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Mujeres con espíritu subversivo

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Claudia Patricia Correa Gallego creció en un hogar conservador, para poder salir de él se casó con su primer novio con quien creyó encontrar independencia, pero descubrió que ni en la casa ni en el matrimonio podría ser líder. Su campo de liberación fue el trabajo, en donde empezó a alzar su voz en pro de sus colegas, se llenó de argumentos y vació los miedos hasta convertirse en la única mujer de la junta directiva del sindicato de la Industria Licorera de Caldas. Sin embargo, lo que le pasó a Claudia es una excepción en Colombia en donde la mayoría de los sindicatos son liderados por hombres y están ausentes de la participación femenina por el miedo a que las tachen de subversivas o histéricas. 

Claudia Patricia Correa Gallego es la secretaria de educación del sindicato Sintrabecolicas de la Industria Licorera de Caldas, la única mujer de la junta directiva. Su propósito como secretaria es dictar capacitaciones sobre la lucha sindical para acabar con la “satanización” de las agremiación laboral y lograr mayor número de vinculados y vinculadas. 

Conceptos necesarios 

El trabajo se refiere a las horas que dedican las personas a la producción de bienes o servicios manifestada como esfuerzo físico, intelectual o artístico. El obrero es definido como una persona que tiene por oficio hacer un trabajo manual o que requiere esfuerzo físico como empleada de otra persona, en especial en una industria o en el sector de la construcción a partir de un vínculo de subordinación, y por cuyo trabajo recibe una retribución económica. La clase obrera o clase trabajadora es la clase social que aporta a la sociedad la mano de obra para la producción, construcción y manufactura, recibiendo a cambio una contraprestación económica (salario), sin llegar a ser los dueños de los medios de producción en los que laboran. La lucha obrera se refiere al movimiento obrero y a las reivindicaciones que se enmarcan en él. Según la plataforma de economía Economipedia. 

Una hojeada al mundo

El 25 de marzo de 1911 la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York se incendió y provocó la muerte de 146 trabajadoras quienes estaban realizando una huelga exigiendo mejores condiciones laborales, reducción de la jornada y el aumento del salario. La lucha social de las obreras había comenzado en 1908, liderada por Clara Lemlich Shavelson de 23 años quien protagonizó  las protestas que se mantuvieron hasta la fecha del incendio. Día en el que el dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas para impulsar que las trabajadoras desisiteran de sus exigencias y con el bloqueo de las entradas, en cuestión de minutos generó la muerte de las trabajadoras textiles de la empresa. A raíz de lo sucedido en la fábrica, en 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. 

En Colombia la historia se repitió. El 12 de febrero de 1920, Betsabé Espinal de 24 años, logró convocar a 400 trabajadoras a protestar en contra de los dueños de la Fábrica de Tejidos de Bello Antioquia, por el incremento del salario, reducción de la jornada laboral, el uso de alpargatas para no trabajar descalzas, y pagos igualitarios con los hombres. Y después de 21 días de huelgas, el dueño de la Fábrica accedió a las exigencias de las obreras. Lo cual generó “un hito en la historia del movimiento obrero colombiano”, según el periodista colombiano de la revista Semana Ricardo Aricapa Ardila. 

La mujer y el miedo a ser sindical 

Duqueiro Carvajal Villa, presidente del sindicato del Instituto Geográfico Agustín Codazzi de Manizales indicó que hay 170 miembros del sindicato en el país, de los cuales 10 son de la capital caldense y tres de ellos mujeres. Aseguró que acabar con el miedo de los empleados por ser parte del sindicato y estar de frente en la lucha por la defensa de los derechos laborales, es el principal reto de los sindicatos hoy. Existen cada vez menos trabajadores sindicalizados y en relación, menos mujeres con cargos directivos. El miedo a ser de alguna manera expuesta y la falsa creencia de que los sindicatos acaban las empresas, generan repercusiones en cantidad de miembros activos de la lucha gremial. 

Duqueiro Carvajal Villa aseguró que la falta de personas vinculadas a los sindicatos se deben en gran medida a la estigmatización por parte del Estado de las agrupaciones de trabajadores y trabajadoras.

Según el trabajo académico Panorama del sindicalismo en Colombia de José Vidal Castaño, Economista con Maestría en Historia y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia es el país del mundo con el mayor número de asesinatos de sindicalistas, concentrando el 63% de los casos durante la última década. Lo cual se ha visualizado en la cantidad de empleados partícipes del mismo. La tendencia registrada en los últimos años apunta a una paulatina disminución en el número de trabajadores sindicalizados, acompañado de una dinámica de estancamiento en el número de sindicatos.

Claudia Patricia Correa Gallego, integrante de la junta directiva del Sindicato Sintrabecolicas, informó que existen 135 afiliados, de las cuales 42 son mujeres y 92, hombres. Liderados por la junta directiva de 10 personas, en donde Claudia Patricia es la única mujer. Tienen “satanizado” a los sindicatos, porque desconocen que en los países como Noruega, donde las calidades laborales son excelentes, el 97% de los trabajadores hacen parte de alguno. Pero en Colombia el Gobierno se ha encargado de estigmatizar el derecho a agremiarse de los empleados. Si es una odisea lograr que se vinculen personas al gremio, especialmente mujeres, aún más a que se postulen a cargos directivos. En la junta existe la secretaria de Género y el papel lo cubre un hombre porque las trabajadoras no solicitan el cargo, por el temor a que las encasillen en el estereotipo hacia la mujer que habla duro, argumenta y exige derechos,  considerada rebelde e histérica. 

Erika Jackeline López Guarín, socióloga de la Universidad de Antioquia, en sus trabajo de grado del 2016, llamado Violencia y mujeres en el movimiento sindical, argumentó que sobre la mujeres sindicalistas recae el peso de estructuras de dominación de género y de clase que las ubica en una “posición doblemente señaladas”. 

Brochazo a la historia para entender el presente

Ricardo Castaño Zapata, realizó sus tesis del doctorado en La lucha sindicatos en Colombia con énfasis en Manizales. Aseguró que la batalla por la participación femenina tomará mayor fuerza cuando se deje de separar en “ella y yo” y se empiece a pensar en “nosotros” como trabajadores iguales.

Ricardo Castaño Zapata, historiador, magíster y doctor en Historia, además de experto en el movimiento sindical colombiano, aseguró que en Manizales la historia de los sindicatos empezó en los años 20 del siglo pasado y a finales de 1960 se creó en la ciudad la Organización de la Unión de Mujeres Demócratas, inexistente hoy, la cual reunía a las señoras de las empresas y también a las desempleadas para que lucharan por sus derechos. Lograron, principalmente, el respeto hacia las integrantes por parte de los esposos, quienes tenían un papel de autoridad significativo en aquella época. Con respecto a la situación actual, señaló que es indispensable que las mujeres sean reconocidas en los organismos de toma de decisiones de los sindicatos, no pueden ser únicamente miembros sino directivas de los movimientos para que el equilibrio de género se cumpla dentro de las luchas.

Rosalba Montes Piedrahíta, de 78 años, fue trabajadora en la Fábrica de Fósforos Poker, en donde las condiciones laborales diferían a las de hoy, porque Rosalba, como muchas otras, ingresó a trabajar a los 16 años y sus compañeras se quemaban los dedos cuando los fósforos se prendían.  Entre las mismas obreras se hacían curaciones empíricas, trabajaban una jornada de 11 horas diarias y el sueldo entre hombre y mujeres era distinto pese a trabajar las mismas horas. Rosalba asegura que en aquel entonces, aunque fuera legal agremiarse, la mayoría de las trabajadoras desconocían la norma constitucional. Pese a las condiciones laborales de la época, el poder trabajar en una fábrica se consideraba un privilegio para aquellas mujeres, pero como la mayoría no tenían estudio de primaria la figura del patrón se convirtió en un semejante de autoridad máxima irrefutable. 

Rosalba Montes Piedrahíta fue trabajadora de la Fábrica de Fósforos Poker a los 16 años, declaró que las condiciones laborales de aquel entonces no eran cuestionadas por las obreras. Por el hecho de trabajar y conseguir dinero, se sometieron a más de 11 hora de jornada diaria y quemadura en los dedos por la falta de implementos técnicos.

Actualmente, sigue en vigencia el artículo 39 de la Constitución, el cual consagra el derecho de sindicación, al establecer que los trabajadores y empleadores pueden constituir sindicatos o asociaciones sin intervención del Estado, como un derecho de los ciudadanos. Y de acuerdo al Censo Sindical del Ministerio del trabajo del 2018 el 59% de las personas afiliadas a los sindicatos en Colombia son hombres, mientras el 41% restantes, son mujeres. El nivel de sindicalización llegó al 9,03% con 1´424.048 integrantes activos en el país.

La ausencia de las mujeres en los órganos directivos de los sindicatos se debe al miedo o temor de las mismas por ser catalogadas como rebeldes o subversivas. Existe un miedo a la visibilización como lideresas activas dentro de las organizaciones por los estereotipos que existen en torno a su rol en cargos de autoridad sindical.

La LEY 1496 DE 2011 del Código Sustantivo del Trabajo: Artículo 10. Igualdad de los trabajadores y las trabajadoras. indica que todos los trabajadores y trabajadoras son iguales ante la ley, tienen la misma protección y garantías, en consecuencia, queda abolido cualquier tipo de distinción por razón del carácter intelectual o material de la labor, su forma o retribución, el género o sexo. Según, la Constitución Política de Colombia.

1 COMENTARIO

  1. Excelente la información sofia!!! ojala a todas las mujeres esto las anime a defender nuestros derechos y pelear por la vida digna que merecemos

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