Ratero

Llega diciembre con sus delincuentes

La Voz de Caldas: 1926-2019

Los primeros días de diciembre de 1926 han dejado varios hechos de orden público, veamos algunos:

Una puñalada en todo el corazón

No se pasa una semana sin que tengamos que lamentar trágico sucesos de sangre y muertes ocurridas de manera violenta. El vicio, los excesos del licor, los desbordes de la concupiscencia, son los fatídicos brazos, con que la muerte siempre en acecho, corta de un tajo las existencias.

José Serna y Luis Henao estuvieron jugando durante la noche del sábado algunas horas, quedando al fin con diferencias, pues Henao quedó deudor de Serna, en treinta centavos. Hasta aquí lo que se dice y se sabe de más seguro; pero nadie se aventurará a significar que éste hubiera sido solamente el móvil de la tragedia que vamos a narrar, ya que son tan variados los malos sentimientos que se guardan en el corazón de las gentes del hampa oscura.

Como a eso de las seis y media de la tarde de ayer (5 diciembre), en el barrio de Arenales que queda al sur de la ciudad, José Serna, vio cómo se aproximaba hacia él, Luis Henao, su compañero de juego y sin cruzamiento de palabras, se le fue puñal en mano; éste se tropezó y cayó cerca de una zanja y en el mismo sitio Serna le dio una tremenda puñalada, en pleno corazón que le ocasionó la muerte pocos momentos después. La policía aprendió al delincuente y adelanta a las correspondientes investigaciones”.

Desde Belalcázar

El 5 de diciembre de 1926 llegó un telegrama a LA VOZ DE CALDAS que denuncia:

“Cuadrilla asaltó, penetró furtivamente tienda Guillermo Reyes en Cristalina barrio de la población. A vecino trató impedir robo, propináronle tres balazos a quemarropa. Alcalde empeñase en negar ante Gobernación hechos elocuentes y que probaremos llegada hora.

Chepeláez, Antonio J. Zapata”.

Luego, asegura el diario de la tarde que son sumamente graves “las noticias que llegan diariamente de la ciudad relativa a la falange malhechores que se ha establecido en toda la cordillera, desde La Virginia hasta Anserma y hasta Belén de Umbría”. Dice que “los viajeros son víctimas de asaltos continuos a mano armada por los forajidos de aquellas montañas”.

Y aconseja al Gobernador de Caldas para que designe un cordón de policía que desaloje a estos bandidos. “Y ante todos lo excitamos a que abandone esa actitud que ha asumido limitándose a preguntar a los alcaldes si son verdad las noticias o no lo son y satisfaciéndose con las respuestas negativas de estos, pues debe advertirse que quienes último saben estas cuestiones son los alcaldes”.

Robo en las galerías

“El viernes se quedaron agazapados quién sabe en qué lugar de las galerías uno o varios rateros, que hicieron su agosto en los puestos de ventas de granos. No se quedó un solo puesto donde no hubieran metido en la mano; aquí manteca, allí chocolate en pasta; cocos en otra parte… Los vendedores de la galería se quejan de la poca vigilancia que existe allí, pues cuatro o seis agentes que dedican para el oficio, son insuficientes”.

Sin gasto, sin hurto

Aunque no es un hecho de orden público, esta noticia hizo reflexionar a los lectores sobre la ironía de la vida, pues no siempre los ladrones nos quitan el dinero. Leamos la noticia.

“Don Dionisio Ángel es un rico propietario de Palestina, que vive a inmediaciones de La Manuelita; acostumbra don Dionisio, mantener gruesas sumas de dinero guardadas en su baúl, ya porque las necesita para los pagos de los trabajadores, ya para para que permanezcan bajo su inmediata tutela. Pero véase de qué manera desaparecen los dineros sin gastarlos, y sin que una mano criminosa se los hurte. Don Dionisio, abrió el baúl en un día de esta semana; fumaba en ese momento un cigarrillo, y no se dio cuenta de que una mínima chispa cayó sobre un filamento de la jíquera en que se contenía el dinero. Pasaron las horas y acaeció lo que debía suceder: se quemó la jíquera y su precioso contenido, quedando solamente unas monedas de oro. En este caso, único, especialísimo falla, indiscutiblemente la teoría que tanto admira cuando se es estudiante de física y que dice que la materia es indestructible. Y sino, que lo digan los tres mil quinientos pesos oro que se le quemaron a don Dionisio”.

Sobre vagos y rateros

El alcalde Manizales, José Manuel Gutiérrez, levantó el decreto 22. Sostiene que para mejorar el cumplimiento del decreto 1863, sobre vagancia y ratería, la Inspección 1ª municipal abrirá un libro conforme el modelo que le dará la Alcaldía, para registrar a infractores por vagancia y ratería.

Ordena que diariamente todos los inspectores deben pasar a la Inspección 1ª la lista de quienes hayan sido condenados por delitos contra la propiedad. Que esta Inspección debe “gestionar la remisión de los condenados a las colonias penales”.

Igualmente ordena que “todos los individuos sorprendidos en la calle en raterías serán conducidos por la policía a cualquiera de las inspecciones de policía y allí serán condenados directamente”.

Anota que la remisión de los condenados a las colonias penales será por conducto de la Secretaría de Gobierno.

Lunes, 6 de diciembre de 1926.  La Voz de Caldas

El progreso

Imagen del portal pagina3.mx/

El texto Progreso y delincuencia:mecanismos de control social en Manizales (Colombia), c. 1910-1940, de Miguel Antonio Suárez Araméndix, Edwin Andrés Monsalvo Mendoza y  Sebastián Martínez Botero, sostiene que el progreso trajo el crecimiento demográfico de la ciudad, y muchas preocupaciones. Eudoro Galarza Ossa, director de LA VOZ DE CALDAS, manifestó su intranquilidad por dicha migración, “cuestión que para él no solo generaba un problema social (¿Dónde pueden vivir? ¿Qué costumbres tienen? ¿Dónde pueden trabajar?), sino que ocasionaba un desbalance en la oferta y la demanda de la ciudad”.

Con los foráneos crecieron los actos delictivos. Dice la investigación que en 1913 Manizales tenía 33.251 habitantes y 129 prisioneros. “Una década después con una población de 51.838 habitantes la cifra alcanzó los 4.199 prisioneros. Es decir, que la cifra de delincuentes aumentó proporcionalmente más que la de la población”. Los delitos que más impactaban eran los de robo y hurto, “que tanto complicaban la tranquilidad de la ciudad y hacían temer a los vecinos por sus pertenencias, ya que la mayoría de hurtos involucraban a más de un delincuente y a veces actuaban en bandas de malhechores.

Ampliar más información en 

Robo en la joyería Pulgarín

Jueves, 5 de diciembre de 2019. Dalila Orrego Zuluaga. UmCentral

Avisos de ayer

Aviso La Voz de Caldas

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

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