Gobernación de Caldas

Obreros manizaleños contra un Mister

La Voz de Caldas: 1926-2019

El sábado en horas de la tarde, entre los trabajadores que se ocupan de la construcción del Palacio de Gobierno bajo la dirección de la Compañía Ulen, hubo una guachafita monumental en la cual algunos ciudadanos americanos resultaron con aporreaduras aunque afortunadamente no graves.

Estos obreros trabajan bajo el mando directo del señor Rafael González. Desde hacia algunos días este venía exigiendo a los ingenieros aumento de sueldo para él y para sus trabajadores sin éxito.

El sábado González reiteró su petición ante Mr. Rosas, segundo ingeniero de la Ulen y también fue negada con palabras que fueron, quizás ofensivas para Colombia y para la dignidad personal de los trabajadores. González parece que hizo cara al Mister y hasta se dice que este le pegó con una escuadra.

En este estado los trabajadores se armaron con sus herramientas y los que estaban en los andamios empezaron a bajarse amenazantes, gritando abajo a la Ulen y a los Estados Unidos y atacaron las oficinas donde estaban los empleados superiores. Mr. Rosas fue aporreado en varias partes de su cuerpo con un martillo y hasta se nos informa que con una piedra arrojada por la ventana de la oficina alcanzaron a pegarle.

Solo había en ese momento un agente de policía que hacia esfuerzos por poner orden en aquel escándalo. Pasaron al fin los señores Benjamín Patiño y Alfonso Rivera e intervinieron conciliatoriamente. Patiño Callejas hizo ver a los obreros lo mal que estaban haciendo con aquellos actos y le indicó el camino que debían adoptar para sus reclamaciones. Prudentemente los condujo a la Inspección Segunda, a cargo de don Luis Alberto Pachón quien intervino en la forma más prudente en la pacificación de los ánimos.

Allí les hizo firmar una conminación para guardar la paz a todos y condujo a la cárcel a Rafael González, Luis S. Agel, americano y a Fidel Bustos.

Lunes, 7 de febrero de 1927. La Voz de Caldas

La patria herida

Aviso Ulen company
La Ulen frente a sus obreros. Aviso publicado en La Voz de Caldas

Después de los incendios de 1925 y 1926, la Nación contrató a la Ulen Company, una empresa de Estados Unidos, para reconstruir a Manizales. Desde su llegada la Ulen genero polémica, recelos entre los empresarios y los manizaleños porque veían que la Ulen les estaba quitando sus trabajos, o porque no veían avances en la reconstrucción de la ciudad, etc.

A esto se suma el ambiente antinorteamericano que empezaba a llegar a Manizales gracias a la separación de Panamá de Colombia en 1903 (maquinada por Estados Unidos) y la presencia de jóvenes socialistas y comunistas (como María Cano e Ignacio Torres) que desde las plazas públicas avivaba a los obreros a exigir mejores condiciones laborales.

Aquilino Villegas, en el mismo periódico La Voz de Caldas (5 de abril de 1926), le exigió a la Ulen “publicidad en sus cuentas, planes y planos detallados y concienzudos, especificaciones técnicas de cada obra pública y presupuestos detallados y minuciosos, no globales. Y sobre todo, rapidez, eficacia y hombres bien preparados”.

La exigencia era para que dicha Casa hiciera bien lo que tiene que hacer y no perjudicara a la comunidad y a las empresas y personas de Manizales que no aceptaron la intervención de la Ulen en el proceso de reconstrucción de sus bienes. “No debemos olvidar que la Ulen va a gastar el dinero de todos en las obras públicas, y creo que tenemos derecho de pedir lo que dejo mencionado. En cuanto a las obras particulares, que cada propietario pida lo mismo y que la Junta le ayude; se trata de su propio dinero”.

En 1928, el ingeniero José María Gómez  se hizo cargo de la construcción de Manizales. La Ulen se fue.

Puede leer otras notas relacionadas con la Ulen en Manizales en el siguiente texto

Aquilino contra Sinforoso y la Ulen

Viernes, 7 de febrero de 2020. UmCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

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