lunes, agosto 10, 2020

Humberto: un neo rural en busca de la Manizales del campo

Humberto es el director del Jardín Botánico de la Universidad de Caldas. Foto La Patria

La neo ruralidad es dejar la ciudad y regresar al campo. A esa tendencia se le unió José Humberto Gallego Aristizábal, director del Jardín Botánico de la Universidad de Caldas. Él vive en una finca y se considera privilegiado porque puede sembrar y cosechar, producir su comida y venderla. Humberto es experto en desarrollo rural y recursos naturales, con magister en Agroecología de su Alma Mater. Con él dialogamos sobre la expansión urbana en Manizales.

¿Los problemas ambientales son causados por la extensión urbana? 

No, para nada, la problemática ambiental hay que entenderla desde lo macro y desde lo micro. Desde lo macro está fundamentada en una extracción y explotación irracional de los recursos naturales. Ya no somos un homo sapiens sino un homo demens, un demente que acaba con la naturaleza cuando es ella la nos da la posibilidad de sobrevivir en este planeta. A nivel micro, cuando nos ponen a vivir en los centros urbanos, en cajas de cemento que requieren una extensión sobre el territorio rural, la ciudad sí genera muchos contaminantes que deterioran el medio ambiente. La expansión urbana es una consecuencia del modelo de desarrollo que se ha implementado en el mundo, a partir de la intencionalidad del capitalismo salvaje, donde se tienen industrias para garantizar la riqueza de unos pocos.

¿Manizales cuenta con una planificación eficaz de expansión urbana?

Desafortunadamente las condiciones ecológicas o medio ambientales de Manizales hacen que la expansión sea en términos verticales, no ampliamos la frontera porque no hay donde más construir, por los problemas de deslizamientos de los taludes. Ahora se hacen muchos edificios de propiedad horizontal, que están alterando de alguna manera el entorno, porque están violentando el paisaje. Sectores como Palermo en donde hay una alta densidad poblacional por tanto rascacielos, eso genera un impacto. El sector rural dejó de producir porque está esperando vender a buen precio para que se vuelva una casaquinta de urbanizaciones rurales.

¿Prefiere que Manizales se expanda vertical o horizontalmente?

Pudiera ser vertical, pero moderadamente. Hay que manejar el asunto de prevención del riesgo y la vulnerabilidad que tiene la ciudad con relación a fallas geológica. No es haciendo rascacielos muy altos, sino más bien unas edificaciones que puedan servir para unas 10 o 15 soluciones de vivienda. No tan pronunciado como lo que se está planteando en la ladera que hay en el Batallón-La Enea. Que nos parece muy delicado.

La idea de dejar la ciudad para vivir en entornos rurales va tomando fuerza. Ilustración de Paola Escobar, tomada de Pinterest 

¿Delicado?

Porque eso es una cola de la falla geológica de Romeral y siempre hemos sabido que en esas laderas hay condiciones muy delicadas que se deben saber manejar. Creo que los ingenieros que se han atrevido a hacer esa oferta de las edificaciones allí, tuvieron que haber tenido en cuenta que eso es una zona de alta fragilidad geológica y condiciones adversas a nivel del suelo.

¿Por cuáles zonas se podría expandir Manizales? 

Sé que han tenido muchas intensiones de hacerlo en La Aurora, por los lados de Morrogacho y tal vez un poquito hacia la parte del Kilómetro 41, por debajo de El Rosario. Pero decir cuáles son los mejores no sabría porque involucraría una serie de trabajos mucho más profundos.

¿Qué impactos podría tener una expansión cerca de la Reserva de Río Blanco? ¿Por qué es tan importante este tema?

Muchísimos, el asunto es que se está aislando la zona de conservación para favorecer intereses de empresas comercializadoras de vivienda. Es una zona de reserva pensada para el abasteciendo del servicio ambiental más importante: el agua. No estamos mirando que en el futuro Manizales va seguir dependiendo de esos productores de agua. Tenemos que pensar como lo hicieron en los años cincuenta, cuando generaron esa reserva de Río Blanco pensando para el siglo XXI. Planeamos para unos cincuenta o más años, en los cuales vamos a necesitar agua. Por lo tanto necesitamos ampliar las zonas de conservación de Manizales en vez de reducirlas.

Las zonas verdes son una opción, ¿tenemos suficientes? 

Manizales no tiene áreas de zonas verdes favorables para los habitantes. Tiene un déficit de árbol por habitante. En estudios de la Universidad Nacional hablan más o menos de 8 m² de zonas verdes por habitante y se dice que lo mejor es subir por encima de 15 m². Las zonas verdes no han sido lo suficientemente atendidas. En un estudio que hicimos con Aguas de Manizales encontramos que se han generado parques adecuados para amortiguar la contaminación ambiental, pero sabemos que se ubican en lugares estratégicos para el turismo y el comercio, más no en zonas de complejos habitacionales densos.

¿Qué tan importante es tener áreas verdes en paisajes grises?

Ese es un gran problema. Tenemos una topografía que no permite más expansión del área urbana y las laderas no dejan construir. Todavía hay unas zonas que llamamos de intercambio de oxígeno, que refugian la biodiversidad. Hay ciertas quebradas que se han convertido en alcantarillas al aire libre que recogen las aguas negras de los barrios. Pero todavía hay lo que llaman unos enclaves o bosques que sirven como refugio de la fauna y flora que existe al alrededor. Hemos visto que entre más alto es el estrato social más posibilidad hay de antejardines, pero en estratos bajos no hay antejardines que puedan mejorar el paisaje urbano.

¿Las universidades tienen zonas verdes suficientes?

De lo poco que conozco sí, las universidades han incrementado esa parte gracias a que ha habido una intención muy paisajística al interior. Es agradable en el interior, pero no se están tan proyectado hacia afuera.

¿Cómo ve el paisaje urbano de Manizales? 

El paisaje urbano de Manizales es atractivo por las montañas, por el paisaje que se genera por los bellos atardeceres o amaneceres, pero cuando uno transita la ciudad se vuelve densa, se vuelve estresante. No es agradable y prefiere uno mirar las montañas, para no ver el piso que está deteriorado, las fachadas están mal, el cableado y la contaminación visual en las calles es muy fuerte. Uno sabe cuáles son las buenas intenciones de algunas empresas privadas o de la misma administración municipal por sacar adelante El Cable y algo de la carrera 23, pero todo eso se deteriora en la medida que se penetra en otros espacios más barriales, se pierde la magia. Es muy bueno como para la fotografía de paisajes, mas no es una buena fotografía del componente urbano interno.

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