niño envenenado

Muere un niño envenenado

La Voz de Caldas: 1926-2019

A fines de la semana pasada Ángela Valencia, del barrio La Cuchilla, mandó a su pequeño hijo Alberto, de unos 8 o 9 años de edad, a comprar unas pastillas de licor Vaswient  a una tienda vecina, de un señor llamado Isidro.

El niño compró las pastas, el tendero le dio como adelanto un confite que devoró enseguida. Después resolvió comerse una pasta de licor, creyendo que es también de azúcar, como el confite que le había dado el tendero como adehala.

Pero después empezó a hacer los naturales síntomas de envenenamiento y estuvo entre  la vida y la muerte durante toda la semana hasta que ayer dejó de existir.

Miércoles, 22 de septiembre de 1926. La Voz de Caldas

Niños sin protección

niño envenenado
Imagen tomada de freepik.es

La Cuchilla, actualmente considerada un vereda, está ubicada al norte de Manizales. Fue la trocha por donde entraron los colonizadores a la ciudad.

Por otra parte, en esa época, no existía una organización estatal como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que protegiera a los niños. Los síntomas de intoxicación pueden ser confusión, vómitos, convulsiones, respiración, piel pálida, hipotermia (baja temperatura corporal) y desmayos. La palabra adehala hace referencia a una frase muy utilizada en la época, que significaba regalo o en palabras más antioqueñas “encima”.

Lunes, 23 de septiembre de 1926. Mateo Peláez. UmCentral

Avisos de ayer

victor enrique

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *