lunes, enero 24, 2022

Cinco sabores una arepa

Si a usted le gusta la arepa tanto como a mí, en Villamaría (Caldas) le recomiendo las Arepas Chica, una arepa tanto familiar como deliciosa.  

Para llegar es muy fácil, ubíquese en la iglesia del parque de Villamaría, baje cinco cuadras hasta el barrio El Palmar, en la esquina, a mano derecha, verá un barril azul, unas paredes blancas con rojo y un señor robusto con una actitud amable. Ahí es. 

Las arepas las asan en un barril azul de metal, Juan Carlos Chica las cocina al carbón, domina el fuego de ese fogón con la pericia que solo da la experiencia, cuando las arepas están calientes, con un cuchillo la embadurna de mantequilla y quedan listas para armar, y es que lo que las hace tan especiales son los acompañantes: pollo desmechado, carne molida, mondongo, piña calada y queso cuajada.

Santiago comiendo en Arepas Chica.

Todos los alimentos los prepara Juan Carlos Chica, se hacen el mismo día que se venden, él y su esposa son los únicos que conocen las recetas de los guisos y las cocciones. Juan abre a las 5:00 de la tarde y va hasta las 10:00 de la noche. Es un negocio familiar, donde no solo trabaja él y su esposa, también su hijo y su prima. 

Llevan más de 26 años dándole a las arepas, y es el sustento de su familia, además ha participado en charlas con la Cámara de Comercio de Manizales. El lugar no es ostentoso, dos sillas por cada mesa Rimax, cabe mencionar que si se ubica en el mismo sitio donde está el barril, el calor será mayor, pero podrá degustar el olor a maíz asado. 

Le recomiendo además que pruebe el encurtido dulce con los ingredientes salados de la arepa, es una especialidad y secreto de la casa. Cada arepa le cuesta $5.000, además venden patacones con los mismos ingredientes o empanadas de carne molida, y el vaso de gaseosa tiene un costo de $1.000. 

No sé si sean los ingredientes frescos, la comida tradicional hecha en casa o el hecho de que esa arepa sea una prueba de amor y empuje de una familia; o todo lo anterior junto, como en las arepas, pero cada vez que voy no puedo comer solo una.

Texto realizado por: Santiago Castaño

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