Aldemar Solano

Con ´Sofonías, el guardián de los muertos´, Aldemar escandaliza a los vivos

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Aldemar Solano
Aldemar Solano y su libro

Aldemar Solano Peña, escritor sesquileño, es un señor sin pelos en la lengua, sin filtro y de carácter imponente. Le gusta torear a la gente. Nació en un hogar católico y fue creyente durante gran parte de su vida, hasta que empezó a dudar y a comparar la religión con la manipulación, por eso ahora con sus libros quiere escandalizar a los vivos para revivirlos, según él, de esa muerte en vida. Un ejemplo es su más reciente obra Sofonías, el guardián de los muertos, la historia de un hombre que trabajó en la morgue del Hospital San Jorge de Pereira.

Su forma de ser choca con la personalidad de muchos, “a Aldemar no le gusta la humanidad, creo que se la lleva bien con muy pocas personas”, expresó Leonardo Piñeros, conocido del escritor. Solano es consciente de que no puede complacer a todos y que ha cambiado muchos pensamientos, sin embargo, no se arrepiente de haber hecho lo que hizo para ser quien es hoy.

¿Cómo fueron sus inicios en la escritura?

Mi papá tenía libros en la casa y me dio curiosidad leer. Recuerdo que a los 10 años, en quinto de primaria, una profesora nos puso a escribir unos cuentos que luego lo convertimos en teatro; de hecho, lo tengo por ahí guardado, se llama El Osito Triste, basada en una historia que me contó una amiga, de un circo que había dejado un animal abandonado (…).

¿Por qué decidió contar la historia de Sofonías?

Desde que llegué a Pereira siempre escuché en la parte judicial relatos sobre ese personaje, eran historias raras, un día escuché que vendió la grasa de los muertos, entonces dije: “esto hay que escribirlo de alguna manera”, porque hace parte de la tradición y también porque ningún autor pereirano había escrito sobre Sofonías, entonces dije: “bueno, esta es la oportunidad de hacer lo mío” y no me arrepiento de eso, me ha ido muy bien.

Morgue de Pereira
Neveras de la morgue de Pereira. la profundidad de las neveras es de 2 metros y medio aproximadamente

¿Cómo fue la reacción de la familia de Sofonías?, ¿fue fácil obtener la información?

No. Recuerdo que hablé con algunas mujeres, pero ellas estaban reacias a tocar el tema. Pude acceder a dos hijos de Sofonías; uno cuida autos al lado del Hospital, él me dijo muy poquitas cosas, así que me comunicó con su hermano, Carlos Alberto, que trabaja en Medicina Legal. Me abrió las puertas de su casa para mostrarme un artículo de prensa escrito por Edwin Arango; después, él no se acordó que me había ayudado. Ahorita están todos enojados, con intenciones de demandar porque piensan que uno se tapa de plata con un libro y les dije que no (…) y que, de todas maneras, un libro se puede escribir como una biografía no autorizada, como lo han hecho con muchos personajes como Pablo Escobar o Uribe.

¿Luego de escribir y hablar con las personas, queda con buena relación con ellas o ha tenido que alejarse?

Depende, por ejemplo, en el libro Boleta y Captura, a los que no pude entrevistar se enojaron porque quedaron por fuera del libro; pero en general no, ni en el de La Fama de las Pereiranas; por el contrario, hay gente que se siente orgullosa de eso. En este caso, como es una familia en concreto, es comprensible. Además, le decía a la nieta: “Ustedes toda la vida han escuchado cosas negativas de su abuelo, ¿cierto?”. Dijo “sí”. Entonces le dije: “listo, lo que hice fue escribirlas”.

Morgue de Pereira
Ventana de la morgue, desde allí Sofonías atendía a la gente.

¿Para usted, cuál es el momento más álgido de esta historia?

Descubrir esa afición de Sofonías por su trabajo, porque… era adicto a su oficio, me pareció lo más relevante… Eso y encontrar la foto en el expediente, me parece que fue lo máximo.

¿Qué dificultad tuvo para escribir esta historia?

Hace dos años no me dejaron entrar ni siquiera a la morgue ni acceder a los archivos del Hospital. Me pareció terrible la burocracia de lo público que, si no es con cartas o derechos de petición, no se puede. Y ver que ahora que sale el libro, ahí sí nos abren las puertas hasta de la morgue. Uno entiende que todo en Colombia, si no es por palanca, no le ayudan a uno. Tiene que haber un reconocimiento (…) para que a uno le abran las puertas.

¿Usted quisiera escribir otra parte del libro o qué quisiera hacer con esta historia?

No, creo que ya los libros quedan ahí; pues si vuelven a hacer una segunda edición, sería un premio para uno como autor. De pronto sí complementarlo; y me gustaría hacer una película.

En el libro dice: “Tampoco hay prueba ni testigo directo de los amoríos de Sofonías con cadáver alguno. Solo rumores de una cultura adiestrada a condenar…” ¿Con qué personas habló para obtener la información?

Aparte de la familia, no… muchas personas que lo conocieron, gente que trabajó en el Hospital y vecinos de la morgue. Me faltó mucha otra a la que no se pudo acceder o que no quisieron hablar; pero en general, la cultura popular, de lo que se dice por ahí, de lo que sobrevive de Sofonías.

Esta es una historia de un difunto, ¿hay ficción en ella?

(Silencio). En la medida en que tengo que explicar algunas cosas, es decir, me imagino a Sofonías haciendo tales cosas, aunque no lo he visto (…), por ejemplo, ficción en la parte en que lo pongo como si la amada muerte fuera su novia, como si fuera una relación entre ellos, donde ella le manda muertos y él los atiende, pero más no, todo es muy real, las cifras, las fechas, las personas que se nombran ahí es con base a lo que me contaron.

Usted estudió en un colegio religioso y quería ser sacerdote, ¿sus obras qué tanto tienen de esta formación?

En Boleta y captura (2011) todavía era creyente, pero a partir de La Fama de las Pereiranas (2015), trato de derribar la religión y todas las mentiras que hay. Uno nace sin creencias y se las imponen; crecí en un pueblo muy católico y estudié en un seminario porque quería ser sacerdote, pero con el tiempo me di cuenta que era una correccional (…). Después de ciertas vivencias y de leer autores ateos, me di cuenta que la religión es una tremenda mentira (…), por eso digo que la gente muy ignorante vive muy feliz.

¿La gente le ha puesto problema por eso?

Problemas no, pero sí gente me dejó de hablar, gente que quise mucho están metidos en el tema, entonces para no pelear con ellos me alejé o me retiraron el saludo a partir de las publicaciones que hago en contra de las religiones.

Para Aldemar, escribir sobre este tema donde hay muerte y sangre le impactó mucho, debido a que a él le aterra pensar cómo se hace una necropsia y cómo Sofonías les sacaba la grasa a los muertos. Sofonías llegó a tener alrededor de 20 cuerpos en la morgue apilados para hacerles la necropsia. Hoy en día, como máximo se tienen 10 cuerpos.

¿Eso le afectó en algún momento?

No, ya no sirvo para estarle llevando la idea a la gente como locos, entonces cada uno sigue su vida. Es triste porque digo “¿cómo es posible que sigan a un ser que ni ven, ni oyen, ni sienten, (…) y yo que sí existo, me rechazan?”. Igual, es que lo que digo no hace feliz a la gente, por el contrario, despertar a la realidad es muy duro.

Aldemar Solano
Aldemar, un hombre serio y sin filtro

¿Cuál es el fin del ser humano?

(Silencio y mira al techo). Pues, el propósito que tiene el ser humano es el que cada uno le dé a su vida (…), pero si miramos la historia de la humanidad, esto no tiene sentido. ¿Para qué surgió la vida en este planeta? no sé; si es para esto que tenemos ahorita de cambiar por dinero y acabar todo por dinero, pues no le veo sentido porque nos estamos autodestruyendo.

¿Para usted qué es lo que más le debería llamar la atención al lector sobre el libro?

Despertar conciencia, por eso digo que ‘una cultura que está adiestrada a condenar’. En la religión católica critican hasta la ropa que se pone la gente; (…) por ejemplo, si Sofonías fue necrofílico, ¿cómo lo voy a condenar si no sé qué traumas o vivencias tuvo en su vida o si nació propenso a que le guste eso? Ahora que eso esté bien o mal, pues, ¿con relación a qué?, porque lo comparo con seres de la mitología que lo hicieron y pues hace parte de la literatura.

¿De qué tratará su próximo libro?

El 28 de noviembre salió La Historia Ilustrada de Sesquilé, que es mi pueblo en Cundinamarca. Existe desde antes de que llegaran los españoles y no tiene ni un solo libro de historia, entonces me siento muy honrado de ser el primer sesquileño que escribe el libro del pueblo. Es el primero que hice, lo escribí hace 15 años, desde que salí del colegio. Es el quinto que sale, pero el primero que escribí.

 

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