Robo en la joyería Pulgarín

La Voz de Caldas: 1926-2019

Siguen ocurriendo hechos de orden público en la supuestamente apacible Manizales de junio de 1926. LA VOZ DE CALDAS informó sobre un asalto así:

Ilustración de Santi Morilla

Antier en las horas de la mañana el Sargento de Policía Oliverio Correal y el agente Luis Enrique Ortiz, vieron en la esquina de Palonegro dos individuos sospechosos. Eran próximamente las tres de la madrugada. Los siguieron hasta que los capturaron  y les encontraron una gran cantidad de artículos de joyería, como zarcillos, anillos de oro, cadenas, un reloj fino, un revólver. Los hombres no pudieron dar razón de la procedencia de estos objetos, y los llevaron a la Permanencia, y ésta con muy buen acuerdo dispuso que se les llevara a la prisión hasta averiguar el lugar de dónde habían robado.

La inspección de Permanencia adelantó las investigaciones respectivas y puso en claro lo siguiente: que el robo lo habían hecho en la joyería del señor Manuel J. Pulgarín, que habían entrado con llave falsa, y que las cosas robadas pasan de $500 de valor, y que los ladrones se llaman Roberto Ocampo y Manuel Lotero.

Viernes, 2 de julio de 1926. La Voz de Caldas

Progreso=delincuencia

Las primeras décadas del siglo XX en Manizales fueron de desarrollo. El texto Progreso y delincuencia:mecanismos de control social en Manizales (Colombia), c. 1910-1940, de Miguel Antonio Suárez Araméndix, Edwin Andrés Monsalvo Mendoza y  Sebastián Martínez Botero, sostiene ese progreso trajo el crecimiento demográfico de la ciudad, y muchas preocupaciones. Eudoro Galarza Ossa, director de LA VOZ DE CALDAS, manifestó su intranquilidad por dicha migración, “cuestión que para él no solo generaba un problema social (¿Dónde pueden vivir? ¿Qué costumbres tienen? ¿Dónde pueden trabajar?), sino que ocasionaba un desbalance en la oferta y la demanda de la ciudad”.

Sostienen los investigadores que Galarza responsabilizó a los campesinos que pululaban por las calles de ser los responsables del aumento en los precios de la carne de cerdo, por abandonar el campo, sus tierras y animales. Ricardo Isaza Solom, otro miembro de la elite, señaló que “a medida que el progreso va caminando, la miseria no solo no va disminuyendo, sino que para las más numerosas capas sociales se va acrecentando haciéndose más desesperada e irresistible, provocando degradaciones”.

Así, mientras que las fábricas, talleres, bancos y comercio hicieron que Manizales “se fuera transformando en lo que parecía ser una urbe moderna, la infraestructura seguía evidenciando la parroquia de vecinos del siglo XIX”.

Y con los foráneos crecieron los actos delictivos. Dice la investigación que en 1913 Manizales tenía 33.251 habitantes y 129 prisioneros. “Una década después con una población de 51.838 habitantes la cifra alcanzó los 4.199 prisioneros. Es decir, que la cifra de delincuentes aumentó proporcionalmente más que la de la población”. Los delitos que más impactaban eran los de robo y hurto, “que tanto complicaban la tranquilidad de la ciudad y hacían temer a los vecinos por sus pertenencias, ya que la mayoría de hurtos involucraban a más de un delincuente y a veces actuaban en bandas de malhechores”.

La mayoría de los judicializados eran varones, “agricultores, con edades que oscilaban entre los 21 y los 30 años, solteros y sabían leer y escribir. Como lo señaló el editor de la Revista Anuario Estadístico con estos datos ´en cuanto a instrucciones de los sindicados en que aparece mayor porcentaje de alfabetos, se combate la creencia general de que los que cometen delitos son en su mayoría gentes ignorantes´”.

Martes, 2 de julio de 2019. UMCentral. Fernanda Hilarión

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *