Escritores en busca de visibilidad en la Feria del Libro de Manizales

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Para algunos escritores manizaleños hace falta que la Feria del Libro haga visible los espacios que ellos pueden tener en este evento.  Sin embargo, resaltan la importancia que esta tiene para sus carreras, ya que sirve como plataforma para darlos a conocer en su profesión. Lo anterior se confirma con las declaraciones de Luis Miguel Gallego Sepúlveda, director ejecutivo del evento, quien aclara que para los regionales no hay apoyo económico.

Paula, la de Meridia

Paula Cuellar Soares y su novela. Foto Laura Alejandra García Tabares

Paula Cuellar Soares, docente del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional, descubrió que tenía un talento oculto. Nació en Palmira, pero se considera manizaleña porque ha pasado gran parte de su vida en esta ciudad. El domingo 18 de agosto en el marco de La Feria del Libro hizo el lanzamiento de su primer manuscrito, en el que la imaginación de la autora se mezcla con su personalidad. Empezó a escribir su novela Descubriendo a Meridia hace cinco años. Viene de una familia donde la ciencia predomina, por lo que haber escrito este libro representa para ella romper con una constante y descubrir que tenía cosas nuevas por aportar. Según Cuellar “llegó un momento en el que no podía tener más los personajes en mi cabeza”. Aunque inicialmente no lo hizo porque quería publicar. Era solo una catarsis. 

Considera que La Feria del Libro debería hacer más visible los espacios que tiene para los escritores de la región. En su caso no recibió ninguna invitación formal a participar y tampoco se enteró de alguna convocatoria que tuvieran abierta. La información y el espacio que tuvo se dio gracias a que una persona la puso en contacto con los organizadores.

David, busca abrir espacios

David Kolkrabe en la Feria de 2018. Foto de su instragram

Lo anterior coincide con la opinión del escritor manizaleño David Kolkrabe (una de sus obras se llama El Mito de Roger). “El apoyo que la Feria del Libro nos presta a los escritores me parece que es importante, pero podría mejorar. Por ejemplo, yo estuve antes de que iniciara la Feria detrás de varios organizadores pidiéndoles espacio para presentar mi nueva novela. Lastimosamente no me lo dieron”.  También recuerda que el año pasado estuvo en la novena edición y la situación fue la misma. “Parece que si uno no tiene contactos es difícil que le abran espacios”.

Contrasta lo que ocurre aquí con lo que se da en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo). Según David Kolkrabe en la Filbo abren una convocatoria meses antes en la que invitan a los nuevos escritores para que den a conocer sus textos. 

Frente a esto Luis Miguel Gallego, director ejecutivo de la Feria, dice que “la mayoría de presentaciones de libro se hicieron mediante un formulario de google docs, el cual se envió a todas las personas interesadas”. Gallego añadió que se realizó una convocatoria por redes sociales para las personas que quisieran hacer presentaciones. Sin embargo, se revisaron los perfiles en Twitter, Facebook e Instagram y no aparecen publicaciones al respecto.

Alejandro, 4 obras

Sus primeros textos tienen mucho de él. Foto Juan Camilo Jaramillo

Otro de los escritores manizaleños es Alejandro Serna Marín. Él da cuenta de la importancia de espacios como la Feria del Libro. Tiene cuatro obras publicadas entre las cuales se destaca Un café en el infierno. Esta lo ha llevado a la Feria del Libro de Bogotá y también a la de Guadalajara en México. Expresa que aún está explorando géneros, aunque la novela negra es la que más le gusta por lo que se atreve a decir: “Hoy en día me considero un escritor de novela negra”. Se apasionó por esta cuando leyó La verdad sobre el caso Harry (del escritor suizo Joël Dicker)”. Allí descubrió que podía escribir “sin necesidad de matar a tanta gente”, sino jugando más con el suspenso.

Sus primeros libros, El amor no es como lo pintan y Vive mientras puedas fueron publicados con recursos propios. En medio de risas aclara que fue fruto de “la editorial bolsillo propio”.  Se encargó de la portada, la distribución y todo lo demás. El amor no es como lo pintan en la Feria del Libro del 2017 salió en la lista de los más vendidos y gracias a esto una editorial en Bogotá lo contactó para conocer su obra. Lo publicaron y se estrenó en la Filbo. Con ediciones Camelot publicó en España Un café en el infierno, que hace parte de la novela negra. 

“Que una editorial lo publique a uno es muy difícil”, afirma Alejandro Serna Marín. Foto Juan Camilo Jaramillo.

Sobre su primera participación en la Feria del Libro de Manizales afirma lo siguiente: “Al principio no sabía qué hacer para que me abrieran una presentación. Entonces contacté y le escribí a la productora a ver si me habría un espacio.  Me abrió uno hace tres años para presentar El amor no es como lo pintan. Cuenta que al año siguiente también logró gestionarlo para presentar La chica del sombrero. De allí le llegó la invitación por parte de la editorial española que le publicó su libro Un café en el infierno para participar en la Feria del Libro de Guadalajara.

Cree que la Feria del Libro de Manizales está creciendo y hacen falta nuevos espacios para los nuevos escritores ya que hay muchos jóvenes que están buscando darse a conocer, pero no han encontrado la oportunidad. Para él es importante que la Feria del Libro trascienda esa semana. Lo ideal es que se realizaran más eventos de este tipo y que los escritores de la región fueran contactados con más tiempo.  

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