lunes, octubre 26, 2020

“Nos enfrentamos a un ciber teatro”: Wilson Escobar

Wilson Escobar es crítico de teatro. Como tal ha participado en festivales de América Latina y Europa. En su vocación de docente y periodista cultural se ha interesado por la investigación teatral. En su tesis de maestría trabajó el tema de la tecnología digital en el teatro. En este momento está realizando su tesis doctoral en la Universidad Nacional de la Plata en Argentina, basada en el concepto de tecno bibio, es decir, la experiencia del espectador y el actor en un espacio específico mediados por la tecnología. UMCentral lo entrevistó para analizar el actual Festival Internacional de Teatro de Manizales.

PREGUNTA: A Propósito de este Festival Internacional de Teatro de Manizales, ¿Cree que, al presentarse las obras en formato digital, el teatro corre el riesgo de perder su esencia?

RESPUESTA: Tengo claro que la esencia del teatro es la presencia de un actor y un espectador en un lugar o espacio específico, que puede ser una sala de teatro, un espacio alternativo o la calle. Pero la co-presencia física tanto del actor como el espectador es lo que permite que exista o suceda eso que llamamos teatro. Ahora bien, lo que está sucediendo en un festival como el de Manizales y todos los que quieran realizarse en estos tiempos de confinamientos y distanciamientos, es que evidentemente están limitando mucho esa esencia en el sentido en que lo que está en juego en el marco de esta actual crisis sanitaria es la crisis del espectador. El teatro sigue. Muchas de las obras que se están presentando en Manizales han sido hechas durante el confinamiento pero en un teatro, con los actores subidos en un escenario; han sido grabadas, mediadas por una tecnología digital, pero el público nunca ha estado ahí presente en ese momento y a lo que nos enfrentamos es a un ciberteatro, es decir, a un teatro transmitido por el ciberespacio.

P: ¿Qué ventajas y desventajas hay para el teatro el hecho de hacerse de manera virtual?

R: Yo preferiría no hablar de teatro virtual en el sentido de que lo virtual es un término mucho más complejo y que básicamente alude a que de hecho desde sus orígenes cualquier manifestación artística tiene algo de virtualidad. La comunicación es virtual en cierta medida. Aquí tenemos que hablar básicamente de un ciber teatro como decía ahora.Es decir un teatro hecho para que se vea en pantalla con el público simulado, el simulacro es el público fundamentalmente. ¿Qué ventaja hay fundamentalmente?. Pues yo creo que la esencia de que el espectador esté detrás de la pantalla es que le permite, por lo pronto, si está en condiciones óptimas, en un buen computador o televisor, y en un espacio específico de la casa – especialmente la casa, porque la oficina no creo que sea tan buen lugar-, me parece que se puede aislar y tener un nivel de concentración distinto. No es fácil pensar que pueda ser eso una ventaja, pero digamos que, en el ámbito de la investigación en teatro, quienes hacemos esto nos enfrentamos a trabajos de naturaleza video-gráfica en los que estamos parando, deteniendo una imagen, repitiendo una escena y yo creo que eso es lo que permiten de alguna manera algunas de estas obras. Pero definitivamente la desventaja es que estamos en un mundo multi-pantalla. Estamos conectados viendo la obra, pero si no tenemos las condiciones apropiadas nos veremos obligados a interrumpirla por muy diversos motivos, bien porque nos entró una notificación de correo o WhatsApp y esto nos desconcentró y nos llevó para otro lugar y decimos “bueno vamos a parar aquí la obra y la vemos en otro momento”.  Creo que eso es una desventaja mayor, en la medida en que de alguna forma está siendo afectada la percepción.

P: ¿A qué se refiere cuando dice que las manifestaciones artísticas tienen algo de virtualidad? ¿Cómo se vislumbra esto en el teatro?

R: Sí, el término virtual es mal utilizado. Todo lo que se quiera englobar hoy con el tema de las tecnologías digitales pareciera englobarse en el concepto de lo virtual y no es tan claro. Antonio Rodríguez de las Heras, es un teórico español que hace una distinción muy interesante de lo que es el espacio virtual. Dice él que espacio por el que transitamos cuando imaginamos, soñamos, nos relacionamos con asuntos que van más allá de nuestra existencia, miramos un cuadro o leemos un libro, estamos navegando entre los conceptos de nuestras abstracciones cognitivas y terminamos viendo imágenes y percibiendo sensaciones de lo que ha acontecido a través de ese poder sugestivo de nuestra mente e imaginación. Entonces tanto la literatura como el teatro pertenecen al terreno del espacio virtual. De allí resulta la idea de que es un pleonasmo cuando designamos teatro virtual para hacer referencia a todas las acciones teatrales que transcurren en el ciber espacio o en la interacción con las nuevas tecnologías. Porque insisto, desde sus inicios el teatro lo que propone es una ensoñación. Poetizar no es otra cosa que llevar a unos supuestos mundos que nos están interpretando los actores, soñar los espacios que nos están generando desde la gestualidad los personajes, y soñar los tiempos por los que transitan, porque en una sala de teatro no se está mostrando todo. Por el contrario, el teatro a diferencia de la representación en televisión o en cine lo que hace es sugerir espacios, tiempos, acciones, tránsitos de una acción a otra porque el espacio que estamos viendo ahí es continuo y es permanente. Eso es virtualidad:llevarnos por el terreno de la ensoñación. Y es ahí donde el concepto de virtualidad siento yo que esta desdibujado en la actualidad cuando hablamos de teatro virtual.

P:En esos términos, ¿Cuáles son los requisitos técnicos que exige la digitalidad en el teatro?

R: Lo que siento es que de alguna manera el mundo de las artes escénicas, quizás fue una de las últimas artes en plantearse una resistencia a la mediación tecnológica. El teatro por esa condición del aquí y ahora que supone la presencia de actores y espectadores, se había negado a esa posibilidad de que la tecnología entrara de lleno. Evidentemente tampoco estaba de espaldas. Desde hace cuatro décadas aproximadamente, el teatro se ha venido trabajando desde los niveles de la performance, que es un género mucho más contemporáneo al teatro, pero que responde a la eclosión a toda esa fuerza con la que surgieron en los años setenta los mass media, específicamente por el video. Entonces el teatro incorporó mucho el video desde ese momento hacia acá y fue acompañando todo ese descubrimiento de poner en escena cuerpos e imágenes al mismo tiempo. Incluso en América Latina donde las condiciones técnicas son mucho más limitadas se han venido dando experimentaciones muy sofisticadas. El ejemplo concreto es una agrupación chilena que se llama Teatro Cinema, que están decididamente instalados en la idea de vincular los lenguajes del cine con el teatro, y a fe que han hecho unas experimentaciones muy avanzadas en ese campo que incluso ni en Europa se dan, y como resultado de ello es que invitan a los espectadores en algunas funciones casi que a ver una película pero con actores subidos. Es decir, todos los escenarios simulados y todas las acciones, se transcurren como si fuera una película y sin embargo la verdad allí, es que los actores están subidos en escena. Entonces, en lo que insisto es en que el teatro no le ha dado la espalda a esas tecnologías, solo que ahora está necesariamente abocado a que muchos de esos creadores que no habían vinculado las tecnologías digitales, de repente tienen que entrar a poetizar, es decir, a ilusionar con esas tecnologías. Y para ello lo que ha venido pasando es que cada vez hay más alfabetización en ese sentido. En la noche de inauguración del Festival, Fabio Rubiano confesaba cómo en solo un par de semanas tenían que entrar a resolver cómo editaban el material que habían grabado en su obra a través de 3 0 4 celulares y eso de alguna manera los llevo a la lógica de la construcción del montaje de la imagen. Es decir a la lógica de cómo se construye la imagen tanto para televisión como para cine. Y fue un aprendizaje para todos. No encontraron en el medio, una persona o un profesional que pudiera interpretar la lógica dramatúrgica de la obra y fueron ellos quienes a partir de unos conocimientos básicos del dominio de una cámara y un software de edición, comenzaron a plantearse. Y el resultado para mi gusto, es más que óptimo; lograron explorar una cantidad de recursos propios del lenguaje cinematográfico: la repetición, la iteración, el trabajo de planillaje de una misma escena cortada por plano medio, plano largo, primeros planos. Y eso le da una dinámica bien especial. Ahí lo importante es que la obra se sostiene por el hecho teatral, porque está hecha con el referente de teatralidad de los actores, con el referente del tiempo continuo en el que los actores están subidos en el escenario y eso es lo que le da la tranquilidad a uno de que está viendo teatro y no cine.

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