Reinado estudiantil: Amalia, la pillaron barriendo la casa

La Voz de Caldas: 1926-2019

Presentamos a la tercera candidata al Reinado Estudiantil. En días pasados La Voz de Caldas entrevistó a Carola Ocampo y Matilde Jaramillo. En la edición del 12 de junio de 1926 el turno le correspondió a Amalia Ángel. Y en esta ocasión los reporteros son tres: Al Negro Bernal y J. Palex se le sumó José J. Hoyos, un futuro empresario. Esta es la “interviú”.

“La renuncia hubiera sido un lugar común

Entre la penumbra de las ruinas, divisábase una luz rarísima.

-Allá vive la otra candidata, díjonos el Negro.

-Luz entre las sombras, contestó José J. Hoyos, que a la postre decidió incorporarse a la caravana reporteril que se han formado para ir ante las reinas.

Y como los tres Reyes Magos de Oriente, seguimos la dirección de aquella luz hasta que paramos frente a una casa nueva, grande y bonita.

Las casas se hicieron para entrarse uno a ellas. Contrariamente no podrían llamarse casas. En aplicación de esta teoría, nuestros seis pies nos trasportaron raudos hasta la sala donde debía estar la encantadora reina que los tres de Oriente íbamos a adorar.

El Rey Negro cumplimentó a la reina con la mirra de su risa saludable, fruto maduro del chiste sabroso. El otro Rey, que llevaba entre la temblante mano un inmenso pebetero de plata sobre el cual palpitaba espléndido el incienso de la admiración, dejólo regar ante los pies de la augusta candidata.

Y yo… yo señores, de los modestos bolsillos de mi abrigo, saqué unas cuartillas de papel y un lápiz. No era más lo que llevaba este pobrecito señor.

-Veníamos a felicitarla muy cordialmente.

-Sí, venimos a felicitarla.

-Ella no tiene por qué, replicó la madre.

-Sí, yo no tengo de qué.

-¿Pero no fue lanzada pues esta mañana al debate su candidatura al trono estudiantil?

-¡Ah sí! Lo que queríamos decir era que yo no soy digna ni de la candidatura ni de la felicitación. Y sobre todo… cogerla a una así tan desprevenida. Hoy llevo ya dos sorpresas. Esta mañana cuando vinieron los estudiantes, estaba barriendo la casa, vestida con un delantal, aún sin arreglarme. Y ahora ustedes…

-Guerra avisada no mata soldado.

-Ni deja reinas en la casa.

-Les garantizo a ustedes que no me habría huido. Pero sí me hubiera preparado un poco para recibirlos y para contestarles.

-Usted es muy capaz de resistir esta acometida y otras peores.

-Qué va a ser capaz la pobre, señores. Es que ustedes son bondadosos.

-¿Qué actitud va a asumir usted en las próximas festividades?

-Presenciar todo lo que ustedes hagan.

-¿Y si le tocara presidirlas como reina?

-Eso nunca. Las otras candaditas son magníficas. Me derrotarán.

-¡A su edad y a su saber hablando de derrota!

-¿Pero qué haría usted de reina?

-Ponga que no haría, dice José J., quien está a mí lado y frente a la posible reina.

-Yo no sé qué haría.

-¡Carola sí que lo hiciera bien! Esa niña es tan inteligente. Estudiaron juntas. Son muy amigas las dos.

-¿Alcanzarían los estudiantes que usted aplicara en su reinado alguna iniciativa en su favor?

-Me gusta la Casa del Estudiante. Ellos la necesitan para sus diversiones, para alojar a los forasteros que no tienen familia.

-¿De suerte que colocará usted la primera piedra?

-No, dice José. La última.

-Eso es, la última, confirma el Rey Negro.

-Sí, la primera no tiene gracia, ratifica la posible reina. Da mucho desconsuelo ver que aquí colocan tantas primeras piedras y que rara vez colocan la última.

-Da mucho desconsuelo, sí.

-¿Y otra cosa no haría usted?

-Reedificaría el entusiasmo con cemento armado, dice José J.

-Qué bien, qué bien, dice el Negro.

-Y trabajaría de acuerdo con mis capacidades para que los institutores se preocuparan más de la educación de los niños que de la instrucción. Que es precisamente el principio pedagógico que aplica el señor Mora Naranjo en el Instituto Universitario. Y a apropósito de Mora Naranjo. Qué hombre tan inteligente ése, tan buen organizador, tan excelente maestro. Antes no tiene ese Instituto donde lo tiene.

-¿Y cómo mide usted la juventud, con bigote o sin bigote? Porque Mora Naranjo se afeita.

-La juventud se mide por las ideas, según creo. Pero no podré definirles a ustedes las ideas porque esto me queda grande.

-Todas las ideas le quedan chiquitas a usted, dice José J.

-Esta niña debía haber renunciado la candidatura, dice la mamá. Nosotros la dejamos que hiciera lo que quisiera.

-Efectivamente. Pero pensé que vivimos en una tierra donde todos renuncian y se renuncia todo. Los gobernadores. Los gerentes. Las candidaturas… Y yo quise salirme de ese lugar común.

-Usted tendrá setenta mil votos, sin ex -votos.

-Pero con todos sus DEVOTOS.

-Ni tengo DEVOTOS ni tendré votos.

-Pero… dirá el lector. ¿Con quién es este reportaje?

-Con doña Amalia Ángel Uribe, dama de poquitos abriles, de muchos talentos y de nunca bien ponderada preciosura.

Los Señores Tres

Sábado, 12 de junio de 1926. La Voz de Caldas

Renunció a ser reina

Candidatas al Reinado Estudiantil en Bogotá, años 20 del siglo XX. Revista El Gráfico

Ser madres, esposas, hijas, parientes de líderes cívicos, políticos, económicos e intelectuales de la ciudad llevaron a que muchas mujeres asumieran compromisos cívicos. En este caso Amalia fue lanzada como candidata al reinado estudiantil. Un comité de propaganda se conformó para lograr el título y éste estuvo conformado por 4 grandes líderes: Nepomuceno Mejía M., Emilio Toro V., Emilio Latorre y Sinforoso Ocampo, quienes se comprometieron a desarrollar una campaña “verdaderamente extraordinaria”.

Estas mujeres de élite, por su nivel formativo y educativo, estaban “por encima de la media común de la mujer tradicional y analfabeta de la época”, que les otorgó el doble prestigio para “trascender los límites de su hogar y ganarse un lugar en el espacio público formando parte de una extensa red asociativa en el marco de los ideales propios de las sociabilidades cívicas de la época”, sostiene la investigación Civismo y Educación en Pereira y Manizales (1925 – 1950): Un Análisis Comparativo entre sus Sociabilidades, Visiones de Ciudad y Cultura Cívica, del investigador Jhon Jaime Correa Ramírez.

Correa cita a Reyes, quien plantea que las mujeres de las élites urbanas de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX “… ´no sólo debían cumplir estas tareas –oficios del hogar– en sus propios hogares, sino que debían convertirse en una especie de misioneras sociales que se encargaran de moralizar a las mujeres y niños de los sectores pobres´, por lo que las actividades educativas y de beneficencia permitieron a las mujeres de los sectores más pudientes de Manizales y Pereira trascender el espacio doméstico y tener un papel destacado en sus respectivas sociedades, en pos de lo cual pusieron en marcha una serie de programas cívicos: fiestas de gala, reinados, carnavales y kermesses”.

Pero también ocurría que ellas rechazaran esos roles. En este caso Amalia, días después, renunció ante la Asamblea de Estudiantes, a su candidatura: “no me creo capaz de desempeñar el cargo a la altura que bien lo merecen los estudiantes, y son mis deseos que tengan una reina que colme todas su aspiraciones” (La Voz de Caldas, 14 de junio de 1926).

Miércoles, 12 de junio de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

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