Gravity Bike… un deporte de peligro

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A velocidades que superan los 100 kilómetros por hora, se lanzan cientos de jóvenes intrépidos por las pendientes de Manizales, ciudad con una topografía ideal para este deporte extremo. Llena de bajadas con inclinaciones de más del 10% de gradiente, la gravedad hace que la bicicletas de cross modificadas consigan superar, por mucho, las velocidades máximas permitidas. Se trata de una práctica peligrosa que puede llevar a la muerte y que las autoridades intentan regular.

Adelantar carros en “pleno azote”, como ellos lo llaman, es la sensación que hace sentir vivo a Steven Serna Duque, vendedor de ropa en San Andresito, un centro comercial en el centro de la ciudad. En sus tiempos libres, se reúne con el combo de Manizales Gravity, una especie de club aficionado de quienes lo practican.

Tienen un grupo de Facebook en el que acuerdan las salidas, comentan lo que hicieron después de bajar y hablan en general del deporte. Serna es uno de los precursores de la práctica en la ciudad, hace alrededor de 10 años comenzó tirándose por La Tomatera, una carretera privada cerca del Hospital San Marcel, en la que contaban con cierta seguridad por el tráfico reducido de vehículos. Eran tres minutos de descenso en los que él y cinco amigos competían.

De a poco, los jóvenes fueron modificando sus bicicletas y mejorando su técnica. Veían videos de gente en Estados Unidos, donde ya hacían esto como deporte. “Decidimos empezar a probar por otros sitios de la ciudad, hasta que un día, bajando por Fátima, Sebastián Jiménez, Buñuelo, uno de los cinco que manteníamos, pasó muy rápido una curva, alcanzó a rozar con un poste que lo descontroló y terminó clavado en el frente de una buseta”, contó Serna. Su amigo murió de inmediato. A partir de allí, para los cuatro compañeros fue difícil seguir montando. Ahora lo hacen ocasionalmente, “ya no es lo mismo”, añade el joven.

 

De la nieve a la carretera

El Gravity nació a finales de los años 80 en California, Estados Unidos. Después de que la nieve se derretía en las montañas, las personas necesitaban otra forma de sentir la adrenalina que tenían en sus tablas de esquí o snowboard. Para suplir esa necesidad recurrieron a las  bicicletas de BMX (abreviación de Bicycle Motocross) para bajar por las carreteras que rodeaban esas mismas montañas.

En Colombia, una de las primeras ciudades a las que llegó el deporte fue Medellín, urbe con topografía similar a la de Manizales. Allí se formaron, de a poco, grupos para descender en bicicletas de BMX. La primera máquina hecha en Colombia propiamente para hacer Gravity apareció en el 2000, cuando Juan Manuel Isaza, Técnico en Soldadura Industrial, empezó a seguir lo que hacían en Estados Unidos. Guiado por las fotos que buscaba en Internet, hizo su propia bicicleta, que aún rueda por las calles de la capital de Antioquia, como lo cuenta en Gravistosos, un documental de Sólidos Studios. La Ceja, en Antioquia, podría ser el municipio con más bicicletas por habitante en el país, por eso es considerado el ‘Municipio Bicicletero de Colombia’.

En Manizales esta práctica no lleva mucho tiempo, hasta ahora se están haciendo las primeras bicicletas “especiales”; la mayoría lo hace en las clásicas de bicicross, modificando algunos aspectos.

Accidentes y muertes

Esta es una actividad ilícita, pues se hace en las vías de la ciudad con exceso en las velocidades permitidas. Además, muchos de quienes los practican lo hacen sin las mínimas medidas de seguridad: traje, rodilleras, coderas y casco.

Germán Andrés Garzón Arias, distribuidor de indumentaria para deportes extremos, dice que, por sí solas, estas actividades son de muchos riesgos, pero eso se reduce con la práctica en sitios adecuados y el uso de los elementos de seguridad. “El deporte extremo, en general, tiene una característica y es el uso de protección, que depende del deporte. Para el ciclismo, lo mínimo es el uso del casco; por lo tanto, si no se usa, no se está haciendo
bien el deporte”, comenta.

La Ley 769 del 2002, del Código Nacional de Tránsito, establece que los ciclistas deben cumplir con leyes muy similares a las de un motociclista, como transitar por la derecha de las vías, usar luces, deben respetar las señales, normas de tránsito y límites de velocidad. A esta se suma la regla que según el secretario de Tránsito Municipal de Manizales, Carlos Gaviria Marín, más se incumple, el uso del casco. El desacato de esta última norma da
lugar a la inmovilización del vehículo.

Además, si pasados 12 meses el propietario no ha retirado su vehículo de los patios y pagado tanto la multa como los servicios de parqueadero y grúa, la autoridad de tránsito puede declarar el abandono de las bicis inmovilizadas y disponer de ellas. Es por eso que la Alcaldía de Manizales ha intentado regular esta práctica, pues “van en contra de todas las normas. Hemos querido abrir espacios, pero ellos son indisciplinados. Toca quitarles las bicicletas”, asegura Gaviria.

En ese mismo sentido, el Secretario de Tránsito comenta que ahora los practicantes de Gravity se están metiendo en la ciclovía, molestando a la gente. “Hay que hacer un llamado a los padres de familia porque también es responsabilidad de ellos. Próximamente, me voy a reunir con Bienestar Familiar, porque tenemos que frenar la oleada de este famoso Gravity que trae muchos problemas”, enfatiza.

Damian Echeverry Gallego fue uno de los más de 50 accidentados entre el 2018 y lo que va de este año. Iba en su bicicleta por la Estación Uribe en horas de la noche y se encontró de frente con un camión, chocó pero alcanzó a reducir la velocidad. Se fracturó la pierna derecha, tuvo lesiones en todo su cuerpo y para completar, su bicicleta quedó inservible. No obstante, él dice que quiere seguir montando, aunque “no de la misma forma”.

Cinco muertes de ciclistas, por esta actividad, obligaron a las autoridades a determinar, mediante el Decreto 0727 de 2017, el uso de condiciones seguras en movilidad para usuarios de bicicletas en Manizales. También se implementaron controles más estrictos para la regulación de esta actividad y el decomiso de las bicicletas.

El decreto contempla multas que ascienden a los cuatro salarios mínimos legales vigentes diarios, para quienes hagan maniobras peligrosas en las vías, como descender a altas velocidades, no respetar las señales de pare o engancharse a los buses. En Colombia, más de 2.000 biciusuarios reciben sanciones anualmente, según cifras del Ministerio de Transporte.

¿Cómo son las bicicletas?

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