lunes, julio 6, 2020

La copa menstrual, otra alternativa para vivir la feminidad

La copa vaginal es un método que, aunque trae beneficios medioambientales, económicos y femeninos, no deja de ser un tabú.

Imagen de PatriciaMoraleda en Pixabay 

A lo largo del tiempo, las mujeres han sido señaladas por su menstruación. Existen mitos en los que se creía que la menstruación era un castigo de Selene, la diosa Luna, por representar la sexualidad y la fertilidad. Por otro lado, en el año mil seiscientos se tenía la creencia de que las mujeres en el momento de menstruar tenían conexión con Satán, el diablo o el ángel caído. De esta manera, las mujeres han sido juzgadas a través de los años por el periodo menstrual, una condición fisiológica femenina que las hace más humanas, más mujeres. La ignorancia y el rechazo a este tema es lo que las ha marcado, incluso como seres más débiles. 

Asco de tocar la sangre, miedo a conocer su cuerpo y meter los dedos en la vagina han sido algunos de los grandes enemigos a los que se enfrenta la copa menstrual, pues debido a estos señalamientos este producto no se ha aceptado completamente por la sociedad. Sin embargo, en Manizales la copa menstrual ha cobrado fuerza y está siendo mejor recibida.

Algo que favorece su consumo es que se adquiere de manera discreta por medio de páginas online que ofrecen el producto a un buen precio. Mariana Arias Castillo, propietaria de Isha, una empresa de compras online de copas menstruales, afirma que Manizales ha sido muy buena plaza. “Las chicas están empezando a abrirse al tema y como ha sido un producto que les gusta por su comodidad y beneficios en cuanto a lo económico, lo ecológico y de salud, terminan recomendándolo a sus amigas y familiares” concluye Arias Castillo. 

Según la Revista The Lancet, una mujer puede llegar a utilizar entre 3 y 5 toallas higiénicas diariamente, durante su periodo menstrual. Uno de los factores que hace que las mujeres no evalúen su decisión a la hora de comprar sus productos de higiene femenina, es el desconocimiento de los componentes de estos artículos. A diferencia de las toallas higiénicas o los tampones, la copa menstrual no causa resequedad vaginal, pues no absorbe los fluidos vaginales. Esta sequedad puede provocar molestias como la irritación, la picazón e incluso dolor a la hora de tener relaciones sexuales. Además, la resequedad que puede causar el uso de toallas higiénicas o tampones, favorece la aparición de infecciones urinarias.

Otro factor importante es que las copas no alteran el PH vaginal, tienen menor fuga y no tienen riesgo de infección. 

La ginecobstetra Erika Mercedes Posada García, afirma que un motivo de consulta muy frecuente de las mujeres es después de que pasa su periodo menstrual, ya que, el uso de las toallas las irrita, les causa dermatitis o también una infección vaginal. “Con la copa, las mujeres se evitarían este problema porque esta no tiene químicos y está hecha de un material biocompatible”. 

Uno de los riesgos al momento de utilizar toallas higiénicas o tampones, es que entre sus componentes se encuentra el asbesto, un grupo de minerales que se utilizan en tejas, baldosas, cemento, embarques de autos, pero también en toallas higiénicas, tampones, entre otros. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, la Oficina de Protección Ambiental y la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer de los Estados Unidos, demostraron que los productos relacionados con el asbesto provocan cáncer.

Por su parte, la ginecóloga Donna C. Booisseau, de la Universidad de Illinois, indica en el blog Accionfem que la industria del tampón, incluye asbesto en sus productos con la intención de hacer sangrar más a las mujeres durante su período menstrual y favorecer así el aumento de consumo de esta mercancía. 

El factor ecológico y económico es otro plus que le da un gran valor a la copa menstrual, ya que es reutilizable. Las mujeres sangran aproximadamente durante 40 años, lo que sumaría un total de 4 copas durante toda la vida; ya que una copa vaginal puede durar hasta 10 años con el uso adecuado. Asimismo, cada copa tiene un costo entre cincuenta y ochenta mil pesos colombianos, lo que las hace muy económicas en vista de que es una inversión para muchos años. De manera contraria, otros productos para el periodo menstrual son muy costosos dada su inversión frecuente. Además pueden producir toneladas de basura contaminante ya que no son reutilizables.

Un estudio realizado en Chile determinó que si cada toalla después de usada pesa 5 gramos, se producen 65 kg de basura al año solo en toallas higiénicas, lo que en cuarenta años son 2.600 kg de basura. O sea que, cada cien mujeres menstruantes producen 6.500 kg de basura al año. 

El uso de la copa menstrual es un método que, aunque claramente trae más beneficios, no ha sido acogido como cultura ciudadana. Pues en esta decisión influyen fuertemente las costumbres culturales, y tener que ocultar el periodo menstrual ha sido parte de las enseñanzas que se les ha dado a la mayoría de mujeres en casa. Pues según la sociedad, la menstruación es algo desagradable a la vista.

La ginecobstetra, Erika Mercedes Posada García afirma que todas las mujeres son aptas para utilizar la copa, pero hay situaciones en las que no se debe; una de ellas es en el posparto o cuando se tiene una infección vaginal, ya que, la copa puede contaminarse. Otro caso es el de las mujeres que tienen mucha tensión en los músculos pélvicos, porque puede ser doloroso o generar incomodidad.

Actualmente, 7 de cada 10 mujeres se quedan con la copa porque es cómoda, económica, ecológica y saludable.

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