Hace 93 años murió Francisco Giraldo, el Príncipe de las letras aguadeñas

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

Caldas, sobre todo Aguadas, lamentó la muerte del escritor Francisco Giraldo Hernández, hecho que fue anunciado el viernes de 18 de junio de 1926 así: “El telégrafo nos ha traído la noticia de la muerte de este alto poeta antioqueño, cantor de la montaña”. Tres días después, el lunes 21, J. Joaquín López, escribió en La Voz de Caldas un homenaje al bardo fallecido. Su muerte “ha colmado de duelo a la ciudad de Aguadas que siempre lo consideró como su hijo más dilecto. De los habitantes de esta ciudad no se ha borrado el recuerdo de aquella mañana en que un joven pálido y delgaducho, con su morral a cuestas, dijo adiós al campanario y emprendió el andar penoso hacía la capital de la República en busca del ansiado pan del espíritu”.

Reveló que el escritor terminó su carrera de Derecho en Bogotá con esfuerzo, pues tenía modestos recursos que le daba un benefactor. Luego, el gobierno le encargó el manejo de una oficina, en donde “entretenía sus ocios hilando crónicas, versos, cuentos que las principales revistas llevaban a los confines del país”. Así comenzó a ser reconocido como escritor costumbrista.

“Pero como Giacomo Leopardi, fue un asiduo pastor de la tristeza, y de su caña sonorosa volaban solo notas gemebundas; aún su risa era movida por un íntimo lloro”. Agregó que su corazón “se desangraba gota a gota y al que no valieron generosos cordiales de la amistad que quiso contener la vena y restañas las heridas que atormentaba la vida del joven literato. Por eso no es raro tropezar en sus versos con este colorido:

¿Muerte y ausencia? Soplo aterido

De un mismo invierno cuya inclemencia

Todo lo cubre de indiferencia,

Lo va llevando todo al olvido

Escritor en sus angustias. Imagen tomada de pinterest.es

Algunos decían que era un orgulloso desordenado, pero lo que tenía era “innata timidez: Cuando se preparaban los famosos juegos florales en que saliera vencedor, fueron menester los ruegos y razones de los amigos que conocieron su poema ´Titanes´, para que se resolviera a enviarlo al concurso”.

Pero el muchacho “… se prendó de los encantos de una joven, en quien cifró todos sus afectos, sus esperanzas dadas. La ventura negó sus dádivas, fue cruel con este cantor que prefiero seguir quemando su incienso y sus mirras ante el altar caído”. Dijo La Voz de Caldas que la vida de Giraldo “fue dolorosa como la de todo artista; así los sugiere él mismo en estas palabras: ´Y así… los mismo pocos que pudieran cantar triunfo, llevan en sí su drama o tragedia´.

Ganó varios concursos literarios. Su poema más reconocido es Titanes, laureado en los Juegos Florales de Bogotá en 1917, es una epopeya a la gesta colonizadora. Su cuento más nombrado es Las Palomas; sus relatos tenían mucho perfil sicológico, y eran de corte pulcro. Giraldo fue “un atormentado, ávido de alcanzar la belleza en todas sus formas”.

Joaquín López concluyó la nota deseando: “Duerma en paz el poeta bajo el cielo de Bogotá, mientras sus restos, que nos son tan caros, pueden emprender viaje al modesto cementerio de Aguadas, para ir a hacer compañía a las venerandas cenizas de sus progenitores, y caiga soy sobre su tumba, cristalizado en lágrima viva, el dolor de sus conterráneos”.

 

Lunes, 21 de junio de 1926. La Voz de Caldas

Príncipe de las letras aguadeñas

Francisco Giraldo nació el 4 de octubre de 1884. Era hijo de Gabriel y Nicolasa. La Casa de la Cultura de Aguadas (sede del Museo Nacional del Sombrero) lleva su nombre, fue creada mediante el acuerdo Nro.22 de julio de 1969. En este poblado se le conoce como El Príncipe de las letras aguadeñas. Allí, en Aguadas, fue maestro y con Lázaro Villegas fundó el primer periódico aguadeño llamado El Monserrate.

Casa de la cultura Francisco Giraldo, en Aguadas. Foto Alcaldía de Aguadas

Su gran novela se llama El hijo de la otra. En la tesis Aproximación al  corpus empírico  y al registro crítico-literario de la novela del Gran Caldas en el período 1897 – 2012,  su tesista César Augusto Bautista Escobar cita el siguiente comentario de escritor Adalberto Agudelo  Duque sobre El hijo de la otra: (…) presenta la novedad del monólogo interior, adelantado para su tiempo. Juanita le habla a Juanita, como en un espejo, preguntándole por qué a los cincuenta y seis años tiene esas sensaciones despiertas de nuevo por la presencia varonil de Pascual el hombre y recuerda con sorpresa y zozobra cuánto deseó a Pascual el niño y cuántos esfuerzos tuvo que hacer para reprimir su erotismo. De trámite lineal, sus cuatro capítulos y sesenta páginas se beben con avidez porque, entre otras virtudes, pasa por ellas la sombra de un gran poeta (Agudelo Duque, 2006: 182).

Viernes, 21 de junio de 2019. UMCentral. Manuela Vivas Galviz

Avisos de ayer

50 años de casados

El portal geneanet.org informa que los esposos José Mejía Jaramillo e Higinia Jaramillo Londoño sí tuvieron 13 hijos: ocho mujeres (Clara Rosa, María Francisca, Raimunda, Susana, Candelaria, Soledad, María e Inés) y cinco hombres (Justiniano, Pedro José, Luis Arcesio, Manuel Salvador y Carlos). En el libro Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX, del autor Carlos Dávila de Guevara, se dice que “(…) en este nuevo auge se consolidó como gran hacendado Pedro José Mejía Jaramillo, propietario de la hacienda La Manuela que estaba ubicada a 13 kilómetros de Manizales, bañada por el río Chinchiná y era considerada como la mayor de la región en producción, pues tenía 100.000 árboles. En esta hacienda se cultivaba por el método de Look y su cosecha anual llegaba a 8.000 arrobas en almendras. Don Pedro José era también el mayor productor de panela”.

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

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