incendio manizales 1925

Manizales vuelve a arder

La Voz de Caldas: 1926-2019
Incendio Manizales
Manizales destruida por el incendio de 1926. Foto tomada del blog Desde el corredor de la ilusión.

Manizales volvió a vivir la amenaza de los incendios. El 10 de noviembre se presentaron dos conflagraciones en la ciudad. La primera ocurrió en la fábrica de velas La Campana; la segunda en el café Felixerre.

Sobre la primera se informó que ocurrió en la fábrica de los señores Gómez Hermanos, a unos tres kilómetros de la ciudad, hacia la Avenida Cervantes (hoy Santander), “cerca de las trilladoras de la Argentina y del Porvenir”. Dice LA VOZ que a la una de la madrugada fue anunciado el incendio al cuerpo de Bomberos, los bomberos “no pudieron bajar al campo del siniestro a causa de la gran pendiente, pero entonces los bomberos, comandados por el segundo jefe don Ernesto Arias Mejía, pues el primer jefe, señor Roberto Zuluaga, estaba ausente; bajaron los demás elementos y con ellos trabajaron con verdadera heroicidad. Cuando llegaron hacía por lo menos una hora estaba ardiendo el edificio”.

Por esta situación los bomberos se limitaron a salvar el depósito de la parafina que no había empezado todavía a arder. “Rompieron los muros con las armas que llevaban y penetraron al interior. Sacaron cuarenta bultos de parafina y los arrojaron al agua. Cerca, como se sabe, hay una gran quebrada, llamada de Olivares. Los bomberos continuaron su formidable lucha y a ella gracias evitaron que se incendiara otro depósito de parafina que contenía seiscientos bultos de parafina, según dice el Gerente de la Fábrica, por valor de $30.000. Parece que la parafina que se arrojó al agua no se pierde es decir, puede ser utilizada en la fábrica.

Tres familias pobres que vivían allí quedaron reducidas a la miseria, pues se les quemó todo cuanto tenían.

En total se quemó todo el edificio antiguo. Los bomberos para aislar el fuego destruyeron catorce metros, arrojando al agua los escombros”.

Los motivos del incendio se desconocen. “Unos dicen que empezó por la chimenea de la fábrica. Otros afirman que cerca del horno habían dejado una cantidad de basura y con el huracán que hizo a la medianoche algunas partículas de ésta fueron arrastradas hasta el horno, ocasionando de esta manera el incendio. Los que sostienen esto dicen que si el incendio hubiera empezado por la chimenea se hubiera visto con tiempo de avisar a los bomberos más oportunamente y por consiguiente éstos hubieran prestado mejor servicio evitando que se propagara al edificio antiguo.

A las seis de la mañana quedó dominado.

Hubo un joven, el señor Emilio Villegas, miembro del Cuerpo de Bomberos, a quien la policía tuvo que transportar a la ciudad en gravísimo estado de salud. Este joven tenía gripa y como se mojó por la lluvia se le desarrolló una fuerte hemorragia”.

Segundo incendio se desarrolló a  dos cuadras de las oficinas de LA VOZ DE CALDAS, en el café Felixerre. “El edificio que ocupaba este café es de propiedad de don Jaime, quien tiene en la esquina sus almacenes y en el interior las habitaciones doña Matilde Jaramillo v. de Echeverri. El edificio contiguo es el de don Roberto Vélez, quien allí vive con su familia”.

Llegaron al sitio del siniestro el comandante Jesús Correa Uribe y los bomberos “equipados convenientemente con sus carros, sus escaleras y sus mangueras pero de qué servía todo esto si no había agua en el acueducto. El Concejo municipal de Manizales es digno de la reprobación pública como lo aconsejamos en el incendio de marzo. Mantienen la ciudad abandonada. Deja transcurrir largos y largos días sin el elemento único poderoso contra la llamas”.

Tuvieron pérdidas el almacén de Ángel Hermanos, la casa de doña Matilde Jaramillo viuda de Echeverri; el café Felixerre, lugar donde empezó el incendio. “La dominación del incendio ocurrió a las 10 de la mañana”.

Al parecer la conflagración fue causada por un cortocircuito en el café Felixerre. Resultaron algunos heridos del Cuerpo de Bomberos, entre ellos Augusto Ramírez y Antonio Gutiérrez, no de gravedad. No faltaron los rateros,”estas plagas sociales que se aprovechan de los momentos de angustia y de pavor, para robar con cínico descaro. Nosotros vimos como el doctor Carlos Arturo Jaramillo abofeteó uno frente a nuestras oficinas porque se guardó un paquete; y supimos que otro que hizo frente a la Policía en la esquina del Banco del Ruiz y que fue rendido a plan; y de otro a quien prendieron con un montón de objetos, tres cuadras más abajo, a lindes de la manga, y a quien le dispararon sin herirlo. La policía castigó con toda severidad a los rateros y condujo a la cárcel a once de estas unidades”.

Miércoles, 10 de noviembre de 1926.  La Voz de Caldas

Arde

Estos incendios generaron mucho pánico en la ciudad, pues venían de tres de grandes proporciones: el primero ocurrió en 1922, el segundo en 1925 y fue el más devastador pues destruyó todo el centro de la ciudad menos la Catedral; el tercero ocurrió en marzo de 1926 y acabó con la Catedral y otros edificios que se habían salvado de los dos incendios anteriores.

Estos incendios en la fábrica de velas La Campana, situada en la calle 14, entre las carreras 10 y 11 y en el café Felixerre llenaron de pánico a los lugareños. El café Felixerre estaba recién inaugurado, su propietario era Félix Restrepo, un medellinense que hizo parte del grupo de productores del documental Manizales City, presentado 1925 (dato tomado del documento La vida urbana en las ciudades fílmicas colombianas de los años veinte, de Óscar Iván Salazar Arenas).

Domingo, 10 de noviembre de 2019. UmCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

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