Sorpresa

Inicia la escabrosa historia de la Madre Anatolia

La Voz de Caldas: 1926-2019

Inicia la escabrosa historia de la Madre Anatolia Mesa en las páginas de los diarios de Caldas. La Diócesis de Manizales, en cabeza del prebistero A. Hoyos Ocampo, el 3 de diciembre de 1926 denunció que Anatolia no pertenece a ninguna comunidad religiosa autorizada por la Iglesia Católica. Dice que esta señorita se titula así misma “María de San José del Sagrado Corazón de Jesús, Misionera Apostólica”, y que antes residía en Neira y actualmente en Manizales. LA VOZ DE CALDAS le pide a la Policía que le prohíba “a esta dama el uso de hábitos religiosos”. Ante estos cuestionamientos, la misma señorita invita a los periodistas de LA VOZ a su casa. Esta es la entrevista:

Monja
Monja de pie en actitud de oración (1862) por François Bonvin. Pastel y carboncillo sobre papel.

Anoche a las nueve, por llamado especial, y por deferente asistencia, estuvimos en la residencia actual que tiene en Manizales la señorita Anatolia Meza, quien se dice “María de San José del S. C. de J.; Misionera Apostólica”

Dicha residencia está situada en una casa humilde, tres cuadras hacia el norte de la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Entramos a una sala cuyas paredes estaban llenas de imágenes de santo. Unas mesas había con oratorios. En un rincón unas sábanas daban el aspecto de lechos de tierra caliente. Una gran lámpara de luz eléctrica. En una mesa un retrato de gran tamaño del Papa Benedicto XV con su autógrafo, dando en castellano la bendición a la acción apostólica de esta dicha misionera.

De un cuarto salió ésta. Viste un hábito semejante en parte al de los PP. Dominicos. Cúbrese la cabeza con una toca blanca.

-Su Servidora, -dícenos- quería saber por qué han puesto en su periódico un anuncio del padre Hoyos Ocampo por el cual dice éste que yo no pertenezco a ninguna comunidad religiosa aprobada por la Iglesia, con encargó de que se me quiten los hábitos.

-El Padre Hoyos Ocampo habla en nombre del Ilustrísimo señor Obispo, la primera autoridad eclesiástica de Caldas.

-Pero de todas maneras es una injusticia lo que han hecho ustedes. Yo sabré defenderme. Las Fundadoras tenemos mucho que sufrir. No habrá usted olvidado que Santa Teresa fue sumamente perseguida. Todo esto lo soportamos por nuestro gran amor a Dios. A mí me sucede la lucha y estoy dispuesta a luchar.

-¿Y cuál es la orden que ha fundado usted, y qué fines se propone?

-Somos Misioneras Apostólicas con aprobación y bendición del Sumo Pontífice. Nuestra orden tiene por objeto la guarda de niñas preservadas, hacer la paz en los hogares, preparar niñas para la primera comunión. Bajo nuestro cuidado han estado varias niñas que ya se han casado. Actualmente tenemos otras que aprenden con nosotras oficios honestos para ganarse la vida. Dos tenemos con documento. Entre las niñas que son de la Casa tenemos una de 26 meses. Voy a mostrársela.

Entra la religiosa al cuarto de donde había salido y saca en los brazos a una niña preciosísima que lloriquea.

-Sí es muy linda esa criatura, decímosle.

-Sí, señor, es muy noble la niña.

La vuelve a su dormitorio y nuevamente toma asiento a dos metros de distancia del lugar en donde estamos nosotros situados, con las manos guardadas en las anchas mangas del hábito.

-También enseñamos pública y privadamente el catecismo- sigue diciéndonos-. En el barrio Vélez tenemos ahora ese empeño

-¿Cómo viven ustedes?

-Tenemos rentas suficientes. No imploramos la caridad, al contrario ayudamos a mucha gentes pobres.

Entra una religiosa con hábito morado y toca blanca.

Nuestra interlocutora de da algunas órdenes.

-Cumpliré lo que me manda, reverenda Madre, contesta la otra con la mayor reverencia.

-¿En dónde tomó usted sus hábitos? Le preguntamos

-En Roma ante los sepulcros de los Apóstoles San Pedro y San Pablo. Estos hábitos fueron bendecidos por su Santidad Benedicto XV, y sus mangas tocaron los suyos. (Y pensar que se quiere que la Policía me los quite). Es una verdadera profanación. Esto fue en 1916. De manos del Santo Papa recibí el Anillo de los Votos Perpetuos, con indulgencias pontificias. Aquí lo tiene usted.

Nos muestra un anillo: pero como hízolo a larga distancia, no pudimos observar bien.

-Además, tengo amplias facultades de Nuncio Apostólico.

-¿Cuántas son las religiosas de su orden?

En Colombia, doce. Hay ocho en Bogotá, y cuatro en nuestra casa de Neira.

-Crea usted, -sigue diciéndonos esta religiosa- las Fundadoras tenemos grandes prerrogativas y derechos que no pueden quitársenos así no más.

-Y ante el aviso del señor Secretario del Obispado, ¿qué piensa usted hacer?

-Me ha extrañado considerablemente. Yo he hablado varias veces con el ilustrísimo señor Obispo, y se ha mostrado deferentísimo conmigo y muy decidido a ayudarme. Pero todas estas, seguramente son pruebas de mi Dios. Figúrese usted que en los libros del Vaticano figura el nombre de nuestra comunidad. Si hablaran con Monseñor Samper, con quien he tratado muchas veces en Roma, se convencerían de que no tienen razón.

Otras cosas hablamos con la Monja y las diremos a su hora.

Por lo pronto damos con estas palabras la impresión que nos causó:

No recibimos la impresión de que estábamos frente a una religiosa. Nos pareció un poco soberbia y… larga… muy larga de lengua.

Martes, 7 de diciembre de 1926.  La Voz de Caldas

Anatolia: una leyenda

Sorpresa
Ilustración Follatzoi

De la Madre Anatolia Mesa se ha dicho mucho y comprobado poco. Unos dicen que fue una monja perseguida por el machismo de la Iglesia Católica (como le ocurrió a la hoy santa Madre Laura); otros dicen tenía problemas mentales, pero que no era peligrosa; otros, en cambio, sostienen que: prostituía a las novicias, las obligaba a abortar, e incluso… las violaba porque ella era él.

Lo poco cierto es que desde la década del 10 del siglo XX comenzó a ser noticia. Aseguran que sí fue cierto que visitó a Roma y que su labor fue bendecida por el papa Benedicto XV (fue Papa de 1914 a 1922), que esto despertó los celos de la curia de Manizales (como le pasó a la Madre Laura con la curia de Medellín), que su casa se convirtió en un convento y que ayudaba a los pobres. Pero la curia y los ciudadanos comenzaron a quejarse de ella, quejas que comenzaron a aparecer en periódicos como LA VOZ DE CALDAS desde inicios de la década del 20 del siglo XX.

La Madre Anatolia sufrió una escandalosa detención en Pereira en julio de 1929, cuando ella estaba radicada en el municipio La Paila (Valle del Cauca). Ella fue capturada, por una orden emitida en Manizales, por secuestrar, robar, apropiarse de la niña María Alicia Yepes.

El periódico El Diario, de Pereira, del 13 de julio de 1929, informó en primera página: “Ayer a las dos de la tarde, en una casa situada en el Parque de la Libertad fue capturada la mujer Anatolia Mesa”. Informó que la Madre Anatolia estaba en compañía de sor María y una niña en una casa frente al parque La Libertad. La niña era “una chicuela de unos ocho o diez años, vestida de blanco, con cara de idiota y quien parece tan sugestionada que ni levanta los ojos cuando se le mira”.  Describió a la Madre como de 50 años de edad, de fisonomía humilde (“no nos pareció tan repulsiva como era de imaginarnos”), y a veces habla con acento costeño y otras veces “en el más puro de los antioqueños”. La dueña de la casa dijo que conocía a las dos supuestas religiosas, que eran de Medellín y que no eran “tan santas”.

Ellas fueron llevadas a la Alcaldía y la gente se aglomeró para verlas. La Madre Anatolia le mostró al alcalde de Pereira documentos escritos por algunos arzobispos y obispos que pedían apoyarla en su labor de religiosa; además tenía pasajes para viajar en el Ferrocarril de Caldas, firmados por el mismo gerente de esta empresa.

El alcalde le notificó a la Madre que tenía una orden de captura del Inspector 3º  de Manizales, Miguel Jaramillo. Ella le respondió que ella misma se entendería con Jaramillo y que le pondría la queja de lo que le estaba pasando al gobernador de Caldas, Daniel Gutiérrez. Aseguró que no se robó a la niña María Alicia, que su padre Roberto Yepes se la regaló por la imposibilidad económica que él tenía para mantenerla; por eso se la llevó al convento de La Paila.

El sacerdote Marulanda le expresó a la Madre que él la conoció en Medellín, que el arzobispo de Medellín (de apellido Caicedo) había prohibido a sus sacerdotes darle comunión a ella si seguía vistiendo esos hábitos. Luego los agentes de policía 528 y 536, naturales de Amaga (Antioquia), dijeron que ella es natural de este pueblo, que era una “ambulante sin oficio” y “una mujer mala”.

La niña fue devuelta con su padre; y al día siguiente las capturadas fueron remitidas a Manizales, en donde fueron encarceladas.

El 17 de julio siguiente El Diario informó que desde hacía meses las autoridades eclesiásticas le habían ordenado al inspector 2º municipal Vicente Abad que despojara a la Madre de sus hábitos de religiosa, pero él desobedeció y dejó a la monja “en libertad de ir y venir con su toca negra y sus faldas blancas de paño ordinario”.

Anotó que la Madre había fijado su convento en La Paila y que allí iba el sacerdote de Zarzal (municipio del Valle del Cauca) a oficiar misa; por esta razón el obispo de Cali lo expulso de la parroquia.

Foto de hsbnoticias.com/

La Madre Anatolia siguió ocupando las páginas de los diarios, alimentando su leyenda. En el blog egoístamentemio Patricia Lara escribe que su tía fue llevada al convento, cuando estaba en Manizales, y que jamás se supo de su suerte. Marcela Salazar, en ese mismo blog, comenta (octubre 2 de 2018) que le preguntó a su mamá sobre esta religiosa, y ella le narró que la conoció “y que por encima se le veía su aspecto de hombre, que ese lugar era muy desagradable, ella estaba muy pequeña y que fue a acompañar a una señora a llevarle algo a la madre Anatolia, me dijo que ella salió corriendo de allí apenas vio el aspecto tan negativo que tenía la dichosa monja, también me comentó que en ese tiempo se supo de los abortos que les provocaba a las niñas que entraban a ese convento y a quienes ella misma embarazaba y que les amenazaba para que no dijeran nada hasta que una de ellas se atrevió a hablar (sic)”.

El mito alrededor de esta mujer llevó a ser un montaje teatral. El periódico Textos, del Festival Internacional de Teatro de Manizales (no. 21, septiembre de 1984) informó que en el VI Festival el grupo Teatro Escuela Sátira TES (o Teatro Escuela Seminario) presentó la obra El Místico Burdel, con dramaturgia y dirección de Néstor Gustavo Díaz. La obra es un documento sobre la leyenda que produjo Anatolia Mesa Lotero, y que el autor y el grupo escenificaron “después de muchos años de investigación”. Narra la persecución de que fuera víctima, por parte del clero , esta religiosa, de quien se dice que fue prostituta y tuvo una hija, antes de ser religiosa.

Sábado, 7 de diciembre de 2019. Sara Quintero. UmCentral

Avisos de ayer

Aviso La Voz de Caldas

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

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