Aún se lamenta la muerte del escritor Francisco Giraldo

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

Aún se lamenta en Caldas el fallecimiento del Príncipe de las letras aguadeñas Francisco Giraldo Hernández, ocurrido el 18 de junio de 1926 en Bogotá. LA VOZ DE CALDAS decidió transcribir del libro Diccionario Biográfico y Bibliográfico de Colombia (tomo II), del investigador por Joaquín Ospina, lo que se dice de él.

Francisco Giraldo Hernández, escritor Aguadas. Imagen tomada del “Diccionario Biográfico y Bibliográfico de Colombia”, de Joaquín Ospina

Nació en Aguadas el día 4 de octubre de 1884. Hizo sus estudios para maestro, luego los de bachiller, y a continuación los de Ciencias Naturales. El 14 de julio de 1909 obtuvo el doctorado en Derecho y Ciencias Políticas en la Facultad Nacional. Laureada fue su tesis sobre Prescripción adquisitiva, la cual fue publicada. Allí se lee, como testimonio de su gratitud: ´Para Paulo Emilio Orrego, espíritu generoso además, única luz que me alumbró al comienzo, cuando fincado no más en las promesas de ese noble amigo, salí de mi pueblo, a pie, una mañana oscura de niebla, con un mundo de anhelos en el pecho y en la mente otro mundo de imposibles: y para el  doctor Antonio José Cadavid, carácter integro entre los caracteres íntegros, cerebro joven, pleno de vida y fuerza. Los labios del doctor Cadavid, tocados con sal de sabiduría, siempre han tenido para mí un consejo; en su corazón, abierto a toda generosidad, propicio a toda hidalguía, cuenta siempre mi corazón con un arrimo´. Desgraciadamente el doctor Cadavid pasó al Misterio.

El doctor Giraldo publicó su colección de cuentos, titulada El hijo de la otra. Innumerables son los artículos que publicó en revistas y periódicos de los más importantes de Colombia, desde 1905 hasta que ocurrió su muerte, la cual tuvo lugar en Bogotá en el mes de junio de 1926. Fue el primero que ensayó el periodismo en Aguadas. El Monserrate, llamábase el periódico que el doctor Giraldo fundó con L. Villegas. Era hebdomadario, manuscrito y de circulación gratis. ¿Se dieron cuenta de ellos los aguadeños? Creo que no, responde Giraldo: el pobre papel caía en manos de un mercachifle que los necesitaba para envolver sus especias, o en las de un muchacho que desde luego le daba aplicación: Un barrilete.

“Yo hubiera dedicado al arte todas mis energías, pero he tenido que luchar a brazo partido por la vida, lo que he hecho de mí una contradicción ambulante”. En los Juegos Florales que tuvieron lugar en Bogotá en 1917, el doctor Giraldo fue vencedor con su poesía Titanes, que se llevó la violeta de otro. Fue calificado por aclamación en su grado de doctor, y esa misma noche el Ministerio de Instrucción Pública que estaba presente, creó dos medallas para los dos mayores grados de cada año, la primera de las cuales se destinó al graduado. Allí mismo se dio cuenta de que el Consejo Directivo había resuelto publicar la Tesis por cuenta de la Facultad.

El doctor Giraldo fue maestro de escuela en su pueblo, pasante en la Universidad de Antioquia, profesor en la misma de varias materias, pasante y profesor en la Escuela de Comercio en Bogotá, Bibliotecario de la Facultad de Derecho, Director del Ramo de Salinas en el Ministerio de Hacienda, y Director del Ramo de Aduanas y Minas Nacionales allí mismo. Ya por entonces y desde dos años y medio atrás, había sido Fiscal del Juzgado 19 Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca y cuatro o cinco días luego recibió el nombramiento de Procurador del entonces distrito capital de Bogotá.

El doctor Giraldo pertenecía a la Academia de la Poesía, a la Sociedad de Autores, y a la Sociedad Jurídica. “Quien ve a Giradlo, dice Luis E. Nieto Caballero, se resiste quizá a creer en que para la acción y para cantar a la acción haya nacido. Sereno, apacible, en ocasiones hasta huraño, más que a ello parece dedicado a empresas metafísicas, en perpetua comunión con un dios doloroso Poeta. Ha dado muchos cantos de inspiración fuerte, en donde lo regional se infiltra de continuo para darles un sabor de cosa vivida, de cosa amada y de cosa cierta. Pero su producción en la prensa es suficiente para estimarlo como a celoso cultivador de lo bello y para lamentar que no sean otras las circunstancias del país, para que sus concepciones quedaran consignadas en forma más durable.

Martes, 6 de julio de 1926. La Voz de Caldas

Titán aguadeño

“El telégrafo nos ha traído la noticia de la muerte de este alto poeta antioqueño, cantor de la montaña”. Así anunció, el viernes de 18 de junio de 1926, LA VOZ DE CALDAS el fallecimiento de este escritor.  Días después, J. Joaquín López escribió en este diario que su deceso “ha colmado de duelo a la ciudad de Aguadas que siempre lo consideró como su hijo más dilecto. De los habitantes de esta ciudad no se ha borrado el recuerdo de aquella mañana en que un joven pálido y delgaducho, con su morral a cuestas, dijo adiós al campanario y emprendió el andar penoso hacía la capital de la República en busca del ansiado pan del espíritu”.

Giraldo ganó varios concursos literarios. Su poema más reconocido es Titanes, una epopeya a la gesta colonizadora; su cuento más nombrado es Las Palomas, y publicó un libro de cuentos, titulado El hijo de la otra. Sus relatos, decía López, tenían mucho perfil sicológico, y eran de corte pulcro, fue “un atormentado, ávido de alcanzar la belleza en todas sus formas”.

Era hijo de Gabriel y Nicolasa. La Casa de la Cultura de Aguadas (sede del Museo Nacional del Sombrero) lleva su nombre, fue creada mediante el acuerdo Nro.22 de julio de 1969. En este poblado se le conoce como El Príncipe de las letras aguadeñas. Allí, con Lázaro Villegas, fundó el primer periódico aguadeño llamado El Monserrate.

Sábado, 6 de julio de 2019. UMCentral

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