Reinado estudiantil en Manizales: Carola, una candidata muy marisabídilla

La Voz de Caldas: 1926-2019

Manizales se calentó en los días de junio de 1926 por la elección de la Reina de los Estudiantes. Un grupo de jóvenes del Instituto Universitario se encargaron de seducir a varias muchachas para que participaran en este evento, para ello contaron con el apoyo de La Voz de Caldas, diario que envió a varios de sus reporteros a las casas de las jóvenes para que fueran entrevistadas. Las “interviú” son simpáticas y divertidas, tanto por las preguntas y descripciones de los reporteros como por las respuestas de las candidatas y sus familias; por eso las reproducimos totalmente. La primera candidata interrogada fue Carola Ocampo Avendaño (aunque en el título aparece Ocampo y Avendaño, y creemos que se llamaba Carolina). Esta es la entrevista realizada por el Negro Bernal y J. Palex.

“Con doña Carola Ocampo y Avendaño, candidata para el reinado estudiantil

Hénos aquí, lectores que esto leáis, al Negro Bernal y a mí, frente a una niña primorosa; la sala de tonos granates, decorada de cortinajes y tapices y muebles de riquísima factura, hacen la impresión de formar una urna de coral, donde reposa ella, suavamente, como una perla. Acompáñala su madre; y son de notar la discreción y la finura con que se han dignado recibirnos.

Lo de siempre: una interviú se comienza con la fórmula ceremonial de los saludos y del ligero comentario. Nosotros, curiosos en demasía, no reparamos el ojo pecador de la preciosa figura. Vaya con su palmito, sus talentos y su mirada.

¿La conocéis, venturosos lectores?

No osaremos estampárosla con la frase inanimada de nuestra escasa verba; digamos mejor con Gil y Vicente, y traigamos a cuentas su viejo romance:

“Muy graciosa es la docenlla

Como es hermosa y bella

Digas tú, el marinero

Que en las naves vivías,

Si la nave o la vela

O la estrella es tan bella?

Digas tú, el cabellero

Que las armas vestías,

Si el caballo o las armas

O la guerra es tan bella?

Digas tú, el pastorcillo

Que el ganadico guardas,

Si el ganado o los valles

O la tierra tan bella?

Y sin más, oid lo que respondío a las preguntas, que el Negro Bernal le hizo sin orden ni método, sin pensar lo que preguntaba:

-¿Es usted partidaria de la reforma de los actuales sistemas empleados en el Instituto Universitario?

-A buen puerto me conduce usted; parece que me creyera versada en todos esos asuntos en que entran por igual la acción de los ciudadanos y la iniciativa del Gobierno; las mujeres apenas sí nos damos razón de lo que comentan los periódicos. No conozco, a decir verdad, la manera cómo está esta organizado ese Plantel, pero estando como está en manos expertas, debe andar muy bien.

-¿Cree usted que es necesario dar una mejor preparación a la mujer, algo más amplio que lo que se hace en nuestros colegio?

-Ya lo creo; en este punto, sí estoy autorizada para hablar. Entre nosotros es escasa la preparación femenina, pues tenemos muy poco conocimiento del papel que nos toca desempeñar. La mujer actual, viviendo como debe vivir dentro de los moldes más estrictos de la moral que rige nuestro sanísimo ambiente, deba dar cabal aplicación a sus facutades, desarrollar los sentimientos artísticos, darse cuenta de los adelantos de las ciencias y de las artes; no que sea la marisabídilla o la bachillera, pero sí que tenga una cultural general, ya que la mujer está llamada a forjar en mucha parte, el alma de la raza.

-¿Cree usted que se deban crear escuelas para las clases inferiores?

-Todo cuanto se haga por eso es bello ideal, merece alabanzas; el bien de la cultura general; es el bien de las sociedades.

-Cómo estima usted el estado actual de la juventud, relativamente al desenvolvimiento de las letras y de las artes?

-Que nuestra juventud se preocupa muy poco; quizá el medio en que vivimos, por la magnitud de sus problemas materiales, no da campo para que haya una corriente renovadora de espiritualidad; eso hace falta en Manizales, y ya vendrá, cuando se normalice la situación y cuando la juventud estudiosa se encauce en las disciplinas desinteresadas del espíritu; la generación actual es muy prometedora.

-¿No sería conveniente un intercambio intelectual entre nuestra tierra y otras de dentro y de fuera del departamento?

-Naturalmente; y ello traerá el adelanto intelectual; ocurre en las cosas del espíritu, lo que en el comercio; donde haya productos, allá van los compradores. Si la ciudad de Manizales fuese un nido de ideales, vendrían de todas partes, las aves del saber. La fundación de centros literarios, la difusión de la lectura, las revistas, las bibliotecas públicas, el estímulo a los escritores, esos son los medios de hacer obra cultural.

-¿Es usted partidaria de estas fiestas estudiantiles, de las monarquías y demás bullangas de los muchachos?

-Para verlas y participar de las alegrías consiguientes, me gustan, me complacen; los estudiantes necesitan sus días de solaz, momentos en que pongan sal y pimienta a la dura vida de los libros…

-Según eso, ¿su candidatura?

-No me la mencione; es como soga en casa de ahorcado; no se imagina cuánto me ha atormentado. Si de una parte, me abruma la gentileza de los estudiantes, de la otra, pienso en las candidatas lanzadas, señoritas de la más fina cepa intelectual, de preparación admirable, de prendas y encantos singulares; pienso en que no seré capaz de representar bien mi papel de simple candidata, ya que ello requiere tantas iniciativas, tantas maneras de corresponder a la confianza de los estudiantes; no hablemos más de ese asunto.

-Quisieramos su programa, del modo como lo hacen los candidatos, cuando se van a pelear el querer de las turbulentas democracias.

-No exagere, amigo; cuando se piensa en el triunfo, bien está; pero qué le voy a decir yo… cuando no he pensado siquiera aceptar la honrosa candidatura.

Insistimos en el programa. Eso queríamos. Y con estas u otras frases, que nos llenaron de alborzo terminamos la interviú; no saben los partidarios de doña Carola, todo lo que ella vale.

Vinieron los besamamos y la despedida; la señora madre, nos hace unas recomendaciones; teme y duda de los desplantes del cronista.

-Manden los originales; ustedes son muy peligrosos.

-Así lo haremos señora.

Y en la escalera, dimos la postrera frase. ¡Adios! nos dijo doña Carola. Y esa palabra, dicha por una boca primorosa, unida al esplendor de una sonrisa y al mirar de unos ojazos azules, sabe Dios hasta dónde se mete, corazón adentro…

Por entrambos firma,

J. Palex

Jueves, 10 de junio de 1926. La Voz de Caldas

Reinas inteligentes

Reina carnavales de Pasto (1928).

La década de los 20 del siglo XX trajo la aparición de las fiestas o carnavales estudiantiles y de reinados. En cada ciudad colombiana comenzaron a realizarse reinados “con la particularidad de entrecruzar la intelectualidad, la política y la belleza”, dice el texto Los Reinados Estudiantiles de los años 20, de Catalina Bohórquez Mendoza.En Bogotá apareció la primera reina, Maruja Vega Jaramillo, coronada en 1922 en la Universidad Nacional.

Dice el texto de Bohórquez que las “reinas, en el momento de la coronación, podían realizar la promulgación de sus órdenes reales, una especie de Bando; recibían la potestad de gobernar la ciudad, tenían su propio séquito y presentaban un pliego de peticiones ante el Congreso de la República. Este nombramiento, aunque simbólico, era un medio de liderazgo que permitió varios logros importantes en beneficio de los estudiantes, de la ciudad y de la mujer”.

En el caso de Manizales las candidatas querían sacar adelante la construcción de la casa del estudiante. Así mismo se comprometían al trabajo social. Estas candidatas eran, por lo general, hijas de importantes personajes públicos. Paralelo a este reinado existía también la Flor del Trabajo, en cabeza de Alicia I, y cuyo objetivo era más social y en beneficio de la clase obrera.

Martes, 11 de junio de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy

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