Manizales siguió conmovida por los restos óseos humanos hallados en la derruida Catedral

La Voz de Caldas: 1926-2019

Manizales siguió conmovida y espantada por los restos óseos humanos hallados en los escombros de la Catedral (incendiada meses atrás). Cómo informó LA VOZ DE CALDAS, el 22 de julio de 1926 los trabajadores que estaban destruyendo los muros de la Catedral, encontraron huesos correspondientes a lo que fueron tres seres humanos, estaban frente de la puerta del antiguo y desaparecido Centro Social.

Foto tomada del portal .iusnoticias.com.ar

LA VOZ designó el caso a los cronistas Roberto Bernal y J. Palex. Ellos reportearon “a todos los sobrevivientes de la generación de los cincuenta (desde la fundación de Manizales, 1849)”. Palex buscó a Trino Díaz, constructor los espesos muros de la Catedral; y “Roberto se metió no sabemos dónde; lo cierto fue que en una hora, hizo y deshizo hasta poner en claro los sucesos”. Los reporteros informaron lo siguiente:

“El doctor Patiño Gutiérrez hizo de médico reconocedor y dice que los susodichos huesos pertenecieron a dos hombres o mujeres; pero que sobra un cráneo; de manera que allí había sepultadas dos personas y media. Don Juan Callejas se dejó oír diciendo que esos podrían ser los despojos mortales del Padre Baena; pero el padre Gallego dice que no, porque ellos se encuentran a buen recaudo, en el altar de la ramada de la Catedral.

Por el año 85, en el citado punto donde estaban los huesos, existió el cuartel de los liberales (entonces no era la Catedral, sino la casa de don Pablo Jaramillo), y era jefe de ese cuartel el general Deaza, quien actualmente vive en Pereira. (Liberal de los de Rionegro). Después, se convirtió la casa en el colegio que dirigió por espacio de unos seis años el llorado maestro don José María Restrepo M., quien educó una generación de hombres que hacen honor a la ciudad; tipos de la talla de Julián Arango, Victoriano Vélez, Aquilino Villegas, Juan Bautista Gutiérrez G., y otros mozos.

Estos, cuando eran jóvenes y bellos, eran sumamente traviesos; se iban a tirar ´cuca´ por los lados de La Linda y cuando estaban de regreso, se llegaban al cementerio viejo, que ya estaba abandonado –porque los restos no se trasladaron al nuevo- y desenterraban las calaveras y los fémures, dizque para traerlas al colegio y estudiar anatomía. De esa manera llenaron un cajón de huesos, que, cuando se mudó el colegio o cuando se terminó, para edificar la Iglesia, fueron a parar debajo del altarcito de la capilla que entonces había, donde estorbaron tanto, que los mandaron a la quietud eterna, sólo violada por la piqueta que los descubrió”.

Dijo Bernal que estos son los datos más verdaderos “y los que necesita la gente seria; los que no crean en ellos, pueden hacer responsables de esos dos cadaveres y medio, al gran partido liberal, vencedor por ese entonces”.

Pero el 24 de julio de 1926 LA VOZ abordó el mismo tema porque “muchas personas se han llegado hasta nosotros y nos ponen la cabeza llena de imaginaciones y nos hacen crispar los nervios pero no hemos querido hacer eco sino de estas versiones, que ofrecemos a nuestro lectores:

La señora Elvira Escobar hace de patrona en la finca de don Elías Moreno y contó a su esposo quien a la vez nos contó a nosotros, que su abuela la señora Tiburcia Escobar, refería que en esos muros habían sido sepultados los cadáveres de un doctor Lobo y de un padre Montoya.

Muy conocido es en la ciudad el señor Pablo Duque, agente que fue de policía en no lejanos tiempos y dice que fue tremendamente espantado en la esquina del templo, donde se oían muy frecuentemente ruidos de cadenas, ludir de armas y otros ruidos macabros y ultratúmbicos”.

LA VOZ también rectificó que no son los restos del padre Baena los que se encuentran debajo del altar de la ramada de la Catedral, sino los del padre Naranjito.

Sábado, 24 de julio de 1926. La Voz de Caldas

Siguieron las especulaciones

Los rumores y las fantasias sobre lo que les sucedió a los dueños de estos restos óseos siguieron en esta Manizales de 1926. De este texto recordamos que el terreno en donde hoy está la Catedral existió la casa del señor Pablo Jaramillo, luego fue un cuartel militar de los liberales, después un colegio dirigido por José María Restrepo M., autor del libro Apuntes para la Historia de  Manizales. Desde antes de su fundacion hasta fines de 1913.

Hay que aclarar que en el texto se refiere erroneamente a cadáveres, cuando lo que se halló fueron restos óseos. Un cadáver tiene carne.

Jueves, 25 de julio de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

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