Las 48 horas trágicas en junio de 1926

La Voz de Caldas: 1926-2019

“Estas últimas cuarenta y ochos horas han sido especialmente trágicas”, informó La Voz de Caldas el 28 de junio de 1926. “La ola de tragedia venía desde la noche anterior y continuó hasta anoche todavía. Vamos a dar una relación en orden cronológico. El accidente del Cuerpo de Bomberos, provocado por unas maromas que hicieron en una construcción de escalas de casi 13 metros de altura y que se vino al piso, y dejó varios heridos. Ver…

Los otros hechos trágicos son:

Un barberazo grave: “Como a las once y cuarto de la noche del sábado, en el punto llamado Quinta Hispania riñeron por asuntos de tragos los señores Rafael Hincapié y Manuel Quintero. El primero hirió al último con una navaja de barba desde la nuca hasta el cuello y también en el rostro. El hombre huyó y no ha podido ser todavía capturado”. El herido fue hospitalizado.

Accidentes automoviliarios: En uno, el chofer Juan Pablo Chaparro, “parece que maliciosamente o por lo menos con torpeza”, atropelló con su auto número 55, el sábado en la noche, en el crucero de la carrera 13 con la 8, al señor Albino Casas, quien horas después estaba fuera de peligro. La Inspección de Tráfico metió en prisión a Chaparro. Luego, el señor Avelino Díaz, que viajaba en el autobús número 57, manejado por Pedro Ospina, de la empresa Torres, “parece que víctima de un ataque cerebral se cayó al suelo y una de las ruedas del aparato lo aporreó fuertemente en la clavícula izquierda”.

Alzamiento de la cuadrilla de peones del Ferrocarril

Mutilados de guerra jugando cartas. Óleo de Otto Dix

Ayer (27 de junio de 1926) a las cinco y media, un grupo de peones de la banca del Ferrocarril, en Rioclaro, “jugaba ayer a juegos prohibidos. Visto esto por los agentes de policía que tiene el gobierno departamental instalados en aquel lugar, quisieron impedirlo pero los peones en lugar de obedecer las órdenes de los representantes de la autoridad se alzaron contra ellos a mano armada. Sacaron los revólveres y dispararon contra los policías”.

Los policías heridos de gravedad fueron: Manuel A. López, Juan P. Castaño y Carlos Galindo. “Uno tiene atravesado el cráneo con un proyectil”. También intervino, en defensa de la Policía, Alfredo Gálvez, también gravemente herido. Los autores principales de esas heridas fueron Pedro A. Serna (capitán de la cuadrilla) y Miguel Montoya (alias Mangaria).

El Inspector Vicente Abad (asesorado por el inspector Fernando Gutiérrez Robledo) ordenó enviar un piquete de policías para imponer el orden y capturar “a los autores de la alzada”. El mayor Eloy Gómez, Comandante de Policía, ordenó que fueran enviados veinte policías bajo las órdenes de Julio Jaramillo. También viajó el doctor Luis Gonzalo Gómez para que prestara los auxilios médicos a los heridos.

Lunes, 28 de junio de 1926. La Voz de Caldas

Libertad de juegos

Niños jugando dados. Óleo de Bartolomé Esteban Pérez Murillo

De estos hechos llama la atención los juegos prohibidos de los obreros del Ferrocarril. En la tesis Juguetes e infancias. La consolidación de una sensibilidad moderna sobre los niños en Colombia (1840 – 1950), de Diana Marcela Aristizábal García, se dice que en esa época “estaba en auge el debate y la condena por parte de la Iglesia Católica a los juegos de azar (naipes, dados), pues se consideraba que iban en contra de la idea de trabajo honrado, legítimo y virtuoso de los hombres y atacaba la prosperidad y la paz de las familias”.

Ibforma que en 1882 el periódico de la Escuela Normal (Bogotá) dedicó una sección completa al tema del juego, como uno de los vicios que afectaban directamente a las familias: “la sociedad ningún bien reporta del juego y sí muchos males, innumerables males, que acaban por sembrar en ella el odio al trabajo y muchos vicios que el juego produce con deplorable fecundidad”. Dice Aristizábal que “en algunos discursos aparece la relación entre los juegos infantiles como iniciadores de prácticas del juego de azar en la vida adulta y por tanto, perjudiciales y ´causantes de la perdición´.

En otra tesis, Virajes el complejo establecimiento del orden de policía en una sociedad de frontera. Manizales 1853-1871, de Edwin Monsalvo Mendoza y Ana María Bedoya, se comenta que en las primeras décadas de la existencia de Manizales, llegaron muchos vagos “enviados como castigo de otras poblaciones”. Esos nuevos pobladores llegaban con las prácticas de alcoholismo, juego, hurto, fraudes y prostitución… Los investigadores presentan en su tesis un sumario de la policía entre 1853 y 1871 con los siguientes delitos registrados en Manizales: Juegos prohibidos: 27; vagancia: 13; bailes prohibidos: 7; irrespeto a la autoridad: 7; pérdida de sumario, fuga de preso, rapto, golpes a una mujer y dejar jugar billar a un menor de edad, de a uno cada uno.

Hasta mediados del siglo XX, los comisarios y jueces parroquiales buscaban controlar las conductas públicas y privadas de los ciudadanos. Para ello “desplegaron constantes e intensos interrogatorios a los vecinos para averiguar por el oficio o renta con que vivían algunos sospechosos o si eran visitantes asiduos de las prostitutas o casas de juegos”. Era tan culpable los jugadores (la mayoría hombres) como las mujeres que prestaran sus casas para el juego (la mayoría mujeres). Los delitos eran multados o se les obliga a trabajar en obras públicas, o eran juzgados por vagancia.

Estos gobiernos conservadores hicieron lo imposible para extinguir los vicios heredados de los liberales, como la vagancia, el juego,  la prostitución o la embriaguez. “Cinco billares abiertos en un pueblo como Manizales parece mucho. Me prometió el alcalde que al terminar el periodo el pueblo quedará libre  de vagos y mujeres públicas”, se denunció en febrero de 1865 (blog Historia y Región, de Alfredo Cardona Tobón). Así que estos juegos (cartas, dados, montes, billar…), según las autoridades civiles y eclesiásticas, inducían al vicio, al abandono del trabajo y de las obligaciones familiares.

En Colombia, en el 2001 se implementó la Ley 643 que fija el régimen propio de monopolio rentístico de juegos de suerte y azar. Según nuestra Constitución: “El monopolio de que trata la presente Ley se define como la facultad exclusiva del Estado para explotar, organizar, administrar, operar, controlar, fiscalizar, regular y vigilar todas las modalidades de juegos de suerte y azar, y para establecer las condiciones en las cuales los particulares pueden operarlos, facultad que siempre se debe ejercer como actividad que debe respetar el interés público y social y con fines de arbitrio rentístico a favor de los servicios de salud, incluidos sus costos prestacionales y la investigación”.

Obra El estafador. öleo de Arthur Sarnoff

Sábado, 29 de junio de 2019. UMCentral. Fernanda Hilarión

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

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