La Nave de Papel: diez años celebrando la poesía

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Diez años celebrando la poesía, así la fundación cultural La Nave de Papel  llevó a cabo el X Festival Internacional de Poesía Manizales. Desde el lunes 12 hasta el jueves 15 de agosto, las casas de cultura, colegios, espacios públicos, bibliotecas y municipios estuvieron con actividades para todas las edades, que tenían como eje central este género lírico. Los países invitados fueron Venezuela, Suiza, Alemania, Argentina, Estados Unidos y Francia.

Carlos Mario Uribe, organizador del evento, afirmó que la preocupación del Festival se centró en tres conceptos principales. El primero fue diversidad, la cual se entrelazó en temas como política, cultura e idiomas.  El segundo fue cultura, y su eje fue la labor de las bibliotecas como medio de circulación de las literaturas étnicas; y el tercero fue territorio, enfocado al acercamiento a los reclusos de la cárcel de mujeres y varones y a los habitantes de los barrios populares. “Queremos que el Festival llegue a la comunidad”. 

Alrededor de la poesía se potenciaron otros lenguajes del arte, por ejemplo, los conciertos como Polisemia Internacional, entre otros, con el objetivo de mostrar medios alternos para expresar poesía. 

Para el próximo año, bajo el marco de los conceptos manejados en esta versión, la Fundación espera desplegar una red de apoyo para que personas con discapacidad también puedan disfrutar del Festival. 

Instragram de esperanza a la poesía

Después de varias décadas de olvido y gracias a redes sociales, miles de jóvenes encontraron la manera de difundir la poesía fuera de los recintos. Esta nueva poesía se la vive entre post de Instagram, fotografías publicadas de versos tatuados en cuerpos jóvenes y editoriales hambrientas de estos novicios llenos de ideas modernas. 

No son youtubers, influencers o creadores de videos Vine. Son poetas que buscan posicionar sus versos en medio de memes, videos graciosos y tutoriales de belleza. 

Ya en el 2015 se avecinaba una de las revoluciones más importantes: la ciberpoesía llegaría a Instagram como un gesto vanguardista del diálogo entre la red social y el usuario con sus hipertextos, imágenes conceptuales y animaciones.  Pero para los poetas tradicionales -los que se vanaglorian de su talento para declamar y extraer esa esencia de las cosas que nos rodean y que se atribuyen el don de la sensibilidad- esta nueva forma de expresión lírica les parece poco relevante.

Aseguran no saber qué contenido se publica en redes y por eso no opinan si es buena o mala. La realidad, sin embargo, es que este nuevo movimiento podría poner freno a la extinción de la poesía como la conocemos.  En países como Estados Unidos el consumo de poemas aumentó en un 21% gracias a esta nueva oportunidad de difusión. 

La poetisa Fátima Vélez, ganadora del Premio Nacional de Poesía de la ciudad de Bogotá, señala que es importante que la poesía salga de los formatos tradicionales, “para que así pueda atraer más”. Además, reconoce que la poesía “tan solemne” es aburrida para las nuevas generaciones, así que, sin importar el medio en el que esté publicada “lo más importante es que la tradición de leer poesía no se pierda”. 

Ahora bien, ¿por qué la poesía y no otro género literario? La brevedad de sus versos, la diversidad de sus estrofas y en algunos casos la sencillez de su lenguaje hace que encaje perfectamente con la lectura horizontal, básica, rápida y explícita de las redes sociales. 

Mas para la escritora de poesía contemporánea en Colombia y experta en el género, Irma Cristina Cardona, el hecho de que se clasifiquen estos versos como libres, no los exime de seguir algunas reglas y técnicas. Solo así dejan de ser “simples frases cursis o de autoayuda” pues “no todos los versos son poesía”. 

Nacimiento de los instapoetas 

La aparición de Rupi Kaur, poeta canadiense de 25 años y pionera de la difusión de poesía en Instagram (tiene más de 3 millones de seguidores en su cuenta), marcó el inicio de la era de los Instapoetas. Estos son usuarios que utilizan sus perfiles en esta red social para publicar versos de su autoría. Algunos de ellos terminan en el formato tradicional de libro impreso por las editoriales más famosas del mundo o recopilados en bibliotecas de apps literarias.

En Manizales, el escritor y poeta Enrique Mejía, quien se ha hecho conocer como Lord Enrique, no se ha hecho esperar para pertenecer a esta generación innovadora. Aunque en la actualidad ha publicado ejemplares de sus obras Millennials y Romance en Víctor en plataformas interactivas como pathbooks, no olvida que todo su proceso creativo inició en su aún vigente página de Instagram.

Es una de sus preferidas para publicar versos, pues su formato es dinámico y le permite jugar para que estas palabras cargadas de emociones circulen en su perfil. Para él, Instagram “es una vitrina genial para el arte” para dar a conocer el talento de personas que están esperando a ser descubiertas. 

A pesar de los beneficios que les ha traído esta red social a los poetas juveniles, Lord Enrique no puede desconocer que la masificación de los versos que se publican a diario en las cuentas es, en algunas ocasiones, perjudicial para ellos mismos. “Hacer algo tan viral se puede prestar para hacer plagio; a veces no se le da crédito al autor”. Es por eso que manejar la página con cautela y tener claro el canal de comunicación entre el autor y el lector ayuda a regular la calidad y la cantidad del contenido de sus perfiles.

Una de las enseñanzas más fuertes que han dejado los poetas tradicionales a través de la historia es que el poema existe, si alguien lo lee. Por esta razón, los jóvenes buscan a su manera exponerse al público y así salvar de la oscuridad y el olvido esos versos escritos en papel y guardados en un cajón.

 

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