Un actor de Canarias en Manizales

La Voz de Caldas: 1926-2019

La Compañía Alta Comedia Mercedes Navarro trajo en su elenco al actor Juan Acosta Guión. LA VOZ DE CALDAS publicó una entrevista a este actor el 10 de agosto de 1926. Este es el texto:

“Conversaciones de teatro

Juan Acosta hace de primer actor en la compañía de Mercedes Navarro, alternando con Octavio Luzart. Es un actor elegante, hábil, ecuánime y tiene la rara propiedad (que parece una trivialidad) de saber manejar los trajes de la escena. Se muestra familiarizado con ellos. Es aplicado y modesto. Dos cualidades muy extraños en la vida de los camerinos, pero cuando se encuentra juntas, constituyen un seguro indicio de mérito artístico.

-Cuéntenos, Acosta-, le decimos una vez al encontrarnos en cordial reunión- su iniciación en la vida de teatro.

-La iniciación ni siquiera recordarla, con lo cual no quiero decir que me disgusta la vida del teatro, sino por las circunstancias que la precedieron. Estaba yo en México, de agente de algunas casas extranjeras, cuando estalló la revolución de Adolfo de la Huerta que me dejó sin oficio ni beneficio, y sin esperanza de lo uno ni de lo otro. Pocos días después un amigo me invitó a que ingresara en la compañía de María Teresa Montoya, la cual necesitaba un galán joven de buena figura. Yo acepté y a los pocos días hice mi estreno en Tampico como galán joven en Corazón Ciego de Martínez Sierra.

-¿Y se sintió usted bien en su trabajo y en su papel?

-En cuanto al trabajo le diré que sufrí mucho porque como no estaba acostumbrado a él me causó la mayor impresión. No tenía costumbre de oír el apuntador y me costó gran dificultad acostumbrarme a ello. Un mes entero estuve a tratamiento de bromuro. En cuanto al papel, el director de escena, que era julio Rodríguez, me dijo que me había encontrado bien.

-¿Y ya usted oye el apuntador?

-Aún me cuesta mucho trabajo. Cuando oigo sonar el tercer campanillazo para levantar el telón, bajo a decirle a mi compañero Leonis: cuídame.

-¿Cuando se ha sentido usted más satisfecho?

-Todavía no he experimentado la mayor satisfacción.

-¿Eh?

-Es muy sencillo. Figúrese que sólo hace dos años trabajo en el teatro. Además, las temporadas han sido muy apresuradas, tanto, que no dan tiempo de estudiar con perfección los papeles. Yo siento que puede dar más de lo que soy en la escena; reconozco mis defectos, pero por la razón anterior no habido tiempo de corregirlos.

-De modo que tampoco habrá tenido tiempo de matricularse en ninguna de las escuelas escénicas que están en la actualidad…

-Eso sí. Desde el primer momento me matriculé en la escuela moderna, en el arte natural, guardo guardándome bien de esos gestos de latiguillo y de esa escuela de capa y espada que tienen todavía en uso algunos cómicos.

-¿Y de sus propósitos qué puede usted decir?

-Aunque soy un decidido por el arte, le diré que mis propósitos al respeto son muy inciertos.

-¿Cómo es eso?

-No se asuste, amigo mío. El cine ha matado el teatro. Ya éste no ofrece perspectivas para hombres que, como yo, tienen una esposa para sostener. El público, tal vez con razón, desde la apreciación económica, prefiere dar treinta o cincuenta centavos para irse a cine a ver películas de puño y carrera, que irse a ver la representación de una alta comedia, de elegancia refinada, o del drama de intenso sentimiento. Y usted comprende que primero hay que vivir, vivir, subráyelo usted. El ideal fuera que pudiera combinarse la lucha por la existencia y el arte, pero cuando éste se presenta como un obstáculo para aquélla, con dolor del alma hay que abandonarlo, como se deja todo lo que constituye un estorbo, una dificultad para nuestra prosperidad económica, así sean las joyas de la gran duquesa Catalina de Rusia.

-Y de La Serpiente que se dará esta noche en su beneficio, ¿qué nos dice?

-Es una obra intensa, muy bonita, en la cual la señora Navarro hace una creación en su papel de Luciana.

-….

-Esta vida nómada tiene sus impresiones contradictorias. Vea usted. Hoy mismo he recibido dos cartas: una de un primo a quien quiero con toda el alma y de quien hacía mucho no sabía, como cuatro años, y que ahora me dice que está en Cuba. Se llama Felipe Acosta. Y la otra de mi hermana Lolita, desde mi bella e imponderable tierra de Canarias, que me cuenta que mi madre está achacosa y envejecida. Hace ocho años no la veo. Figurase usted la contrariedad que esto me ha causado…

Nos despedimos de Acosta llevando de él las mejores impresiones, como hombre de buen discernimiento, como caballero y como poseedor de un corazón nobilísimo.

Martes, 10 de agosto de 1926. La Voz de Caldas

Desde Canarias

Juan Acosta Guión, y su pasaporte de ingreso a México

La Compañía Alta Comedia Mercedes Navarro trajo entre su equipo de actores a grandes figuras del cine, la televisión y el teatro quienes, en ese entonces, agosto de 1926, eran apenas unos desconocidos. Uno de ellos fue Juan Acosta Guión.

Juan había nacido en Santa Cruz de La Palma (Canarias, España) el 21 de marzo de 1895. Siendo joven emigró a México y se dedicó al teatro. Hizo parte de importantes compañías de comedias, como las de María Teresa Montoya, María Álvarez de Burgos y Mercedes Navarro (con ellas recorrió América Central y Colombia).

Como actor recibió buenas críticas; luego lo hizo como director. Regreso a Canarias en 1934, con su esposa Adelina González, y allí trabajó en otros grupos de teatro. Años después regresó a Puebla de los Ángeles (México) en donde falleció.

Luego de presentarse por última vez en Manizales, con su obra La Serpiente, la Compañía Alta Comedia Mercedes Navarro se desplazó a Salamina. 

Sábado, 10 de agosto de 2019. UMCentral

 

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

 

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