lo hacen como una forma de reconfirmar el poder y dominación que ejercen sobre las mujeres al cosificarlas o verlas meramente como un objeto sexual”.

Sobre esto, Ana María Mesa, periodista y escritora del libro “Como hombres”, expuso que el acoso sexual se da en el marco de una relación de subordinación que ha tenido históricamente la mujer frente al hombre, es decir, es un ejercicio de poder que ha sido conferido por la idea que hay instalada en la mente machista de la sociedad.

Lea también: Como Hombres, un libro que cuestiona lo que somos como machistas, como feministas

Los peligros del machismo

Aunque actualmente hay una mayor conciencia del rol que cumple la mujer en la sociedad desde una visión más igualitaria, las prácticas machistas están lejos de erradicarse por completo. “El machismo está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y la gente no lo reconoce, por eso no cambia. Normalizamos que los hombres estén por encima de las mujeres y seguimos replicando este tipo de conductas”, comentó Mesa.

Si bien el acoso es una de las muestras de machismo más presentes en la sociedad, hay actos mucho más peligrosos que se desencadenan de este fenómeno. Así lo explicó Ana María: “Aunque el acoso callejero es grave, la expresión más grave del machismo es la violencia sexual y el feminicidio. Tal vez lo más leve sea servirle la comida al tío, pero no deja de ser incómodo”.

Manuel Ignacio Moreno cree que no hay una relación directa entre acoso y machismo, pero reconoce que el acoso sexual, en términos sociológicos, tiene que ver con la manisfestación de la discriminación de género y la violación de derechos fundamentales

“El hombre acosa porque desafortunadamente en los procesos de educación y de socialización no lo han hecho consciente de la importancia de la igualdad, de la pluralidad, del respeto”, expuso el sociólogo.

Estas prácticas se han fomentado desde ámbitos familiares, laborales, personales y sociales a lo largo del tiempo. Son estas construcciones culturales las que tienen la responsabilidad de revertir las ideologías infundadas y procurar cambios significativos que reivindiquen el rol de hombres, mujeres y personas pertenecientes a la comunidad Lgtbi.

Juan José Fajardo, explicó que “cambiar las prácticas de años es muy difícil, pero considero que entender que los hombres pueden adoptar nuevas masculinidades, construidas desde el afecto, el respeto, la igualdad y el amor, entre otros, es necesario. Que esto se convierta en una política de género enseñada desde las casas, los colegios y las universidades”.

Además dijo que estas pedagogías y perspectivas de género no se pueden confundir con la identidad de género, “no tienen que cambiar de sexo, no se van a volver homosexuales”. Agregó que la perspectiva de género es reconocer que existen personas con diversas orientaciones sexuales, identidades de género y que la mujer y el hombre valen por igual.

“En un mundo en el que las relaciones entre los hombres y las mujeres fueran justas, no se darían ese tipo de situaciones, no tendría porque haber acoso”, puntualizó Mesa.

Consulta la cartilla educativa elaborada por el trabajador social Juan José Fajardo a continuación.

“Masculinidades-reflexivas-Construcciones-antipatriarcales-desde-Trabajo-Social”

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