tuberculosis

En 1927 arriendan en Manizales viviendas sin desinfectar de la tuberculosis

La Voz de Caldas: 1926-2019

Desgraciadamente hay en Manizales más tuberculosis de la que se cree porque a su activismo contagio se agrega la ignorancia de muchas personas que no saben hasta dónde es terrible esta enfermedad, a la imperdonable táctica de algunas familias que para no perder los sirvientes y evitar que la noticia se divulgue, no guardan las precauciones indicadas para tales casos y al crimen sin nombre y muy común de alquilar casas y apartamentos infectados”.

Así inicia el editorial de La Voz de Caldas, escrito por Jorge Paúl, ante los casos de tuberculosis existentes en la ciudad. Agrega que bajo el argumento “el escrúpulo es el que mata” se han sacrificado vidas, porque algunos ciudadanos “hicieron de sus casas verdaderos focos de infección” o porque argumentan falsamente de que “los microbios no atacan sino de enfermos mayores a personas menores, es decir, que el adulto puede infectar a un niño pero que el niño jamás contagiará a un viejo”. Aclara Paúl que esta enfermedad “no sabe distinguir la edad y condiciones de su pasto: la carne humana. El microbio es microbio en el viejo, en el niño, en el polvo, en el agua, las habitaciones y fuera de ellas”.

Pide el diario iniciar una campaña enérgica contra la tuberculosis. “Sabemos demasiado que los médicos indican los procedimientos que deben seguirse donde haya un tuberculoso declarado o en expectativa, enseñando las precauciones convenientes” pero las personas que están padeciendo las consecuencias de esta enfermedad temen perder “las amistades, la casa y los sirvientes”.

Por eso se comete el error de llevar al enfermo “a temperar su paludismo” a otros sitios sin pensar en el daño que puedan ocasionar a otros. Y si muere el tuberculoso “se comete el asesinato de enviar sus ropas y muebles al Hospital o al Asilo…”.

El editorial ruega desinfectar las viviendas en donde haya vivido personas con tuberculosis. “Es deber de los inquilinos tomar estrictas referencias acerca de los apartamentos que vayan a ocupar y, si el caso es sospechoso, no aceptar otro certificado que el del Director Departamental de Higiene o el médico encargado de la concienzuda y científica desinfección”.

Informa que Estados Unidos y Alemania los ciudadanos son muy responsables frente al tema. “Allá se vigila severamente la propia y ajena vida (…) Todo apartamento lleva su ´historia´ y las juntas de sanidad se encargan del severo cumplimiento de las ordenanzas respectivas. Entre nosotros se carece de medidas salvadoras porque no se dictan, si se dictan no se hacen cumplir o son rechazadas por las mismas personas a quienes más interesa”.

El diario se pregunta: “¿Qué diría -y más aún- qué haría la familia de un leproso si supiera que en determinada casa desinfectada contrajo el jefe del hogar le enfermedad que desnudó sus huesos?”

El editorialista Jorge Paúl da a conocer el siguiente caso ocurrido en una casa en Manizales en donde murió una persona con tuberculosis y hay otras dos en perspectiva de tener la enfermedad. La casa fue desocupada y está para arrendar. Un señor con hijos está interesado en alquilarla. El médico que atendió al enfermo que murió aconsejó al arrendador desinfectar la casa antes de alquilarla, y éste le respondió: “¡Hacer eso sería regar el cuento doctor, y pierdo una gran renta!”.

Luego, un posible inquilino, busca al médico para averiguar si en esa casa había ocurrido un caso de tuberculosis. Ambos sostienen este diálogo (según Paúl):

“-Doctor, dígame la verdad para salvar los niños.

-Hombre… yo no sé… es mejor que se atenga a los decires callejeros… No dicen que ´cuando río suena, piedras lleva´.

-Doctor, soy forastero y no debo sacrificar mis hijos. Usted fue el médico en esa casa.

-¿Qué dijera usted si entre los suyos hubiera un tísico y yo lo divulgará?

Después, el médico le comenta a Jorge Paúl este dilema ético: “El secreto profesional sella mis labios y no lo quebrantaría por nada ni por nadie. Y decir NO es un crimen y una mentira porque llevaría al peligro a un amigo que confía en mis palabras. En el curso de la semana han llegado varias personas en igual solicitud y las he despachado con las mismas palabras, fórmula que adopté después de tantos años de verme en circunstancias análogas a cada momento. Trato de cumplir en mi conciencia si faltar a los unos ni a los otros”.

Por último, Paúl concluye: “Mientras no se reglamente como es debido lo de certificados de sanidad de toda casa que se va a ocupar, y mientras no sea obligatoria la declaración de la tuberculosis, seguiremos hacia la terrible profecía de un ilustre galeno: Manizales será un lazareto de físicos”.

Lunes, 24 de enero de 1927. La Voz de Caldas

Tuberculosis

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El médico Laennëc auscultando a uno de sus pacientes en el Hospital Necker,. Pintura de Théobald Chartran

El portal who.int/features de la Organización Mundial de la Salud informa que la “tuberculosis es una enfermedad causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones. Es curable y prevenible.

Se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa bacilos tuberculosos al aire. Basta con que una persona inhale unos pocos bacilos para quedar infectada.

Se calcula que una tercera parte de la población mundial tiene tuberculosis latente; es decir, esas personas están infectadas por el bacilo pero (aún) no han enfermado ni pueden transmitir la infección.

Las personas infectadas con el bacilo tuberculoso tienen a lo largo de la vida un riesgo de enfermar de tuberculosis de un 10%. Sin embargo, este riesgo es mucho mayor para las personas cuyo sistema inmunitario está dañado, como ocurre en casos de infección por el VIH, malnutrición o diabetes, o en quienes consumen tabaco.

Cuando la forma activa de la enfermedad se presenta, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etcétera) pueden ser leves durante muchos meses. Como resultado de ello, en ocasiones los pacientes tardan en buscar atención médica y transmiten la bacteria a otras personas. A lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar a unas 10 a 15 personas por contacto estrecho. Si no reciben el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos mueren.

Desde el año 2000, se han salvado más de 49 millones de vidas gracias al diagnóstico y el tratamiento efectivos. La forma activa de la enfermedad que es sensible a los antibióticos se trata administrando durante seis meses una combinación estándar de cuatro medicamentos antimicrobianos, junto con la facilitación de información, supervisión y apoyo al paciente por un trabajador sanitario o un voluntario capacitado. La gran mayoría de los enfermos tuberculosos pueden curarse a condición de que los medicamentos se suministren y se tomen correctamente”.

Viernes, 24 de enero de 2020. UmCentral

Avisos de ayer

Aviso La Voz de Caldas

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

 

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