Penas de Bartolo y algo insignificante en el penal

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

Dos hechos ocurridos en 1926 alteraron la vida de los prisioneros en la cárcel de Manizales, según relató La Voz de Caldas el 27 y 28 de mayo 1926. Uno tiene que ver con una insubordinación y la otra con una intoxicación.

Vamos como la primera que dice:

“Insubordinación de los presos de la Cárcel

Antier en las horas de la tarde los presos de la cárcel de este circuito se  insurreccionaron contra los guardias y contra las autoridades de ese establecimiento, por motivos de insignificancia.

El preso Juan A. Marulanda estaba armado de una cuchilla y con ella alcanzó a herir gravemente al agente de policía señor Franco. Uno de los guardias fue herido también levemente en una pierna.

Entre el director de la Cárcel, los guardias y los agentes de policía lograron dominar el movimiento sin necesidad de haber echado mano de medidas extremas.

La segunda nota informó que:

“BARTOLO Álvarez, empleado de la Penitenciaria, después de haber tomado su comida natural se tragó un pedazo de gelatina propia para la dinamita y a las dos de la mañana tuvo que pedir socorro pues se hallaba en completo estado de intoxicación

A la misma hora tuvieron que conducirlo a la casa en donde inmediatamente lo pusieron al cuidado de los médicos. Su estado de salud es delicado.

Jueves, 27 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Tres prisiones

Panorámica de La Blanca, cárcel de hombres en Manizales. Foto RCN

En aquellas primeras décadas del siglo XX, Manizales tenía tres tipos de cárceles, según cuenta el documento Progreso y delincuencia: mecanismos de control social en Manizales (Colombia), 1910-1940, de Miguel Antonio Suárez Araméndix, Edwin Andrés Monsalvo Mendoza y Sebastián Martínez Botero. Estas eran:

1. La del Departamento: se sostenía con el presupuesto de la Gobernación y de la Nación. Era un edificio de dos pisos, dividido en varios departamentos, con amplios patios cementados, agua abundante, baños y excusados. Allí reposaban los enjuiciados arrestados o condenados a menos de un año de prisión. El Director tenía sus oficinas y dormitorios en la parte superior; los trece vigilantes, eran de la gendarmería nacional acompañados de seis policías del Distrito y los enjuiciados y sentenciados vivían en departamentos separados.

2. El Presidio o penitenciaria: era una casa de habitación de dos pisos, ubicada en la plaza de Caldas. La Nación pagaba el arrendamiento. Su estructura era en madera, estrecha y con un solar sin cerca que daba a la calle de atrás, parecía ser insegura y en buena medida el prisionero se mantenía por su buena voluntad. Los excusados y los baños estaban en muy mal estado. Como era una casa de habitación, los dormitorios de los presidiarios eran las piezas de la casa en la que se amontonaban en el suelo.

Las mujeres estaban en la casa contigua, pero con las mismas condiciones que las de los hombres, la diferencia es que estas al ser menos, alcanzaban a dormir todas en camas aunque en habitaciones compartidas. Este establecimiento era sostenido por la Nación, que además costeaba un médico, que constantemente se quejaba de no tener insumos farmacéuticos. Como administradora, la Sociedad de San Vicente de Paul se encargaba de preparar los alimentos de los presos mediante el pago de un centavo diario por cada uno de ellos.

3. La cárcel de corrección de jóvenes.

Bartolo aclaró

Sobre el caso de la intoxicación, el reo Bartolo aclaró en la misma edición del periódico del 26 de mayo de 1926 que él no “tuvo intenciones de acabar con su vida de una manera voluntaria”. Cuenta que el empleado Juan C. Martínez, “por broma, pero de una manera sugestiva, me ofreció una substancia que a  primera vista parecía una almendra semejante a las gomas. Sin la más leve malicia ingería la tal goma”.

Por aquellos días también se planteaba la necesidad de reformular el sistema penitenciario del país, se anunciaba ya la eliminación de las cárceles departamentales.

Entre 1949 y 1953 se construyó la edificación que acoge hoy a los reos hombres. Se llama Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (Epmsc) de Manizales, más conocido como La Blanca. Tiene actualmente una capacidad para alojar a 670 personas privadas de la libertad distribuidas en cinco patios.

Lunes, 27 de mayo de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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