Carolina Marín: pastelería y amor propio de una caldense

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Carolina Marín Ruiz no sabe en qué momento nació su gusto por la repostería, pero desde pequeña siempre fue la “ayudante de sus abuelitas” en la cocina. Es ingeniera de sistemas y telecomunicaciones de la Universidad de Manizales. Su mirada refleja la vanidad de la mujer. Es femenina y su tono de voz es dulce. Tiene trastorno de ansiedad y sufrió de agorafobia. Vende tortas desde que entró a su pregrado; creó la empresa Pastelerina, que la llevó a la fama en el 2015 cuando representó a Colombia en el Desafío de Buddy Latinoamérica, el concurso de pasteleros más importante del continente.

“Asumí que me había muerto”

El sonido se aisló, las cosas perdieron movimiento, las manos le crecieron mucho y todo el mundo se paralizó. Ese fue el efecto que hizo un moño de marihuana que Carolina ingirió cuando tenía 14 años, antes de una fiesta de 15 de una  de sus amigas. En plena celebración, empezó a sentirse extraña y supuso que estaba trabada.

Una semana después, tras someterse a un lavado gástrico para desintoxicarse, Carolina volvió a presentar síntomas parecidos a los del suceso; esta vez, sin ingerir nada. Este episodio se volvió recurrente. A los 19 años le diagnosticaron trastorno de pánico y agorafobia, que es el temor obsesivo y ataques de pánico por espacios abiertos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pastelerina

Pinceles, anilinas, fondant (pasta parecida a la plastilina pero comestible), moldes y  otros instrumentos acompañan a esta mujer en su apartamento, que adecuó para hornear, a diario, tortas, cupcakes, galletas y otras delicias. Es perfeccionista con los detalles y dice que cada producto tiene el estilo de Pastelerina.

Además, sus creaciones son especiales. Irónicamente, esta aficionada a la repostería fue diagnosticada con hipoglucemia desde los 15 años; por eso, decidió aprender a cocinar y hornear todo sin azúcar. Y aunque es ingeniera de profesión, Carolina está dedicada de tiempo completo a su empresa virtual Pastelerina.

Pastelería, amor propio y salud mental. Eso es lo que comparte esta mujer en sus redes sociales. “Es mi propósito en la vida -explica-, porque si mi experiencia les puede ayudar a otros (agorafóbicos y personas con trastorno de ansiedad) a hacer el camino más corto, maravilloso”. De igual forma, ella resalta que el objetivo de su participación en YouTube, Instagram y Facebook, es sembrar esperanza, pues esta fobia la llevó a encerrarse en su casa durante tres años. El nombre de su cuenta proviene de su nombre, Carolina, y de que se considera una mujer plus size o de tallas grandes que se ama tal y como es.

Buddy Latinoamérica

Carolina es la primera y única manizaleña que ha participado en la competencia de pasteleros más importante de Latinoamérica, el Desafío de Buddy, la competencia reunió a ocho reposteros de México, Brasil, Argentina y Colombia, quienes en cada episodio se enfrentaron a diferentes retos en los que pusieron a prueba sus habilidades y creatividad.

Un día, revisando redes sociales, se dio cuenta de que una de sus pasteleras favoritas, Alejandra Galeano, publicó que acababa de enviar el formulario para el Desafío de Buddy Latinoamérica. “Yo empecé a buscar en Google ese formato y no lo encontraba por ninguna parte. Después de dos días, no me aguanté y con mucha pena le pregunté a Alejandra que dónde lo había encontrado y ella me lo mandó al correo”. 

A los cuatro días de enviar el formulario, fue seleccionada para la segunda fase del concurso. Luego, presentó una entrevista para Discovery Home & Health (el canal realizador de esta producción). La gente que estaba en Bogotá iba a un estudio de televisión y los que estaban fuera, la hacían por Skype. A dicha prueba, pasaron 60 de 600 inscritos. 

Dos semanas después, Carolina recibió un correo en el que le comunicaban que había pasado a la última fase del casting. Tenía que viajar a Bogotá, estar en una cocina y preparar un postre al plato. Esa prueba de tres horas incluía una entrevista grabada, hacer un postre al plato y una preparación con ingredientes asignados; finalmente, debía simular hacerle una torta decorada a Bartolo, el hijo de Buddy Valastro (el pastelero más reconocido del mundo).

Al llegar a Manizales, un correo del concurso decía que no había sido elegida. Sorpresivamente, la contactaron y le dijeron que esa respuesta no era para ella y se habían equivocado. Un mes más tarde, recibió la noticia de que quedó elegida.

En el concurso

“Me dijeron que en un mes me iba a grabar a México durante 21 días y no le podía avisar a mis clientes que había pasado al Desafío de Buddy, ni que me iba a ir. Tenía que fingir que todo seguía igual”, mencionó Carolina.

El día de la grabación del cabezote para el programa, ella conoció la cocina. “Lloré de la emoción y fue muy impresionante, porque habían alrededor de 60 personas de la producción solo para grabar una escena mía”. Su perspectiva frente a la televisión cambió cuando, en una de las grabaciones del programa, sufrió un ataque de pánico y sus medicamentos no aparecían. Igualmente, porque la producción decía las acciones que desarrollaría cada participante, como un guion.

En la actualidad Pastelerina es una empresa reconocida en Manizales, al igual que su dueña. Ella no puede volver a participar en un Desafío de Buddy pero quisiera volver a intentarlo, aunque tiene un concepto totalmente distinto de la televisión,  para obtener mejores resultados y demostrar todo lo que ha aprendido a lo largo de los años. 

Carolina compitió en el Desafío de Buddy Latinoamérica (segunda temporada, 2015) con pasteleros de Brasil, Argentina y México. El reality fue ganado por la mexicana Daniela Garza. Foto Discovery Home & Health.

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