En el tercer piso de la sede Palogrande de la Universidad de Caldas se encuentra una oficina amplia con un escritorio en forma de L. Sobre este hay un computador, varios libros y papeles apilados, folletos color fucsia brillante de la marcha LGBTI y montoncitos de adhesivos de NotiGuapas.

Frente al monitor se encuentra sentada Jessica Tatiana Castaño Urdinola, una trabajadora social que hace diez años, desde su etapa de universitaria, se interesó en los problemas de discriminación a los que se enfrentan a diario las trabajadoras sexuales trans de La Galería o, como se bautizaron, Las Guapas. Decidió enfocar su vocación en ellas luego de ver que el activismo en la ciudad le prestaba atención a otros subgrupos de la comunidad LGBTI mientras que las transgénero quedaban en el olvido.

En el tiempo que han compartido ha visto su empoderamiento a través de la creación de cortometrajes, noticieros, viajes, charlas, talleres y otras actividades. Lleva a cabo estas labores a través de la fundación Armario Abierto, el colaboratorio Pluriversos y la Plataforma Feminista de Caldas. Colabora alternando sus actividades como investigadora y docente del programa de Trabajo Social de la U. de Caldas. 

Usa atuendos sencillos, que dejan ver los tatuajes que luce en la parte superior de  sus brazos, y una gruesa línea negra con la que adorna sus ojos a diario. A sus 27 años tiene un aire relajado, pero lleva consigo los aprendizajes de su adolescencia punkera: “Como a los 14 años, cuando estaba en el colegio, me empezó a llegar todo junto: el punk, el feminismo y la rebeldía”. Todas esas corrientes fueron moldeando su personalidad y creando conflictos en su casa.

Entre 2014 y 2019 se reportaron 298 homicidios a mujeres trans en espacios públicos y 85 en domicilios particulares. Esta es una de las garantías que exigen Las Guapas. Crédito: Cortesía Jessica Castaño

Las personas que son feministas desde jóvenes normalmente han tenido una formación diferente desde la infancia, ¿cómo es el caso con su familia?

¡Mi papá era súper machista! De los que le decía a mi mamá “tráigame el café”, “tráigame las chanclas”, “empáqueme la maleta, que me voy”. Llegó un momento en el que ya no lo soporté, entonces, como a los 15, eran las peleas más brutales con él, diciéndole que ella no era una empleada, que nosotros no éramos sus esclavas; la típica niña rebelándose ante lo que pasaba en su casa reflexiona entre risas . Eso llegó a tal nivel que ahora mi papá no vive conmigo y no hablamos hace mil años, yo no sé él dónde vive, él no sabe nada de mí, ni me interesa.

Con mi mamá ha sido una transformación muy interesante, ella es casi una feminista hoy en día. Apoya el tema de las trans, se le para a la familia a decirles “no las nombren como hombres, que son mujeres”, ¡mi mamá, por Dios! Mi mamá, que va a cumplir 60 años.

¿Qué la llevó a trabajar con Las Guapas?

Desde Armario Abierto llevan a cabo integraciones y talleres con Las Guapas para sacarlas de la rutina y romper el estereotipo de que no pueden ocupar otros lugares de la ciudad.
Crédito: Cortesía Armario Abierto

Los azares de la vida. Cuando estaba en cuarto semestre de Trabajo Social nos pusieron a hacer un ejercicio etnográfico: vivir por lo menos un día de la vida cotidiana de algún grupo. Inicialmente pensé en un estadio, hasta que recordé que una amiga, que estudiaba conmigo, hacía talleres con mujeres trans que ejercían la prostitución en La Galería. No sabía que se llamaban Las Guapas, ¡nada de eso! Le pregunté si podía compartir una día con ellas y me dijo que sí. Ese día marcó mi vida, desde ahí comenzó a construirse el vínculo que tenemos hoy.

¿Cómo es su relación con ellas?

Es una relación de amistad, ellas me conocieron cuando yo era apenas una estudiante. Siempre dicen “ahí llegó la profe” solo por molestarme, porque saben que yo ¡odio que me digan así! — voltea los ojos y suelta una carcajada —.

Hacemos todo tipo de cosas: paseos, integraciones para nosotras, para las que sea ahí siempre estamos junto con mi amiga Vanessa, que es socióloga y trabaja en la Defensoría del Pueblo.

Vanessa Londoño Marín fue quien ayudó al surgimiento de Armario Abierto e involucró a Jessica con esta comunidad. Dice que lo que mantiene juntas a Jessica, Las Guapas y ella es la amistad tan fuerte que tienen. Agrega que “más que un equipo de trabajo somos una familia y es el amor que tenemos entre nosotras lo que nos ha permitido continuar”.

Ambas llevan alrededor de una década trabajando juntas y cuando la describe lo primero que le sale es un “¡Jess es una chimba!”. Además cuenta: “Nos entendemos super bien en el trabajo porque ella es supremamente responsable, dedicada, constante, rigurosa, le gusta mucho estudiar, todo el tiempo está innovando y aportando”. 

Uno de los proyectos que han desarrollado Las Guapas de la mano de Jessica es NotiGuapas, un noticiero producido y protagonizado por ellas, que se sube a Facebook cada dos o tres meses, en el que interactúan con los manizaleños y abordan temas de interés público.

NOTIGUAPAS 

En el noveno capítulo de NotiGuapas se les preguntó a los manizaleños para qué les alcanza la retribución del salario mínimo con respecto a sus gastos mensuales.

Crédito: Cortesía NotiGuapas en Facebook

¿Cómo surgió NotiGuapas?

Comenzamos a pensar que los medios de comunicación son muy sexistas y “cis-sexistas”, que quiere decir que solo incluyen personas cisgénero, lo contrario de un trans.

Así surge NotiGuapas, con la intención de crear otro tipo de medios, y también para otros públicos, para que la gente comience a verlas a ellas de otra manera. Las chicas tienen mucho que decir, aspectos que las conectan con la gente del común y pensamos que sería bacano hacer un noticiero callejero, hecho por ellas, que las lleve a conversar con otra gente, así no sea trans. 

¿Y cuál es el impacto que ha tenido?

Las ve mucha gente de diferentes ciudades que no hace parte del parche feminista, gente como mi mamá, que si de pronto un día le dio por abrir Facebook le llega NotiGuapas. Hay capítulos con aproximadamente 80 mil visitas. 

Una vez Las Guapas fueron a hacer un taller a Montenegro, Quindío. Ellas tenían unos adhesivos del noticiero y empezaron a repartirlos en la plaza, cuando una niña como de ocho años se les acerca y les dice: “¿Me regalan un sticker?”, con toda la naturalidad del mundo, se lo regalan y ella dice:  “¡Ay, sí, Noti Guapas! Yo las he visto a ustedes en Facebook”. No lo podíamos creer.

DOCUMENTAL GUAPAS

GUAPAS” fue el primer corto que realizaron desde Armario Abierto para mostrar algunas situaciones que esta comunidad enfrenta a diario. Fue publicado el 30 de noviembre de 2016.

Crédito: Cortesía Jessica Castaño – Vanessa Londoño Marín en Youtube 

Este año se presentó el documental “Una telenovela de guapas”, en el festival de cine de Gotemburgo en Suecia, ¿cómo fue el proceso?

Daniel Aguirre, un amigo que vive en Suecia, se ganó una beca para hacer un documental con Las Guapas porque ya había hablado con ellas sobre eso y a ellas les gusta mucho mojar pantalla comenta en tono de broma —. Le dieron 30 millones de pesos para la primera etapa e hicimos un trabajo muy bien hecho. Vanessa y yo nos encargamos de que las chicas se enfocaran en la importancia del documental y en lograr el objetivo. Así, tal cual, terapiando la recocha y el drama. 

Fue una experiencia maravillosa, un montón de gente europea viendo la realidad de las mujeres trans en América Latina. Todavía no se ha estrenado acá, estamos esperando el FICMA.

¿Cúal es el mensaje que quieren enviar a través de él?

Ellas dijeron: “Hagamos una escena de telenovela donde nos vengamos de un policía”, esa es la idea central del documental. Se muestra cómo ellas se preparan para filmar la escena y al final cómo queda. Nace con la intención de decir lo que viven sin recurrir a la victimización.

“¿Creyeron que no podíamos sin ellos? Pues les vamos a demostrar que sí podemos”, afirma una Guapa sobre la marcha del Orgullo que organizan separadas de la Alcaldía.
Crédito: Cortesía Armario Abierto

¿Cómo viven, desde Armario Abierto, las marchas LGBTI?

Hace memoria sobre cómo fueron esos primeros años: en 2011 todo lo gestionábamos nosotras, íbamos por las peluquerías pidiendo plata para poder sacar la berraca carroza, era una camioneta con tiras de papel seda y cuatro bombas, porque no había para más.

Con el paso del tiempo se convirtió en un desfile de la Alcaldía, pero se volvió algo despolitizado, nos decían: “Vamos a hacer el desfile del orgullo y el tema va a ser princesas de Disney” ¿Cómo es posible? Qué falta de respeto — cuenta molesta y voltea los ojos—.

Por eso decidimos distanciarnos y crear el Bloque Disidente del Estado. Fuimos muy claros en que con el Estado nada, hasta ahora que llegó Matilda a la Secretaría de la Mujer y hemos empezado a realizar negociaciones. 

Matilda González Gil, la mujer trans que lidera la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género de Manizales, reconoce el importante papel de Jessica como puente entre academia, sociedad civil y activismo: “¡Es una vieja súper pila! La conocí en un plantón que hicimos porque no habían dejado entrar a una mujer trans a un bar gay. También participamos en una actividad de navidad para trabajadoras sexuales en la Galería”. 

Cuenta que iniciaron el diálogo con Secretaría de Educación para comenzar un proceso de escolarización para trabajadoras sexuales de la Galería: “Desde el principio les preguntamos a Las Guapas cuándo les queda fácil y tenemos datos, más o menos realistas, de cuánto valdría lo que ellas dejan de ganar mientras estudian”. 

¿Cuál es el mayor problema que enfrentan Las Guapas en la ciudad?

¡Todos! La violencia policial sigue estando ahí. Desde que está Armario Abierto eso ha ido disminuyendo, porque hace 10 años ellas cuentan que eso era mucho peor, les decían: “¡Marica hijueputa, pa’ abajo pa’ la calle de Las Guapas!”, las cogían, las metían en una patrulla, les robaban la plata que habían producido ese día, las tiraban en el parque del barrio más lejano que se puedan imaginar y de ahí les tocaba devolverse sin mil pesos en el bolsillo, cascadas y vueltas nada.

El acceso a la educación es complejo también, la mayoría de ellas ni siquiera ha terminado la primaria. En cuanto a la salud, gran parte de ellas tienen Sisbén, pero es una cosa de llegar a la EPS a vivir situaciones de humillación. La fundadora de Armario Abierto, Marcela Bedoya, murió de cáncer en los testículos por eso. Ella decía: “¿Yo para qué voy al médico si allá solo me humillan y me juzgan porque soy trabajadora sexual? Yo me muero más bien”. 

La vivienda es súper precaria y el consumo de sustancias es tenaz, porque en medio del hambre hay jíbaros y gente que las lleva al consumo de bazuco, para calmar el hambre y gastar menos plata. 

Según el informe De Colombia Diversa, en Colombia el 19% de los responsables de crímenes contra mujeres trans eran conocidos de la víctima sin ser sus parejas permanentes. Crédito: Cortesía Jessica Castaño

¿Por qué es importante el concepto de confinamiento, que aborda en su tesis de maestría, para entender la injusticia social hacia las mujeres transgénero?

Es clave porque no ha sido muy explorado. Lo que yo intento decir en ese artículo es que la injusticia social siempre nos dice que la gente es explotada, marginada, sufre de violencia, los medios la representan de forma injusta, etcétera. Pero me di cuenta de que había un asunto con el territorio físico que estábamos ignorando.

Cuando hablábamos de la injusticia social en el caso de Las Guapas es claro que terminan encerradas en un espacio en donde están rodeadas de otro montón de sujetos que la gente no quiere ver en el resto de la ciudad.

¿Este concepto es una frontera invisible o corresponde a una concepción mental?

Yo creo que tiene que ver con todo, mentalmente interiorizamos y decimos: “Yo por ahí no paso”, pero tiene que ver con fronteras efectivamente, tanto espaciales como temporales, pues a partir de las 7 de la noche no pasamos por La Galería, porque nos puede pasar algo. 

La idea es romper el confinamiento, mi tesis se llama “La ciudad como triángulo”, porque ellas siempre están en tres lugarcitos específicos: la calle de Las Guapas, una plaza, que generalmente es la Alfonso López, y sus casas; son tres lugares muy precarios. La idea con Armario Abierto es romper ese triángulo de vulnerabilidad en el que se mantienen.

En América Latina las mujeres transgénero son las segundas víctimas más recurrentes de homicidios, después de los gays. Crédito: Cortesía Jessica Castaño

¿Cómo conmemoran Las Guapas el mes de la mujer?

Las chicas siempre están invitadas al parche, Shaira va a estar en uno de los conversatorios este año, entonces es interesante que empiecen a darse estos espacios con mujeres trans porque en Manizales el feminismo tiene que ser transfeminista o no es. 

Shaira Maritza Franco Ramírez es una de las Guapas que, gracias al trabajo de Jessica, se ha convertido en una de las líderes trans más conocidas de la ciudad. Actualmente es activista, feminista y publicó un libro sobre sus experiencias de vida. Recuerda cómo recibió su apoyo desde que comenzó a aprender sobre sus derechos: “Con Jessi me siento segura. Antes yo siempre le preguntaba qué decir, qué hacer y cómo; ahora me dice que yo soy capaz. Todo lo que he aprendido ha sido de ella”.

Cuando intenta describir a Jessica, se le nota la gratitud y el aprecio que le tiene: “Jessi es una chimba, un amor de persona, una gran amiga. Tiene su genio, ¡téngale miedo! Pero también es paciente, calmada, le explica a uno las cosas super bien… la amo demasiado, es muy importante en mi vida, ha estado conmigo en los peores momentos, apoyándome”.

¿Qué es lo más satisfactorio de su trabajo con esta comunidad?

Yo creo que una de las cosas más bonitas es escucharlas hablar hoy. Recuerdo hace muchos años cuando decíamos “chicas es que ustedes no sólo están condenadas a estar en la Galería, ustedes pueden ocupar otros espacios”. 

¿Tiene algún proyecto definido a futuro con Las Guapas?

Yo esperaría que en los próximos diez años ellas se muevan completamente solas. Poder abrirles espacios, pero que ya sean autónomas completamente, en todos los sentidos, para defender sus derechos, económicamente, trabajando en otras cosas. También quiero ver a Shaira como una trabajadora social, una colega, ¡imagínense, un orgullo absoluto! 

… Mi sueño es que ellas no me necesiten.

AutoresSara Fernanda Ortiz Ocampo, Santiago Soto Marín

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