El presidente conservador Abadía Méndez pidió colaboración de los liberales

La Voz de Caldas: 1926-2019

LA VOZ DE CALDAS hizo eco en su editorial de la invitación que hizo el presidente electo Miguel Abadía Méndez, para que el Partido Liberal colabore en su gobierno que iniciaría el 7 de agosto de 1926. La editorial piensa que el mensaje que Abadía ha dirigido a los “auténticos liberales (…) es la llave de oro con que se abre una era política cerrada entre nosotros durante cuatro años”.

Sostuvo el editorial que esta invitación es para los partidos de la oposición una garantía para la tranquilidad pública y “un franco testimonio de respeto a la voluntad nacional constituida por las diversas corrientes partidaristas que se agitan en el seno político del país”.

Más adelante interpretó que lo que desea Abadía es “la colaboración política y no la personal, cuando se ha dirigido a la Dirección Nacional y a los congresista del liberalismo, solicitándoles su autorización para nombrar ministros del seno de su partido”. Puntualizó: “lo trascendental es gobernar con los partidos y no con los hombres”.

Advirtió que el liberalismo políticamente no puede exigir nada por esa invitación si es aceptada, porque el Presidente, “de acuerdo con la Cnstitución colombiana, nada más puede ofrecer. Ni siquiera el derecho a que se le dé una plancha de candidatos para entresacar de ella los ministros liberales”.

Por último dijo que los liberales deben pensar si esa invitación le conviene a los intereses nacionales o a los intereses del propio Partido Liberal.

Sábado, 31 de julio de 1926. La Voz de Caldas

Fin de la hegemonia

Miguel Abadía Méndez, presidente de Colombia 1926-1930

Masacre de las Bananeras, registro en el diario La Prensa (Barranquilla)

Miguel Abadía Méndez nació en Coello (Tolima, 1867) y murió en Choachí (Cundinamarca, 1947). Fue abogado, político y periodista. Además de presidente fue legislador, ministro en siete carteras (Instrucción pública, Hacienda, Relaciones Exteriores, Gobierno, Guerra, Correos y Telégrafos), consejero de Estado y magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Fue elegido presidente para el período 1926-1930 por el Partido Conservador. Fue el único candidato, el Partido Liberal se negó a participar en esta contienda y rechazó la invitación para colaborar con este gobierno (tema de la editorial).

En su gestión se firmaron los acuerdos de límites marítimos con Nicaragua y terrestres con Perú y Brasil (1928); fomentó las cuestionadas misiones indígenas (la presencia de misioneros que buscaban catequizar a estas comunidades). Igualmente fue cuestionada su gestión financiera: recurrió a empréstitos de millones de pesos para adelantar obras públicas, estrategia que dejó endeudado al país. Además enfrentó el surgimiento de los movimientos obreros sindicales y la presencia de la ideología comunista.

Pero lo que más dejó huella fue su responsabilidad en la llamada Masacre de las Bananeras ocurrida el 5 y 6 de diciembre de 1928. En Ciénaga, Magdalena, los obreros de la United Fruit Company salieron a huelga para exigir mejores condiciones laborales. El Ejército colombiano respondió asesinando a los obreros. Un testigo dijo: “A las seis de la mañana el personero de Ciénaga, llamado para practicar el levantamiento de los cadáveres, encontró nueve muertos tendidos en la plaza. El general Cortés Vargas informó a sus superiores que estos nueve, más cuatro más que murieron por sus heridas, fueron los únicos huelguistas muertos en la noche del 5 de diciembre. La gente de la zona, sin embargo, cree que fueron decenas, sino cientos los muertos. Mientras huía de Ciénaga Raúl Eduardo Mahecha le contó a otros que sesenta personas habían sido asesinadas; Alberto Castrillón los estima en cuatrocientos. Muchos cuerpos, dicen, fueron rápidamente cargados en los trenes y arrojados al mar, y otros enterrados en fosas comunes en una finca bananera vecina”. Otros aseguran que fueron mil los difuntos.

Estos hechos llevaron a una honda crisis y a que los estudiantes exigieran su renuncia. En una manifestación uno de ellos es asesinado por la guardia presidencial (el estudiante Gustavo Bravo Pérez, dela Universidad Nacional). Abadía no renunció pero su gobierno marcó el fin de la llamada Hegemonía Conservadora. En 1930 la presidencia es ganada por el liberal Enrique Olaya Herrera.

Dice la historia que Abadía perteneció a la generación de políticos gramáticos, que manejaron el país basados en el poder de la retórica y el dominio del lenguaje. La invitación a los liberales para que participaron en su gobierno fue eso, pura retórica.

Jueves, 1 de agosto de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

 

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