lunes, agosto 10, 2020

Cuidado con lo comida comprada en la calle

Frutas, verduras y dulces ya se consiguen en las calles de esta Manizales del Covid 19. Incluso los anuncios de los vendedores de estos productos llegan al confinamiento de nuestras casas, pasan por las calles y sus voces entran por debajo de las puertas, por las ventanas y atraviesan paredes anunciando “¡aguacate maduro, banano, papaya a buen precio!”, o “¡tomate de aliño, cebolla y papa amarilla pa el almuerzo!”.

Antes del confinamiento por el Covid 19 en las calles de Manizales era posible hallar frutas, verduras, dulces y hasta todo tipo de fritos. La comida de los puestos ambulantes vuelve poco a poco a las vías. Una tentación inesperada, pero ¿qué tan bueno es consumir este tipo de alimentos para nuestra salud?

Para Paola Quintero González, médica de urgencias del Hospital Santa Sofía, los principales problemas que causa el consumo de esta comida son las gastroenteritis. Afecciones diarreicas que aparecen de la nada, muy rápido, y que se pueden presentar por bacterias en cualquier tipo de alimento que no sea bien procesado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) son uno de los problemas más extendidos en el mundo. Pues, a pesar de ser prevenibles, perjudican a una de cada diez personas al año. Diversos gérmenes como bacterias, virus y parásitos son los que provocan diarreas y quebrantos de salud relacionados más frecuentes. 

La médica añade que las causas más comunes en cuestión de bacterias son la Salmonella, el Campylobacter y algunos parásitos como las amebas, que es un agente etiológico. Dice que normalmente causan problemas diarreicos agudos, fiebre, dolor abdominal, episodios de vómito y malestar general.

Además, Paola asegura que estas bacterias pueden llegar a ser mortales: “Hay un agente etiológico que se llama E Coli. Este tiene muchas variedades y si no se trata de la manera adecuada puede traer a un cuadro de deshidratación severo que puede llevar a la muerte”, afirma.

Los vendedores

Las calles se llenan de puestos de venta de frutas y verduras. Foto portal viajarandroll.com

Néstor Aranzazú, vendedor de fruta cerca a Sanandresito, asegura que intenta mantener su puesto lo más aseado posible: “Yo mantengo una llave con agüita, limpiecita, bien rica, usted puede tomarla. Manipulo la fruta bien aseadita. Ojalá uno tuviera para conseguir los guantes de esos de carnicería que son finos, para mantener aseada la fruta, esto llega el cuchillo y le hace a usted la herida, pero hay que buscar la forma de no cortarse, porque sino, no se puede trabajar”.

Cindy Natalia del Río Alarcón, jefe de la Unidad de Saneamiento Ambiental de la Secretaría de Salud, comenta sobre el control que realizan (antes del confinamiento). Este se hace por medio de un acta de enfoque de riesgo, a los puestos que están autorizadas por espacio público. 

Con dicha acta se emite un concepto desde la Secretaría de Salud, en relación a las condiciones de higiene de este tipo de puestos. El concepto puede ser: Favorable, con requerimientos y desfavorable. A través de un puntaje de 0 a 100, se debe sacar más de 59 para aprobar. Para esto se tienen en cuenta los siguientes ítems:

-Las condiciones del puesto. Que esté aseado y con los elementos adecuados para la manipulación de alimentos.

-Tener los documentos reglamentarios. Es decir, los permisos y certificados de manipulación de alimentos.

-Localización y mantenimiento del puesto. Que esté limpio tanto el lugar como el carrito de alimentos. 

-Acceso a servicios sanitarios.

-Superficies, equipos y utensilios.

-Personal manipulador, sobre todo que la misma persona no manipule los alimentos y el dinero.

-Presentación personal y prácticas higiénicas. En este punto es fundamental el uso de tapabocas, guantes y gorra. Además de tener el cabello corto al igual que la barba. 

-Capacitación de manipulación de alimentos. Esta debe ser de 12 horas, pero se mide el conocimiento, no el certificado.

-Buen manejo en la preparación de los alimentos.

-Suministro y utilización de agua potable, con la cual lavar recipientes y comidas.

-Manejo adecuado de residuos sólidos y líquidos.

-Control de plagas. Solo en los casos que sea necesario.

-Limpieza y desinfección de todo el puesto y de las manos.

La jefe de Unidad añade que, dos veces al año, se hacen convocatorias a los cursos de manipulación de alimentos, los cuales se tienen que actualizar anualmente. Agrega que “se hacen operativos en conjunto con la Secretaría de Gobierno para regular las ventas”. 

Juan Antonio García Marín, vendedor de gelatina en la carrera 23, dice: “Esos malparidos me la tienen montada”, refiriéndose a la Secretaría  de Salud y a Espacio Público. Comenta que en Ferias no lo dejaron trabajar por falta de un tapabocas. Cuenta entre risas que “tenía un puesto de fruta y cuando puse la vitrina empezó a irme mal, a la gente le gusta que le entren moscos y que le caiga polvo a la comida”.

Además, en Manizales hay puestos de comida con mucha tradición, como el de Eduardo Guerra Guerra, vendedor de solteritas, quien exhibe con orgullo en el carrito su curso de manipulación de alimentos. Dice que las principales recomendaciones que les hacen son las de no tener las uñas largas, tener las manos limpias y sin heridas. Añade que les hacen énfasis en temas de atención como no fumar o estar hablando por teléfono mientras se atiende y manipular todo con pinzas y servilletas, no con la mano.

Según cifras de la OMS, cada año 77 millones de personas se enferman y más de 9 mil mueren en América a causa de enfermedades de transmisión alimentaria. Las diarreicas representan el 95% de este tipo de afecciones en la región.

Existen otros puestos tradicionales como el de dedos de queso de la 23 que, según Andrés Carvajal López, trabajador del lugar, llegan al puesto hechos y allí se fríen. Entre los cuidados que destaca Andrés está el de cambiar el aceite día de por medio y el manejo del dinero. O el de comidas rápidas de Liliana Loaiza, que lleva más de 20 años. Ella cuenta: “Nosotros traemos todo crudo y acá se cocina, comenzamos a las 3 de la tarde. Ya la gente nos conoce”.

Antes de la crisis del coronavirus 19 era muy común ver la venta de alimentos dentro de las universidades, por parte de los estudiantes con sus chazas;  algunos de ellos preparados en casa por los mismos alumnos. Uno de ellos era Johan Marcel Buitrago, quien vendía brownies en la Universidad de Manizales y dice que hay que tener mucho cuidado en la preparación y la manipulación. 

Comer en la calle puede ser un riesgo en estos tiempos. Foto Pixabay/klimkin

Johan, que además es chef, añade que hay muchas cosas pequeñas a tener en cuenta. Las que más destaca son: “Utilizar guantes, los empaques no se limpian, los recipientes siempre se lavan y se secan, al igual que el molde y el horno. Se le hace presión a la bolsa para que se abra sola, sin soplarla. Hay que tener cuidado con la temperatura a la que se tienen los alimentos y que se consuman el mismo día o máximo al otro”, asegura. 

Por último, Cindy Natalia recomienda poner mucha atención antes de consumir algún producto en la calle. Verificar el aspecto del manipulador, que la comida esté tapada y sobre todo el aseo del puesto.

Nota: la mayor parte de la reportería de este texto se realizó antes del confinamiento. 

Edición: Alejandro Higuita Rivera

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