Monja

Otra queja contra la monja Anatolia

La Voz de Caldas: 1926-2019

En la mañana de ayer presentándose en nuestras oficinas una mujer como de cuarenta y cinco años, morena, rechoncha, descalza, arropada de pañolón y acompañada de un muchacho como de veinte años.

-Me han contado que su periódico habló sobre la monja Anatolia y vengo a ponerle en conocimiento de lo que ella hizo conmigo.

-Está bien señora. ¿Su nombre?

-Me llamo Adela Acevedo González y soy del Fresno. Hace diez años me vine de allí, con el ánimo de tomar la vida religiosa, para la que he tenido vocación; llegué a la casa de la señora Isabel González de Jaramillo y en ella estuve hasta que oí mencionar el convento que se estaba fundando en Neira dirigido por la monja Anatolia que estaba recién llegada de España y allá fui, porque alguien me recomendó; yo pensé que quedaría bien, porque quedaba cerca de las personas que me conocían por si alguna novedad llegará a tener. Efectivamente, fui a conocer el convento; Anatolia supo atraerme con sus engaños y vestí el hábito. Días después mandó por mis haberes a la casa de doña Isabel con una orden que yo no autoricé y se los entregaron: $120 en libras esterlinas, $18,50 en billetes y monedas y los baúles con ropas y adornos de sala.

Muy malos tratamientos recibí de la superiora y de las monjas que me ponían muy duros servicios y me hacían aguantar sereno, hambre y hasta agua me arrojaban en ocasiones. En ese tiempo tenía el convento unas 25 unidades pero bien pronto se retiraron, por los malos tratamientos que recibían: casi todas se fueron a otros conventos. Al año, me arrojó Anatolia, a las tres de la mañana, con un aguacero torrencial, sin darme un centavo y sin entregarme nada de lo mío. No se imagina usted la lengua tan suelta que tiene esta señora y los abusos que comete.

A ella hago cargos de haber torcido mis destinos, pues con el dinero que me retuvo, bien pudiera haberme ido a un verdadero convento como era mi deseo. Ahora me veo reducida a ganarme la vida haciendo mandados y lavando pisos, porque quedé sola y sin medios de poder vivir. Pero lo que principalmente quiero, es pedirle que me haga una reparación en la honra que me hecho a perder, diciendo que yo era una mala mujer. Ella tiene que pedirme perdones públicos y por eso vengo a quejarme ante usted que tiene palabra y puede interceder por mí.

-Señora, lo que usted ha dicho, lo diremos en el periódico; le hacemos ese único ofrecimiento.

Y Adela se despidió de nosotros.

Viernes, 10 de diciembre de 1926.  La Voz de Caldas

Obcecada mística

Ilustración revista Muy Interesante

Se conocen más de detalles de la vida de la Madre Anatolia Mesa. Se sabe que nació en Amagá (Antioquia), que en Medellín fue querida por autoridades de la Iglesia y por sus compañeras de noviciado, que viajó a Roma (en donde el papa Benedicto XV le dio su aprobación), que en Neira, Manizales y en La Paila (Valle) tuvo su convento o casa de retiro.

Pero en Caldas las quejas contra ella no cesaron, como la publicada en LA VOZ DE CALDAS. En 1929 ella es detenida en Pereira por robarse (supuestamente), el jueves 4 de julio de 1929, a la niña María Alicia Yepes Valencia, de cuatro años y medio de edad, hija de Roberto (natural de Marulanda) y de Carmen. Según la religiosa el señor Yepes le entregó a la menor porque él no tenía como mantenerla económicamente, y ella quería llevársela a su convento en La Paila (Valle del Cauca) en donde tenía una escuela para niñas pobres. Pero fue detenida el 12 de julio de 1929. A la Madre Anatolia también se le acusó (sin pruebas concluyentes) de robarse otras 11 niñas en Antioquia y Caldas.

El arzobispo de Manizales, Tiberio Salazar y Herrera, denunció a la falsa religiosa y dijo que “era una obcecada mística”. No obstante el diario La Patria publicó datos que favorecen a la mujer. Informó que el sacerdote Juan Nepomuceno Cadavid, cura de Itagüí (Antioquia), alabó la obediencia y humildad de la religiosa; en carta fechada el 29 de marzo de 1914 sostuvo que la conocía desde hacía 15 años en Amagá y que cuando la conoció notó en ella “algo que no era de este mundo, sino de Dios”.

Unos dicen que fue una monja perseguida por el machismo de la Iglesia Católica (como le ocurrió a la hoy santa Madre Laura); otros dicen tenía problemas mentales, pero que no era peligrosa; otros, en cambio, sostienen que: prostituía a las novicias, las obligaba a abortar, e incluso… las violaba porque ella era él.

Leer más sobre esta historia en

Inicia la escabrosa historia de la Madre Anatolia

Martes, 9 de diciembre de 2019. Sara Quintero. UmCentral

Avisos de ayer

Aviso La Voz de Caldas

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

 

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