Río Otún

La tragedia del Otún de 1926

La Voz de Caldas: 1926-2019

“La catástrofe del Otún 

Veintiún muertos. Los heridos. Habitaciónes sepultadas. Niños de diez meses son sacados vivos del lugar de la tragedia. 

Esta mañana al llegar a las oficinas fuimos informados por teléfono y de manera muy abstracta, que había ocurrido en el Otún, cerca al puente del Ferrocarril, una catástrofe ocasionada por un gran derrumbe que se había ido. No decían más las comunicaciones”.

Así inició la información de LA VOZ DE CALDAS que dio cuenta de esta tragedia que enlutó a Pereira y Santarrosa (municipios en aquel entonces pertenencientes a Caldas). Los periodistas de LA VOZ se dirigieron a la oficina de Eduardo Trujilloy desde allí llamaron a Alejandro Gómez, residente en Pereira, quien les dijo que antes de entrar al puente del Ferrocattil de Caldas, sobre el río Otún, se fue anoche (entre las 9:30 y 10:30 de la noche) un barranco que cubrió varias casas y formo una represa en el río. La represa y la tierra cubrieron a las personas que a esa hora dormían.  Se habían sacado 21 cadáveres humanos y se habían atendido más de 40 heridos. Se calcula que estas casas vivían cerca de 160 80 personas. Eran casas de personas humildes y algunas viviendas eran “de la vida alegre” por lo que se cree que entre las víctimas hallan personas conocidas.

LA VOZ fue a la Oficina Telegràfica y allí vio al gobernador hablando por teléfono con el alcalde de Pereira. El Gobernandor les dijo a los periodistas: “El derrumbe es de unos doce mil  metros cúbicos” y que se demoraría unos 15 días para sacarlo.

Un telegrama de Víctor M. Giraldo a la gerencia del Ferrocarril, informa que entre 35 y 40 casas fueron destruidas y que “perecieron unas 150 personas”, otras fuentes calculan los muertos en 60.

José Tejada Córdoba envió un telegrama informando que las casas arrasadas fueron 62 y que a las 12 del mediodía fueron sepultados 21 cuerpos en el cementerio de Pereira: 12 niños, 5 mujeres y 4 hombres. Que personas de Santarrosa y Pereira asistieron a las honras fúnebres, que la actividad comercial de Pereira está paralizada.

LA VOZ averiguó que el puente ni el camino de herradura sufrieron daños. Y por teléfono Eduardo Trujillo concluyó que se quedarán cadáveres sin rescatar; Roberto Marulanda, también por vía telefónica, dijo que hay 16 heridos hospitalizados y 30 que fueron dados de alta. Que las casas destruidas fueron 31 y que el alcalde de Pereira había ordenado desde días antes que desocuparan porque estaban en la vía pública.

Por último LA VOZ convocó a una junta de caballeros para recolectar fondos a favor de los damnificados. Esta junta la conforman Gerardo Arias Mejía, Roberto Velez y Gabriel Jaramillo B.

Miércoles, 2 de noviembre de 1926. La Voz de Caldas

Huellas del Tigre

El río Otún es nace en la Laguna del Otún, y desemboca en el río Cauca. Atraviesa a la ciudad de Pereira y establece límites con los municipios de Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal (tanto Pereira como Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal pertenecían al departamento de Caldas; pero desde 1966 integran el departamento de Risaralda).

En el texto Anotaciones para la historia de Pereira (periódico el Diario, de Pereira, 29 de agosto de 1964) se cuenta que el 2 de noviembre de 1926 estaba el teatro Caldas (en Pereira) lleno de público viendo cine mudo, cuando se observó un gran movimiento y todo el mundo se fue a la calle. Esa gente se enteró que había ocurrido una tragedia en el río Otún, más abajo del puente del Ferrocarril, que a la ciudad habían llegado personas con varios muertos.
“Inmediatamente todos los cineastas corrieron hacia el lugar de la tragedia y pudieron observar desde el alto, en donde hoy queda la fábrica de cervezas Bavaria, las gentes que alumbraban con velas y con faroles aquel lugar.

Cuando bajaron al sitio, cerca del puente Mosquera, gritaron unos que el río estaba represado y que ya se iba a venir la borrasca encima. Todos a una se volvieron hacia el alto, con miedo de que en verdad el río estuviera detenido y que apenas se llevara por delante el obstáculo se viniera sobre ellos y los arrasara en sus ondas”.

La policía y el público sacaron entre los escombros muchos muertos y heridos. “Los primeros eran llevados al Centro Obrero que funcionaba en la calle 11 esquina con la carrera 8ª, y los segundos al hospital San Jorge”; al amanecer había tirados en el salón Obrero “como veintisiete cadáveres entre mujeres y niños”.
Dice este texto que los muertos “pasaron de cuarenta los que fueron enterrados en el cementerio católico pues la búsqueda de los cadáveres siguió de allí en adelante pero no se pudo precisar, cuántos más se encontraron. Tampoco se sabe el número de los que quedaron enterrados allí, debajo de las tierras enormes y que hubo que echarles tierra, porque fue imposible sacarlos”.

Dice que del puente del Ferrocarril para abajo, en la margen izquierda del río, las gentes pobres venían construyendo pequeñas viviendas. Aquello se llamaba las “huellas del tigre”. El día de la tragedia ya casi todos dormían.

Domingo, 4 de noviembre de 2019. María José Rubio. UmCentral 

Avisos de ayer

Aviso Camargo

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

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