Horacio Agudelo González

Horacio: el profesor de música inclusiva en Manizales

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Horacio Agudelo González
“Mis alumnos son estrellas que tienen luz propia y hay que hacerlas brillar de alguna forma”. Foto: Ángela Marcela Álvarez.

En uno de los salones de la Institución Educativa Integrada Villa del Pilar enseña Horacio Agudelo González. En medio de cuatro paredes azules que iluminan el espacio, de un montón de sillas desorganizadas, un collage de recortes de periódicos, diplomas y reconocimientos pegados en la entrada y dibujos e imágenes de notas musicales, este hombre hace que todas las semanas ese espacio se llene de música. De melodías creadas por las voces y las manos de niños con alguna discapacidad física, cognitiva, motora o sensorial.

“Son estrellas”, dice Horacio de sus alumnos, a quienes les enseña música hace cuatro años. A los 12 años descubrió su talento, luego de unas clases de guitarra cerca al barrio Fundadores. Actualmente puede interpretar 16 instrumentos. Ha dedicado toda su carrera como músico a la docencia. 

Horacio es un hombre joven. Viste con tenis de lona, una camiseta de rayas y jeans. Sentado, en medio del salón, acomoda un pie sobre una rodilla y, mientras habla, juega constantemente con sus cordones y se acomoda el marco de sus gafas. 

Cuenta que el camino que lo llevó hasta el sitio en donde está ahora estuvo lleno de casualidades. Encontró su talento para la música por curiosidad y  su vocación para la docencia por accidente, pues luego de empezar a dar clases de folclor en la Universidad de Caldas, se dio cuenta que le gustaba. De allí lo trasladaron a La Dorada, al barrio Las Ferias; después volvió a Manizales a enseñar en un colegio rural de Bajo Tablazo. Allí creó una banda y lograron participar en el Festival del Bambuco, en el Mono Núñez e incluso ir a México. De ahí pasó a la institución en la que trabaja actualmente. 

En una habitación al fondo del salón guarda todos los instrumentos: bajos, guitarras, platillos, panderetas, flautas, baquetas, etc. Porque, además de ser profesor, es el coordinador de los eventos artísticos de la Secretaría de Educación. Además ha sido reconocido varias veces por el Ministerio de Educación por su trabajo con niños en condición de discapacidad, fue cofundador de la agrupación Ensamble Cruzao, hace parte de los ganadores del Programa Departamental de Estímulos para el Arte y la Cultura y ha ganado numerosas competencias departamentales con sus alumnos.

Música en el colegio Villa del Pilar.
Horacio trabaja con los instrumentos de la institución, en el salón de música. Foto: Ángela Marcela Álvarez.

¿Cuál considera que es la meta de enseñarle música a los niños en condición de discapacidad?

“Para mí la meta no son resultados musicales. Es sensibilizarlos, trabajar la percepción, el desarrollo motriz y, muy importante, que se sientan reconocidos en un grupo. Sabemos que esta población es rechazada por la sociedad. Incluso, algunos de sus compañeros lo hacen. Entonces, si yo los tengo dentro de un grupo musical y ellos se sienten importantes, ese es el mejor logro, independientemente de que toquen mucho o poco”.

¿Cómo le enseña a un niño ciego o sordo?

“Me encanta trabajar con niños invidentes porque son súper sensibles auditivamente. Ellos le dan la mano a uno y ya saben cuál es la masa corporal, hasta le calculan la edad [risas] ¡Es increíble! Ellos desarrollan el oído más que nosotros que nos vemos ´normales´. Es espectacular trabajar con ellos. Con los de la parte auditiva es algo complicado pero no imposible. En esos casos yo utilizo patrones muy musicales. Por ejemplo, el bajo eléctrico es un instrumento que genera muchas vibraciones, entonces los ubico cerca al amplificador y ellos sienten las vibraciones a través del piso, que viajan por todo el cuerpo hasta el sistema óseo”.

Horacio cree que en la vida se debe trabajar por quienes lo necesitan. “Es hacer lo que nos toca y un poquito más”. 

¿Cómo considera que le ayuda la música a los niños con alguna discapacidad?

“En un ensamble musical algunos dependemos de otros, las melodías o el ritmo. Si hacemos una analogía, esa es la vida. Genera valores como el trabajo en equipo. También ayuda a estar atento, a escuchar a los demás, a ser responsables y disciplinados. Esos valores los da el deporte, la música o cualquier otro arte”. 

Cuando le preguntamos por alguna anécdota con sus alumnos, se queda un momento pensativo. Juguetea un poco con sus zapatos y mira hacia el techo. De repente, se le empieza a dibujar una sonrisa y sus ojos se iluminan mientras responde:

“El año pasado fuimos a Cartagena a un festival nacional con muchachos de esta institución. Ellos no conocían el mar, ni habían montado en avión. Me acuerdo que una invidente me preguntaba que si ella al meter el pie al mar se hundía como en una piscina [risas], así que nos tocó explicarle. Era muy espectacular llevarla al mar, pero a la vez una responsabilidad muy grande, por eso había una persona que estaba pendiente de ella. Yo no miraba el agua si no que miraba la playa para estar cuidando a los chicos. La niña empezó a tantear, cuando vio que no había ningún inconveniente, se tiraba y nadaba mejor que la persona que llevé para que la ayudara”.

Horacio tiene cuatro hijos y todos heredaron su talento musical. Tres de ellos están involucrados en su mundo. Su hija mayor, de 11 años, conocida como “la niña orquesta”, es capaz de interpretar varios instrumentos a la vez. “Toca el teclado con las manos, con el pie derecho hace percusión al cajón, con el izquierdo toca el pedal para la pandereta y a veces también saca la melódica y hace mil cosas. Además de todo, canta”.

Este profesor proviene de una familia muy cercana al campo de la salud. Su hermana es jefe de enfermería y su esposa es médica pediatra. Entre él y su mujer han realizado diferentes estudios sobre cómo actúa la música en el cerebro de niños en condición de discapacidad. 

Sobre la unión entre la medicina y la música, y lo que han descubierto en sus investigaciones, ¿cómo ha cambiado su método de enseñanza?

“Es muy importante que todos los niños, no solo los de inclusión, tengan la oportunidad de entrenarse a través de la música. La sinapsis musical y las conexiones entre neuronas se estimulan al tocar un instrumento. Eso hace que se desarrollen las inteligencias múltiples, sobre todo la inteligencia espacio-temporal. Hay estudios en los que hacen el análisis con jóvenes que no han tenido contacto musical y con otros que sí. Les ha ido mejor a los estudiantes con experiencias musicales, por eso enseñarla desde los primeros años genera mejor educación”.

Para usted, ¿qué significan sus alumnos?

“Son estrellas que tienen una luz propia y hay que hacerlas brillar de alguna forma”.

Horacio Agudelo González
Horacio Agudelo en su clase de música. Foto Ángela Marcela Álvarez

PERIODISTAS: Ángela Marcela Álvarez e Isabela Saldarriaga.

En el siguiente video encontrará más detalles del recorrido musical de Horacio Agudelo González, el profesor que enseña música a estudiantes en condición de discapacidad. El docente fue reconocido en el programa departamental Estímulos Caldas 2019 para el arte y la cultura por su trabajo formativo en música.

 

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