Gerson el eléctrico

Caldas Página

Gerson Cortés Marulanda tiene 52 años. Lleva 40 trabajando. La mayor parte de su niñez la pasó en el campo, por allá en la vereda el Kilómetro 41, de Manizales.
Desde joven siempre le gustaron los carros. Empíricamente, aprendió todo lo que tiene que ver con su sistema eléctrico. Así se gana la vida en el taller que comenzó en los bajos de su casa. “Yo aprendí mi arte y siento que no tengo nada que envidiarle a ningún profesional”, afirma. Dice sentirse orgulloso de su oficio que le ha brindado el sustento, el de sus dos hijas y su esposa.

Ubicado en el Parque Liborio desde hace 15 años, don Gerson, como todos le dicen, tiene su centro eléctrico automotriz. Allí trabaja entre bobinas, alternadores, baterías y otros elementos que a simple vista, parecerían “chatarra”. Mucha gente lo busca por su buen trabajo; aunque no tenga un cartón, allá le llegan sus clientes diariamente.

Asegura que siempre ha sido una persona muy seria y le gusta que lo traten bien. “En este gremio, la mayoría de personas tienen su popular chapa o apodo. A mí me gusta llamar a la gente por el nombre, como me gusta que me llamen a mí, Gerson o Don Gerson”.

Su primer mandamiento es “no fiar”, porque siempre son “mil risitas para fiar y mil madrazos para pagar”. Entonces prefiere evitarse problemas con la clientela, “de contadito mejor”, afirma, luego añade que vive contento en el sector. “Este sector es muy bueno; además yo creo que nosotros los mecánicos le brindamos seguridad a los estudiantes, por acá no se ven tantos robos ni tanta cosa rara gracias a los que trabajamos con los carros”.
Gerson el eléctrico

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