Las pataditas del embarazo en la universidad

UMCentral

MANUELA BUITRAGO SERNA 

“Pobrecita, tan joven y embarazada”; “hasta ahí le llegó la carrera”; “¿y es que no sabía usar un condón?”; “se tiró la vida”. Estas y muchas frases más, son las que escuchamos a diario las mujeres que, aun siendo adolescentes, quedamos en embarazo en este país. 

El embarazo adolescente es considerado un problema de salud pública por el Observatorio del Bienestar de la Niñez, a causa de los efectos nocivos en la salud de la madre y el bebé. Entre estos se destacan las hemorragias graves, las infecciones, la hipertensión gestacional, los trastornos psicológicos y los abortos inseguros. 

Este, sin embargo, no fue el caso de María Fernanda Muñoz Rico. A sus 17 años se enteró de que sería mamá, incluso después de haber usado preservativo y haber ingerido una postday tras su relación sexual. “Estaba feliz. Siempre había querido tener un hijo joven, aunque me pasé un poquito – risas -, pero lo que más me preocupaba era mi familia”, afirma María Fernanda.

Sus padres pensaban que todavía era virgen y, debido al choque que les produjo la noticia, le dieron tres opciones: abandonar a su pareja, irse de la casa o abortar. La joven, quien actualmente tiene 19 años y una hija de once meses, después de un año de receso retomó sus estudios en Ingeniería Química en la Universidad Nacional. Ella manifiesta que la opción de interrumpir su embarazo estuvo presente hasta el momento de su primera ecografía, allí se arrepintió de aquella difícil decisión. “Me di cuenta de que era jugar con la vida, ya no de cualquier bebé, sino de un bebé que era mi hijo, alguien formado por mí”, concluye.

El Informe Perspectivas Internacionales en Salud Sexual calcula que en Colombia tienen lugar 400 mil abortos por año. 3.400 se efectúan de manera ilegal, dejando como saldo alrededor de 70 muertes de mujeres durante el mismo periodo de tiempo. 

Frente a esta problemática, Eugenia Serna Zuluaga, enfermera jefe encargada del programa de Promoción y Prevención de la Clínica Confamiliar Risaralda, asegura que un aborto ilegal vulnera tanto la vida del bebé como de la mujer. Además de la dignidad de la misma, quien suele recurrir a este método por falta de conocimiento y por la prontitud que representa. 

Ayudas

Miradas que se clavan como flechas en un vientre que ya sobresale, juicios, comentarios y murmullos, son tan solo unas de las situaciones que experimenta quien decide afrontar un embarazo estando en la universidad. Si a esto se suman el incremento del cansancio físico, la lucha emocional por mantener el equilibrio y los síntomas comunes del proceso gestacional, se debe contar como mínimo con un apoyo extra. Este, debería prestarse desde las oficinas de acompañamiento estudiantil presentes en cada institución de educación superior, y debe incluir atención pedagógica, psicológica y hasta la familiar. 

El desconocimiento por parte de los estudiantes sobre los servicios que ofrecen los entes educativos es uno de los principales obstáculos para acceder a una asistencia médica y a posibles auxilios económicos. Este fue el caso de Silvana Bustos Restrepo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales, quien solo hasta escuchar rumores de una ayuda que brindaba la entidad educativa, no tuvo la orientación respectiva por parte del departamento de Desarrollo Humano de dicha institución.

En vista de que el pago de la matrícula incluye un seguro que ampara situaciones específicas, como el embarazo en este caso, Silvana podrá ser acreedora de una renta por maternidad equivalente a $250.000 durante los primeros tres meses de vida de su bebé. “Jamás me imagine que la universidad brindara ese tipo de ayudas. Siento que es una bendición, más estando sola. Yo sigo trabajando y todo, pero el gasto que implica un bebé es inmenso”, sostiene Silvana. 

Por su parte, el Instituto Prestador de Salud (IPS) de la Universidad de Caldas, ofrece a sus estudiantes gestantes procesos de valoración. Parten desde el área ginecológica, hasta los servicios de citología, planificación e interrupción voluntaria del embarazo, como también de atención psicosocial. 

A pesar de que constitucionalmente no está expresamente consagrado un derecho que cobije a una mujer gestante que sea al mismo tiempo estudiante universitaria, Daniel Gutiérrez Hurtado, abogado de la Universidad de Caldas, afirma que desde la Constitución Política, por medio de la acción de tutela, podrían construirse varios argumentos para defender situaciones específicas durante y después del periodo gestacional, tales como el derecho a la dignidad humana, a la educación, al mínimo vital y a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC).

Todavía así, cargando el peso de la responsabilidad que implica crear otra vida, como madre y estudiante puedo asegurar que sentir repentinamente, en medio de una clase pataditas en el estómago – como una burbujeante sensación dentro de sí, similar a un aleteo de mariposas que parte desde el vientre -, genera que todo el trajín, el cansancio y la frustración se difuminen. Contrario a llenarme de miedo, me llena de valentía, porque, así como siete meses atrás, con 18 y en quinto semestre, no renuncié a mi bebé, tampoco renunciaré a mis sueños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *