Año de guacas y guaqueros

La Voz de Caldas: 1926-2019

Las guacas halladas en mayo y junio del 1926 en Manizales (en Versalles) despertó el interés de La Voz de Caldas y de su redactor J. Palex, quien consultó con algunos expertos sobre quienes fueron los primeros habitantes de esta montaña. “Corrobora la tesis de que sí existieron indios en los territorios de Manizales don Mario Arana, quien nos dijo: don Pedro José Londoño sacó una guaca en una casa que construyen en la manzana situada inmediatamente al sur de la del Palacio Episcopal y don Felipe Arcila descubrió otra frente a esta manzana, la del occidente”.

Asevera las fuentes que las grandes piedras extraídas de las huacas de Versalles fueron traídas por los indígenas desde Río Claro, Villamaría. Don Mario le dijo a La Voz de Caldas que su padre, don Ramón María, fundador de Villamaría, “al dirigir los terraplenes de la plaza principal, encontró los restos de una fundición indígena: crisoles, arena, residuos de oro, argollas de tumbaga y algunas herramientas, lo que da para pensar, acerca de del lugar donde pueden encontrarse posibles tesoros, si se sigue la pista, según los métodos de los guaqueros criollos; según ellos los sepulcros están situados en lugares llanos, secos, desaguados, preferentemente en tierras bajas. Los alrededores de Villamaría han sido poco excavados”.

Aseguró don Mario, que a la salida de Villamaría, conoció una gran piedra grabada, con ingeniosos dibujos; y que por Río Claro había otra. “Esas piedras deben existir aún. Sería el caso de averiguar si ellas marcan alguna dirección, pues ese era el medio como los indios señalaban los caminos principales que llevaban a las minas, a salados, o que mostraban por dónde hacían erupciones los indios de otras tribus. En el Quindío puede verse ello claramente. Y así está señalado el camino que por entre Santa Rosa y Pereira iba hasta la paramera; el mismo que recorrió Sebastián Ruiz, teniente de Robledo, y primer español que llegó a las regiones del hielo, cuyo apellido dio nombre a nuestro más bello nevado”.

Deducen, las fuentes de La Voz de Caldas que lo más indicado es que los indígenas “Quimbaya iban hasta un punto de la cordillera central, por ese camino, con el fin de cambiar por sal, que traían los Pijaos de Zipaquirá, su oro. Porque las fuentes saladas, en esa Región del Quindío, son muy escasas y poco saturadas; y las que hay en la Cordillera -al decir el doctor Emilio Robledo- son más sulfurosas, que salobres. Así se explica, como los Pijaos tenían mucho oro, que conseguirían por su comercio, ya que las cordilleras del Tolima son poco auríferas, y sí los son las nuestras en el Quindío, Santa Rosa y Manizales”.

Viernes, 4 de junio de 1926. La Voz de Caldas

Museo Universidad de Caldas. Foto Universidad de Caldas

Tierra de guacas

La palabra guaca, término que en quechua es “huaca”, se popularizó como sinónimo de “tumba”, “olla” o “vasija”.

A comienzos del 2018, en las excavaciones de la variante La Paz, del concesionario Autopistas del Café, fueron hallados fragmentos de vasijas y tumbas; otras fueron encontradas en Aero Café, Pacífico III y en el Campus Sancancio de la Universidad de Caldas (vía a Fátima). La Universidad de Caldas propuso exponer estos hallazgos en su Museo Arqueológico. Esta Universidad también realizó otros descubrimientos en el 2003 en las sedes de la Granja Tesorito, La Cruz y Montelindo, en esta última se obtuvo mayor densidad de materiales puesto que de los 12.019 fragmentos recobrados en las tres fincas, Montelindo proporcionó el 98% de la muestra.

Las guacas continúan siendo motivo de curiosidad y aventura no solo para los arqueólogos sino también para campesinos y los tradicionales guaqueros, que esperan impacientes la Semana Santa o el mes de las Ánimas (noviembre) para ir en busca de los tesoros que dejaron los indígenas precolombinos. La superstición dice que en estas fechas, sobre el lugar en donde hay enterrada una guaca, se enciende unas luces.

La ley colombiana establece ante todos estos hallazgos lo siguiente: “Los bienes muebles e inmuebles de carácter arqueológico, la información arqueológica y/o en general el contexto arqueológico integran el patrimonio arqueológico, el cual pertenece a la Nación, es inalienable, imprescriptible e inembargable” (Artículo 3º del Decreto 833 de 2002).

Jueves, 6 de junio de 2019. UMCentral. Sebastián Valencia

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy.

 

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