María Cano Márquez

El éxodo de María Cano

La Voz de Caldas: 1926-2019

En los años 20 del siglo XX María Cano Márquez fue noticia en los medios de comunicación. Su compromiso político y sindical la llevó a ser admirada por muchos y criticada por otros tantos, al punto que las familias conservadoras cuidaban a sus hijas para que no fueran unas mariacanos, término para designar a las jóvenes rebeldes. LA VOZ DE CALDAS la cuestionó en esta editorial.

El éxodo de María Cano

Ha terminado su famoso éxodo en Boyacá María Cano, la agitadora bravía de las multitudes proletarias. Fue tratada en la ciudad de Tunja con la severidad que autorizan las ordenanzas de policía de ese gran pueblo; fue expulsada, con Sofía López, como elemento perturbador y se le forzó a andar en tal forma y por tales caminos que en sus plantas delicadas, como una voz de protesta, floreció su carne viva.

Para muchos, María Cano es una loca en el presente. Para otros será la heroína del porvenir, cuyo recuerdo perpetuarán las generaciones de entonces en el bronce aductilado. Está mujer será digna de admiración, como todos los grandes locos cuyas locuras han sido ejemplo magno de la posterioridad.

Con relación al pasado, el presente está lleno de estatuas, de figuras, de libros, de recuerdos y leyendas correspondientes a individuos que en su época fueron seguramente fichas comunes, es decir, medianías acreedoras del respeto social y de la admiración del prójimo. Una de las funciones a que es más adicta la posteridad es a la de engrandecer superabundantemente los caracteres del pasado, para lo cual dispone siempre de una imaginación extraordinariamente rica en fantasías que como una cadena inacabable van enlazándose con la muerte y el principio de unos y otros ciclos.

Esto acontece, como decimos, con figuras casi comunes. Cuánto más no aportará la fábula futura, para la glorificación de una mujer que recorrió el país incendiándolo con la ardentía de su verbo agitador, haciendo reventar en boca (no nacida, parece, para que palpite en ella el noble arrullo materno) la palabra fulminadora contra el orden social, contra gentes y entidades que por leyes de la naturaleza ocupan posiciones arriba, extendiendo su mano en actitud amenazante y excitadora como un terrible puñal de fuego.

María Cano Márquez
María Cano sobre una tarima rodeada de seguidores en un acto público. Fotografía publicada en “María Cano. El amanecer de la clase obrera” (Bogotá: Librería Sindical Colombiana, 1985).

Pero si pertenece María Cano a la posteridad por ser una rara flor nacida en un ambiente social impreparado e inoportuno, corresponderá su actitud a los tributos de la justicia, de la realidad y de la verdad?  Evidentemente no. Los problemas obreros de la actualidad tienen su origen en el dinero, es decir, en la comodidad con que quiere cada individuo vivir en la sociedad. Los obreros nuestros han conquistado para sí una posición sumamente ventajosa. Tienen tal participación en la explotación de las industrias que está dándose ya el caso muy común de que el alto precio de la obra de mano no deja margen de utilidad para el patrono. Es lo que sucede en la actualidad con el café, cuya cosecha se perderá si los jornales persisten en su precio actual.

Lo que entre nosotros ha creado el problema obrero es la lírica del proletariado que hoy culmina en la boca de una mujer, que desea indudablemente su glorificación futura. El delirio de la gloria ha sido origen de tantas injusticias y de tanta sangre inocentemente derramada!

La verdad ha contribuido muy poderosamente en la organización sabía del mundo y quedan bellísimas doctrinas contra las cuales no prevalecerán las iras perturbadoras. Pero cuánto más ha podido la fantasía de los mentalmente desequilibrados, de esos que aspiran a subir a las más grandes alturas, aunque sea sobre las olas de la pérfida mar, como María Cano.

Lunes, 20 de diciembre de 2019. La Voz de Caldas

Las maríacanos

María Cano Márquez
Foto El Tiempo

María de los Ángeles Cano Márquez nació en Medellín el 12 de agosto de 1887, hija de Rodolfo y Amelia. Sus padres la criaron en un ambiente de libertad. María era sobrina de Fidel Cano, el fundador del periódico El Espectador y era tía del poeta, cronista y columnista Luis Tejada.

Desde niña  incursionó en los círculos intelectuales y artísticos de Medellín. Pero luego se interesó por la lucha obrera y por este compromiso fue designada por los mismos obreros, el 1 de mayo de 1925, como Flor del Trabajo. Con este título y una junta asesora, analizó las condiciones laborales de fábricas y trilladoras, escuchó las quejas de los trabajadores acerca de su situación y envió cartas y quejas a los empresarios y a las autoridades para denunciar las problemáticas de la población trabajadora. María buscó la unión de los obreros, impulsó el fortalecimiento de los sindicatos y de los comités de solidaridad y reorganizó el periódico El Rebelde.

Su activismo político llegó a las minas de Segovia y Remedios (pueblos de Antioquia) y se expandió al país. Escuchó las denuncias de los obreros de la Tropical Oil Company (con sede en Barrancabermeja) presos en la cárcel de Medellín por organizar una huelga. Sobre este caso expresó esta oración pública dirigida al juez de la causa: “Cinco mil obreros de Barrancabermeja han querido que mi corazón traiga el eco de su clamor de justicia y el anhelo que ponen sus energías en esta hora sagrada. No vengo a pediros un mendrugo, no vengo a pediros misericordia, sino justicia”.

Con el expresidente Carlos Restrepo dirigió una multitudinaria marcha contra la pena de muerte y en defensa de las libertades públicas. En 1926 trabajó en la preparación del III Congreso Nacional Obrero y realizó una extensa gira desde Medellín hasta Ibagué, en compañía del dirigente socialista Tomás Uribe Márquez, su primo. En Bogotá, el Congreso Obrero la eligió en su junta directiva. En este congreso se fundó el Partido Socialista Revolucionario (PSR). Fue proclamada Flor Nacional del Trabajo.

Durante 1927 y 1928 recorrió el país, a donde llegaba la recibían multitudes y presidía manifestaciones en contra del Estado y a favor de los obreros. Participó en las campañas de solidaridad con Nicaragua, país invadida por tropas estadounidenses. Integró el Comité de Lucha por los Derechos Civiles contra la llamada Ley Heroica, que suprimía las garantías individuales y autorizaba la represión y persecución de los movimientos sociales. En varias ocasiones fue detenida.

Su ejemplo sirvió para que en otras ciudades se buscarán mujeres comprometidas con la causa obrera para ser designadas como Flor de Trabajo, en Manizales el título recayó en Alicia I (Alicia Villa Sanz).

Pero su rol era mal visto por la sociedad. Este editorial de LA VOZ DE CALDAS así lo refleja. Las familias conservadoras cuidaban a sus hijas para que no fueran unas mariacanos, término para designar a las jóvenes rebeldes.

La represión del Estado se agravó el 5 de diciembre de 1928 cuando la huelga de los trabajadores de la bananera United Fruit Company fue reprimida con la masacre de cientos de obreros en Ciénaga (Magdalena). Luego, María es llevada a prisión. El Congreso Nacional Obrero es cerrado y el PSR se fracciona por las confrontaciones internas en el socialismo y la creación del Partido Comunista Colombiano. Estos hechos afectan a María Cano.

María se vinculó en 1930 como obrera de la Imprenta Departamental de Antioquia, luego trabajó en la Biblioteca Departamental hasta 1947. En 1934 apoyó la huelga del Ferrocarril de Antioquia, y en 1945 el movimiento de mujeres sufragistas le ofreció un homenaje. En su última aparición pública dijo: “Es un deber responder al llamado de la historia. Tenemos que hacer que Colombia responda. Cada vez son más amplios los horizontes de libertad, de justicia y de paz. Hoy como ayer, soy un soldado del mundo”.

María muere en Medellín