Incendio deja en quiebra a 40 obreros del Ferrocarril de Caldas

La Voz de Caldas: 1926-2019

En la noche del 26 de julio de 1926 ocurrió un incendio en un campamento de obreros del Ferrocarril de Caldas. Aunque no dejó víctimas fatales, si afectó la economía de 40 trabajadores. El periodista Montañés solicitó a través de LA VOZ DE CALDAS ayuda para estas personas. Así lo registró el diario de la tarde:

El incendió ocurrió en la banca del Ferrocarril, kilómetro 19 entre Villamaría y Río Claro. Allí se incendió un campamento en el que había polvora, gasolina y otros combustibles. “Hubo una explosión infernal. En cuarenta minutos a las nueve de la noche los obreros que a esa hora trabajaban en el túnel contiguo quedaron sin abrigo, sin ropas, sin más hueco donde dormir que los antros del mismo túnel (…) La mayor parte de estos luchadores tenían allí guardadas sus economías conseguidas a golpe de pica”. Unos tenían guardados veinte pesos, otros cincuenta, ochenta… “La mayor parte estaban en ropa interior, como es costumbre trabajar de noche entre el túnel y así se encuentran en estos momentos”.

Montañés se refirió a 3 casos específicos: “Al pie del campamento vivía Tiberio Quiceno, con su mujer y varios niños pequeños. La explosión lanzó a Tiberio lejos de su casa. Se le recogió sin sentido, lleno de contusiones, chorreado sangre”. Montañés lo llevó a donde el doctor Restrepo, médico del Ferrocrarril. Su casa quedó totalmente destruida. La otra historia fue la del herrero, “que se casaba y guardaba en su fragua ciento ochenta pesos para la boda quedó en la ruina”.

El caso que más lo conmovió fue el de Cenito: “(…) es un ejemplar de la raza difícil de hallar hoy, quizá único; mozo fornido, de franca fisonomía, dulce, respetuoso y honrado hasta la médula de los huesos. Hacia año y medio trabajaba en la banca, de día y noche”. Ese día, a las cinco de la tarde, había soltado la pala, “y a las nueve de la noche empuñaba la almadena y el martillo, machando balasto. En su cuartucho que por sus muchos méritos le habían asignado en el campamento guardaba una caja con llave y dentro de ella seiscientos pesos oro que eran sus economías en esos dieciocho meses, porque es el hombre más juicioso de la tierra, cualquiera que sepa el salario de nuestros obreros apreciará este heroico esfuerzo de economía. Muy amado de sus compañeros y por la gran confianza que tenían en su honradez guardaba también allí alrededor de cuatrocientos pesos de aquellos. Y la caja de Cenito voló, voló con su ropita, con sus alpargatas y con los billetes amorosos de su noviecita, porque Cenito estaba enamorado. Hoy le prestaron un vestido y diez pesos para venir a Manizales a comprar una muda”.

Montañés escribió que si cada manizaleño da cinco centavos a un libra “se cumple con este deber ineludible” de ayudar al prójimo. Algunos respondieron donado desde $2 pesos, $10 (Montañés) hasta $500 pesos.

Miércoles, 28 de julio de 1926. La Voz de Caldas

Muchos accidentes

Estación del Ferrocarril de Caldas. Postal tomada de darthy.com

La construcción final del Ferrocarril de Caldas se hizo con muchos problemas y accidentes. La retención de las traviesas en el Puerto de Buenaventura (Valle del Cauca) retrasó su llegada hasta San Francisco (hoy Chinchiná). Cuando se finalizó ese tramo (en junio de 1926) se planeó que el trayecto final desde San Francisco hasta Manizales estaría listo antes del 20 de julio de 1927, pero los problemas de gerencia del Ferrocarril comenzaron a dudar de esta posibilidad; otras causas del atraso se debían a los múltiples derrumbes y los accidentes.

El 16 de julio de 1915 se inició su construcción en Puerto Caldas (hoy municipio de La Virginia, en Risaralda). Pero la I Guerra Mundial (1914-1918) frenó su construcción. El 2 de julio de 1917 reinició obras, bajo el mando del ingeniero Luis A. Isaza. En 1919 se inauguraron los primeros 10 km desde Cartago (Valle del Cauca); y en 1923 en hasta la estación Villegas se empalmó con el Ferrocarril del Pacífico. El 1 de junio de 1926 el Ferrocarril llegó a San Francisco. El otro tramo (de Nacederos a Armenia) finalizó en 1929.

En 1959 una turba arrancó los rieles del Ferrocarril en Pereira y dejó a Manizales desconectada del sistema. Aquí finalizó su historia.

Lunes, 29 de julio de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

 

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